Henri Michaux: el otro lado

Henri Michaux
Sin título, 1950
Tinta china sobre papel nido de abeja
320 x 240 mm
Colección particular
© Archives Henri Michaux, VEGAP, Bilbao, 2018
© FMGB Guggenheim Bilbao Museoa
Foto: Erika Barahona Ede

Post By RelatedRelated Post

 

  • Fechas: del 2 de febrero al 13 de mayo, 2018

  •  Comisario: Manuel Cirauqui

 

El Museo Guggenheim Bilbao presenta Henri Michaux: el otro lado, una exposición que reúne un destacado conjunto de obras de una figura inclasificable de la literatura y las artes del siglo veinte. Henri Michaux (Namur, Bélgica, 1899 – París, Francia, 1984) tuvo durante su larga vida una gran influencia entre los artistas y escritores de su tiempo, siendo a la vez “poeta de poetas” y “pintor de pintores”, y celebrado por figuras de ambos campos como André Gide y Francis Bacon.

Henri Michaux produjo febrilmente miles de obras sobre papel de las que hoy apenas alcanzamos a conocer la totalidad. Esta exposición, organizada en colaboración con los Archivos Michaux de París, abarca sesenta años de actividad creativa y da cuenta de las series y periodos más importantes de su trabajo. A través de más de 200 piezas, documentos y objetos del artista, Henri Michaux: el otro lado proporciona una mirada panorámica en torno a tres grandes bloques temáticos: la figura humana, el alfabeto, y la psique alterada.

Poniendo de relieve los paralelismos y convergencias entre estos tres grandes bloques, la exposición subraya el interés constante de este artista por las ciencias, la musicología y la etnografía. Series fundamentales como los fondos negros, los frottages, los movimientos y los dibujos mescalínicos, están ampliamente representadas en esta muestra, incluyendo obras que nunca antes habían sido expuestas. La exposición se acompaña de un catálogo que incluye textos inéditos en castellano y euskera de Henri Michaux y del neurólogo bilbaíno Julián de Ajuriaguerra, colaborador del artista en los años cincuenta y figura clave de la psiquiatría en el País Vasco, de cuyo fallecimiento se cumplen 25 años.

 

Henri Michaux Sin título, 1938 Acuarela y gouache sobre papel negro 230 x 305 mm Colección particular

Henri Michaux Sin título, 1938
Acuarela y gouache sobre papel negro 230 x 305 mm
Colección particular

 

Sala 305: Apariciones y “fantasmismo”

Experimentador y viajero inagotable, Michaux accedió a la pintura gracias a las obras de Paul Klee y Max Ernst, con las que tuvo su primer contacto a principios de los años veinte. Las herramientas del escritor, tinta y papel, serían sus primeros recursos en la aventura pictórica, aunque pronto desarrollaría técnicas características de su trabajo como el gouache sobre fondo negro y el frottage, trabajando el óleo y el acrílico en su periodo más tardío. También utilizaría singularmente la acuarela y la tinta sobre múltiples tipos de papel. Estas técnicas tenían el rasgo común de la fluidez y la propensión al accidente y el desbordamiento, deseables para un artista que siempre buscó la intervención del azar en su trabajo como una forma de colaboración con fuerzas desconocidas. Siguiendo ese mismo impulso, y con espíritu ascético y sistemático, Michaux se acercó a las sustancias alucinógenas para observar el comportamiento de la consciencia en condiciones experimentales, llevando así los principios de su pintura a los sentidos mismos. La pintura es, para Michaux, ese otro lado del que el artista traza un mapa infinito.

Michaux pintó siempre, según sus propias palabras, “para sorprenderse”. Nunca creyó en resultados predefinidos, más bien buscó provocar acontecimientos indefinibles en el material, haciendo emerger figuras, signos y paisajes ambiguos e inesperados. En una célebre declaración sobre “el fenómeno de la pintura”, a la vez que renegaba de toda filiación o movimiento confesaba que el único movimiento al que podría adscribirse sería el fantasmismo: un arte de espectros y apariciones. Así, en toda su obra surgen seres indefinidos, abundando especialmente los retratos imaginarios. Incidiendo en este género clásico, esta sala ofrece una amplia selección de obras en las que los personajes de Michaux acuden al encuentro con el artista y el espectador desde la profundidad infinita del papel.

 

3 Henri Michaux

Henri Michaux Sin título, 1950 Tinta china sobre papel nido de abeja 320 x 240 mm Colección particular © Archives Henri Michaux, VEGAP, Bilbao, 2018 © FMGB Guggenheim Bilbao Museoa Foto: Erika Barahona Ede

 

 

Sala 306: La vida de los signos

Los experimentos caligráficos constituyen una vasta porción de la producción gráfica de Michaux. Fascinado por las escrituras orientales y especialmente los ideogramas chinos, el artista trabajó desde sus inicios en la creación de alfabetos inventados, sin correlación fonética ni semántica. Estos signos son, a decir de Michaux, una poesía siempre incompleta, una literatura del gesto y del impulso y de la danza del trazo. Al mismo tiempo, el revoloteo de los trazos sigue un principio rítmico continuo: cada dibujo es a la vez explosión y corriente, un “trayecto” en múltiples direcciones. Michaux cultivó su interés por las escrituras pictográficas a la vez que su pasión por los ritmos y patrones sonoros. De la práctica musical, a la que era aficionado, no queda más documento que sus dibujos, como si se tratase de partituras. En estas obras encontramos una literatura abstracta e íntima, donde los signos son figuras y personajes en constante mutación. En muchas ocasiones, estos signos aparecen separados como letras, en otras desarrollan características animales o totémicas, y en otras, como en el periodo de experimentación con sustancias psicoactivas en los años cincuenta y sesenta, los

trazos se multiplican sobre grandes superficies de papel tomando connotaciones que los acercan a las prácticas del Expresionismo Abstracto.

 

Henri Michaux Sin título, 1981 Acuarela sobre papel 367 x 270 mm Colección particular © Archives Henri Michaux, VEGAP, Bilbao, 2018 © FMGB Guggenheim Bilbao Museoa Foto: Erika Barahona Ede

Henri Michaux
Sin título, 1981
Acuarela sobre papel
367 x 270 mm
Colección particular
© Archives Henri Michaux, VEGAP, Bilbao, 2018
© FMGB Guggenheim Bilbao Museoa
Foto: Erika Barahona Ede

 

Sala 307: Manipular la psique

En 1955, a una edad ya madura, Michaux toma parte por primera vez en un experimento con mescalina, un alcaloide extraído del cactus mexicano conocido como peyote. Para ello cuenta con la ayuda de médicos y científicos cercanos al mundo literario, entre ellos el neurólogo bilbaíno Julián de Ajuriaguerra. Deslumbrado ante las mutaciones psíquicas y sensoriales que generan esta y otras sustancias psicoactivas como la psilocibina y el LSD 25, y decidido a explorar sus efectos en detalle, Michaux lleva a cabo numerosas sesiones hasta principios de los años sesenta. De ellas dará cuenta en conocidas obras literarias, como Miserable milagro y El infinito turbulento. Al mismo tiempo, produce gran número de minuciosos dibujos siguiendo una matriz gráfica ya intuida en años previos: un esquema de surcos y arborescencias, a menudo ascendente, saturado de simetrías y micrografías.

Tanto estas obras gráficas como las literarias encumbrarán a Michaux como figura tutelar de la incipiente cultura psicodélica y la mística underground, aunque él siempre insistiría en definirse como un sobrio “bebedor de agua” nada interesado por los paraísos artificiales. Durante los años posteriores a su abandono de la experimentación química, Michaux continuaría desarrollando un estilo “mescalínico” a la vez que trabajaría sus demás series y grandes obsesiones artísticas. En todas ellas encontraría un terreno fértil para la cartografía de la imaginación.

 

El príncipe de la noche (Le Prince de la nuit), 1937 Acuarela y gouache sobre papel negro 323 x 245 mm Musée National d’Art Moderne, Centre Georges Pompidou, París. Donación señor Daniel Cordier, 1976© Centre Pompidou, MNAM-CCI, Dist. RMN-Grand Palais / Philippe Migeat

El príncipe de la noche (Le Prince de la nuit), 1937
Acuarela y gouache sobre papel negro
323 x 245 mm
Musée National d’Art Moderne, Centre Georges Pompidou, París.
Donación señor Daniel Cordier, 1976© Centre Pompidou, MNAM-CCI, Dist. RMN-Grand Palais / Philippe Migeat

 

 

Deja un comentario

Email (no será publicado)