Los monstruos marinos de un pescador Mískito

Post By RelatedRelated Post

La casa del pescador J.F Travieso

 

Esa mañana despertó con un presentimiento en la boca del estómago. Recordó el sueño de anoche y se lo atribuyó a la mala pesca de los últimos días. Salió de su casa de madera rústica forrada con latas machacadas y oxidadas por el salitre, las cuales cubrían las ranuras por donde el viento alguna vez acarició su intimidad de luna almibarada.

Bajó el barranco de piedras con estructura de peldaños cubiertos con arena maciza frente a su casa, y se dirigió a la costa a mojar su cara con agua de mar como todas las mañanas. Extendió su dedo índice derecho y patentizó el viento a su favor. Tomó las cuerdas de nylon, tiró tres señuelos resecos envueltos en la atarraya, acomodó los anzuelos junto con la manija en la proa del cayuco y limpió la arena adherida en los canaletes sobre las nasas para langostas.

Subió nuevamente la cañada, la taza de café negro soluble ya estaba servida sobre la mesa, miró con desdén el plato de rundown que había sobrado del día anterior y le sonrió a Priscila. Una agraciada Mayagna cuya fisonomía evoca la textura cósmica de las riberas del río Wawa.

Sus padres huyeron de Awas Tigni, su lugar de origen, luego de que unos colonos incendiaron su casa por un conflicto de tierras en los años 90. Conoció a Robelo en un muelle de Li Daukra, en los buenos tiempos en que él era un exitoso comerciante de langosta y aletas de tiburón. Desde ese momento la vida no les deparó mucho y sus existencias se consumieron en ese paraíso costero, con la simplicidad de dos bucaneros que naufragaron adrede en su isla conquistada, en complicidad mutua y lejos del mundo.

Comió rápido, se puso su vieja gorra color rojo pálido, una camisa de propaganda electorera y salió rumbo a la costa. Arrastró el bote hacia el mar y el agua templada le recordó su miseria y monotonía de pescador artesanal de una remota comunidad Mískita cerca de Sandy Bay Sirpi.

Muchos pescadores migran al puerto de Bilwi para trabajar como buzos en empresas mestizas que extraen langosta en alta mar, incluso muchos se van más al sur a trabajar en las flotas camaroneras de corporativos transnacionales como la Gulf King y Sea Service.

Es una íngrima comunidad abatida por tormentas tropicales donde el asistencialismo institucional brilla por su ausencia. De vez en cuando llegan políticos nacionales con discursos surrealistas que ni siquiera conocen las múltiples realidades socioculturales de esta región pretendiendo ganarse el voto de los comunitarios, de los cuales muchos no hablan bien el español o definitivamente no lo hablan. Pero eso sí, los guardias costeros patrullan esas aguas religiosamente abusando de su poder, con el subterfugio subliminal de la “seguridad nacional” y toda esa parafernalia discursiva del paternalismo estatal.

Robelo suspiró como esperando la compasión del mar y emprendió la cruzada contra las dulces olas de su laguna azul, en la misma donde hacía muchas lunas, encontró caracolas plateadas y perlas en los ojos de Priscila frente al fulgor de dorados crepúsculos.

Después de dos horas y tres peces pescados de conveniente tamaño, divisó un objeto flotando a un costado de la costa. El sol desfiguraba la proporción y forma del bulto, pero su larga vida de pescador superaba toda especulación mítica de monstruos marinos. Se acercó y, tomando nerviosamente la sólida boya color azul anémico, haló con mucha fuerza equilibrando su cuerpo con los extremos laterales del cayuco y se estiró hacia el borde trasero procurando que el bote no se volcara. Después de varios minutos de extenuante forcejeo con el cargamento, logró extraer una desmembrada atarraya y un costal roto que contenía tres envoltorios en forma de ladrillos oscuros en su interior.

- Es una bendición de Dios- se dijo asustado y sudoroso -

Observó detenidamente el litoral y remó ágilmente hacia la orilla, arrastró el bote a tres metros sobre la arena, tomó rápidamente el saco y lo llevó a su casa.

Le indicó a Priscila que pusiera a secar el costal, la atarraya y la boya sobre el techo de zinc corroído de la casa para quemarlas después. Tomó una cáscara de coco afilado e hizo un fino corte sobre uno de los paquetes cubiertos con hule compactado. A pesar de la sólida consistencia láctea y húmeda; una avalancha de polvo irresistiblemente blanco se desbordó sobre la mesa azuzado por un viento fortuito que entró por la ventana, cual advertencia o bendición divina.

Probó el contenido y sintió que su lengua se dormía, lo echó en una bolsa plástica junto con los otros dos paquetes y con una macana picó la tierra en el interior de la casa y los enterró en un hueco cubriéndolo con tierra y arena.

Pasaron tres meses de emoción y ansiedad, prometiéndole a Priscila de ocho meses de embarazo, recuperar las tierras de sus padres y construirle una casa al mejor estilo de las nuevas fachadas con antena direct TV que aparecen de la nada en las comunidades cercanas. Pero una mañana regresando de la faena mientras acariciaba su ensueño de comprarse una lancha de motor, escuchó a su mujer llorar y a dos hombres vociferar insultos en español. Rápidamente subió el barranco e inmediatamente lo detuvieron dos oficiales, uno de la fuerza naval y un miembro del ejército nacional, cada uno con regios colores en sus respectivos uniformes y sus arrogantes insignias.

Uno de ellos, el de uniforme colorado y de gafas oscuras lo empujó

- ¡desenterrá esa mierda! – le gritó, mientras se quitaba sus ray-ban que desentonaban con su porte tropical.

El otro, el del ejército, forcejeaba con Priscila, ya que ella no se dejaba manosear sus tiritantes senos prenatales y se resistía ser esposada.  Entre amenazas lo hicieron exhumar sus doradas quimeras. Todo había terminado, no había remota posibilidad de consumar lo atesorado durante tanto tiempo, como la esperanza de los oprimidos al esfumarse como la espuma de la última marea.

Lo esposaron, lo subieron a una lancha rápida, similar a una de esas que le confisca la guardia costera a los narcotraficantes durante religiosas persecuciones en alta mar. Estaba equipada con tres motores fuera de borda, de aproximadamente 250 caballos de fuerza. Robelo suspiró al ver como esa colosal lancha color blanco hueso, en la que abordó rumbo a un destino mítico, se distanciaba con suma velocidad de su barranco, como viajando sobre un sueño borroso, donde lo anhelado se confunde con el martirio. Un martirio de monstruosas dimensiones, de tentaciones bestiales, de seductores sueños que se menguan por el reflejo cálido de la realidad. Una realidad pintada en el horizonte, como latente recordatorio a todos aquellos pescadores que reniegan de sus monstruosos designios.

Lo confinaron a dos años de prisión por contener sustancias ilícitas, pero la condena se redujo a once meses porque el juicio no fue en su lengua nativa.

El día que salió de prisión el pescador artesanal Robelo Brooks, de 35 años de edad; reconoció el rostro del oficial que lo acompañó a la salida mientras éste le quitaba las esposas y le pedía que firmara un documento. Fue el mismo que lo maltrató en su propia casa y lo encarceló en una deplorable penitenciaría a muchos kilómetros lejos de su comunidad.

Tomó la pluma, puso un garabato analfabético, y advirtió una exquisita esclava de oro en la muñeca de dicho guardia, los robustos anillos en sus dedos, una gruesa cadena con un crucifijo de plata fina, y tres dientes de oro en su sonrisa mordaz.

 

Ese día recordó vivamente el sueño que tuvo aquella mañana de su desgracia, en el que su hijo de un año jugaba con prendas de oro mientras comían monstruos marinos.

 

Larry Montenegro Baena (Bluefields, 1980) es activista y escritor independiente.
Tiene formación en etnología, se desempeña en el guión documental y en la escritura creativa.

One Comment

  1. Me encantan las imágenes y la manera de manejar esa prosa poética que te he leído en otros relatos. Además, el tema es muy actual. Y como siempre, el pez grande se come al pez pequeño. ! Y qué pez grande, por Dios!
    Saludos afectuosos. Y, ¡adelante!.

Responde a Mayra Herra Cancelar respuesta

Email (no será publicado)