Semana internacional de cine de Valladolid

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La SEMINCI ha vuelto a  llenar los cines de Valladolid como todos los otoños desde hace 62 años (con este nombre o con el antiguo “Cine Religioso y de Valores Humanos).

Las calles bullen de acreditaciones colgando de cuellos de prensa acreditada y de cinéfilos a la caza y captura  de entradas. Se hacen colas, se recure a contactos, a amigos de amigos; la web de la organización (cada año mejor diseñada) se colapsa … El cine independiente, el placer de ver películas que tardarán meses en poner en cartelera o que no entrarán en los circuitos comerciales atraen a aficionados que, de otra manera, son reacios a acudir a las salas. Hay quién se descubre una repentina afición al cine durante esta semana.

Otra vez los vallisoletanos se das codean con actores y hablan con directores cuyo nombre no conocen. Se toman una copa con la actriz de moda, y se sienten filósofos en la barra de un bar hablando con un director de El Devenir, como un Heráclito cualquiera (mutatis mutandi). Esto pasa en otros festivales de cine, donde espectadores, actores y directores se mueven en distintas esferas.

Este año la alfombra es verde, color institucional del sponsor. Sin comentarios. ¿Una alfombra verde para recibir a las estrellas? Parece que el glamur desciende bajo cero.

El alcalde es el primer acreditado, el pistoletazo de salida.

Esta semana es importante para la ciudad. El vino se une al cine, los hosteleros presentan menús cinematográficos, la calle en la que radica el Teatro Calderón, sede de la Semana, se peatonaliza y sus comercios se unen a la explosión de entusiasmo fílmico.

Se van a  proyectar casi 250 películas, se han dado Espigas de Oro a Marisa Paredes y Arturo Ripstein, Paz Vega amadrina la edición.

37831541546_5b6bb9237a_bPor un momento parecería que lo menos importante es el cine, pero no, en la cabeza de todos, la organización y los aficionados que llenan las salas está el cine y sobre todo, el cine independiente, el que no necesita de efectos especiales, de grandes superproducciones. Que evoluciona constantemente, como recordó el director, Javier Angulo en su carta, leída por Paz Vega en la Gala de Inauguracición.

Cine independiente, la factura artesana del Séptimo Arte donde se da rienda suelta a la creatividad libre sin la mediación exigente del capital.

Reivindicación de lo humano, de las mujeres; el dolor, el coraje, de las verdades enfrentadas. Cine sobre el suceder… cosas que no ofrece el cine de entretenimiento. No hacen falta efectos especiales para tratar del mundo según es ahora mismo. Y del ser humano como es y como ha sido siempre.

Y esa es la razón de ser de la Seminci. No se busca el espectáculo ni la película taquillera. Se busca la creatividad, impulsar y guardar la independencia, recompensar el trabajo de gente que no está trabajando en las mejores condiciones, pero que ama el cine y quiere seguir en ello contra viento y marea.

 

 

AALA KF IFRIT (LA BELLA Y LA JAURIA)

PUNTO DE ENCUENTRO

Coproducción Tún/Fran./Suec.(Nor./Lib./Cat./Suiza.


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Presentada en capítulos, rodada prácticamente toda en interiores, Ben Hania, el director nos cuenta la noche de una mujer joven Miriam, toda inocencia y picardía, que va a madurar delante de nuestros ojos, después de una violación.

El guión muy imbricado nos presenta un trabajo actoral de la protagonista impecable. Soporta todo el peso de la  película. Con su mirada nos muestra la transformación del alma de una chiquilla asustada en una mujer que va a defender sus derechos y que antepone su dignidad a su vida.

Miriam, estudiante universitaria en Túnez, organiza una fiesta en un hotel de la playa.

Una amiga cambia su vestido modoso y sin interés por otro de una hechura sexy. Consciente de su atractivo inicia un pequeño coqueteo con Joseff en la discoteca… A partir de aquí se precipita la acción. Cada capítulo va desgranando lo que sucedió esa noche.

Sabemos que Miriam ha sido violada por policías.

La cámara se detiene segundos en detalles simbólicos de un machismo que no lo es sólo por motivos religiosos, si no también sociales.

Son dos países enfrentados.

La recepcionista de un hospital le pide una identificación que ha perdido durante la violación y no la atienden. La médico que duda de la violación puesto que no hay lesiones externas.

Vemos a una sociedad indiferente a lo sucedido, al dolor de Miriam.

Incluso una periodista al enterarse de que la policía está implicada, abandona a la joven.

Joseff, un encuentro casual representa el hombre moderno que defiende los derechos del nuevo país.

Los policías en su posición de poder y soberbia humillando a la protagonista nos recuerdan el régimen anterior.

El conflicto humano está muy bien planteado pero a veces los recorridos de cámara son exhaustivos, quizás para mantener la tensión. A valorar por el espectador.

La película, basada en un hecho real, es una denuncia despiadada de la sociedad machista del país extrapolable por desgracia a muchas otras. Nos presenta dos Túnez, y la desgraciada peripecia de Miriam es una disculpa para enfrentarnos a la visión de los jóvenes y la de los que vivieron el viejo régimen.

 

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Redacción artesycosas.com en Valladolid.

 

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