Pintura flamenca y holandesa del Museo de Ginebra

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Pintura flamenca y holandesa del Museo de Ginebra.

Organización: Obra Social ”la Caixa” y Museo de Arte e Historia de Ginebra.

Comisariado: Mayte García-Julliard, conservadora del Museo de Arte e Historia de Ginebra.

Fechas: del 5 de octubre de 2017 al 14 de enero de 2018.

Lugar: CaixaForum Lleida

 

A medio camino entre el norte y el sur, situada en una encrucijada comercial estratégica, Ginebra conserva el conjunto más importante de obras flamencas y holandesas de Suiza de los siglos XVI y XVII, fruto tanto de una predilección por la pintura del norte como del cosmopolitismo de sus coleccionistas.

Pintura flamenca y holandesa del Museo de Ginebra, organizada por la Obra Social ”la Caixa” junto con los Museos de Arte e Historia de Ginebra, se presenta por primera vez en CaixaForum Lleida y está constituida por 48 obras, procedentes en su totalidad de la institución suiza, entre las que destacan pinturas de artistas clásicos como Brueghel, Van Haarlem y Teniers.

La exposición propone un revelador recorrido por el estilo flamenco y los géneros surgidos de la demanda de nuevos compradores. Flandes fue una región europea especialmente urbanizada y desarrollada social y económicamente, lo que dio pie en los siglos XVI y XVII a que, en ciudades como Amberes, Brujas, Bruselas, Ámsterdam o Leiden, naciese el comercio del arte. Los maestros flamencos eran altamente valorados, y sus obras se compraban y solicitaban en toda Europa. Las nuevas clases acaudaladas interesadas en adquirir pintura impulsaron el nacimiento de la pintura de género.

 

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Jan I Brueghel (Bruselas 1568 – Amberes hacia, 1625) Ramo de flores en un florero, hacia 1610 Óleo sobre tabla, 59 x 46,4 cm. Musée d’art et d’histoire de Genève, inv. 1990-0033 © Musée d’art et d’histoire, Genève. Legs Guillaume Favre, 1942, inv. n° 1990-0033. Photo : Bettina Jacot-Descombes

 

La selección de obras incluye a reconocidos artistas como Cornelis Cornelisz van Haarlem, Pieter Brueghel el Joven, Jan Brueghel el Viejo, Philips Wouwerman, Nicolaes Maes, Jan Josefsz van Goyen, David Teniers y Jan Weenix, pero también a pintores menos
 conocidos, e incluso anónimos, que contribuyeron, cada uno a su manera, al Siglo de Oro de los Países Bajos. Minuciosamente estudiados y restaurados entre 2005 y 2009 con la colaboración de la Universidad de Ginebra, los cuadros de esta muestra han ido revelando sus secretos, pero no siempre todos sus misterios.

 

Pieter Brueghel el Joven (Bruselas 1564 - Amberes 1638) Fiesta del Árbol de mayo, hacia 1620. Huile sur bois; 50,5 x 75,2 cm. Musées d'art et d'histoire, Genève, Inv. 1978-0104 © Musée d'art et d'histoire, Genève. Don de Roger et Françoise Varenne, Genève, 1942, inv. n° 1978-0104. Photo : Bettina Jacot-Descombes

Pieter Brueghel el Joven (Bruselas 1564 – Amberes 1638) Fiesta del Árbol de mayo, hacia 1620. Huile sur bois; 50,5 x 75,2 cm. Musées d’art et d’histoire, Genève, Inv. 1978-0104 © Musée d’art et d’histoire, Genève. Don de Roger et Françoise Varenne, Genève, 1942, inv. n° 1978-0104. Photo : Bettina Jacot-Descombes

 

 El arte de los siglos XVI y XVII sigue ofreciendo aún numerosas áreas de investigación, como el estudio material de los cuadros o la interpretación iconográfica y la historia del gusto, del mercado del arte y de los coleccionistas.

Los Países Bajos del norte y del sur conocieron un desarrollo económico sin precedentes a lo largo de los siglos XVI y XVII, en parte gracias a los éxitos comerciales de los puertos de Amberes y Ámsterdam, pese a los conflictos de la época. Los pintores contaban con una burguesía adinerada aficionada al arte, heredera de la gran tradición de la pintura flamenca del siglo XV.

Este periodo puede ser considerado, desde un punto de vista artístico, un verdadero Siglo de Oro durante el cual, animados por la demanda, los talleres se multiplicaron y la profesión de marchante se convirtió en un oficio atractivo. A todo ello se añadió el ingenio de los artistas, quienes concibieron temas hasta entonces inexistentes. La variedad fue otro factor del proceso, generando nuevas tradiciones pictóricas: paisajes serenos e impresionantes bosques, escenas
cotidiana,
naturalezas
complicados jarrones de flores. No faltaron, entre estos nuevos temas, los dobles sentidos ni los mensajes ocultos, la mayor parte de ellos moralizadores. En el norte, el tema barroco del desengaño también tenía sus adeptos. Sin embargo, lo que ofrecían estos pintores era una forma inédita de enfrentar al público con su propia imagen, con su día a día efímero y con el lento paso del tiempo. El realismo del norte abrió perspectivas espirituales y pragmáticas, y contó con los pintores como incentivo para un mayor entretenimiento, pero también para más agudeza, tal y como sugería el pintor y teórico Karel van Mander en 1603.

 

Cornelis Cornelisz van Haarlem (Haarlem, 1562 - 1638) Alegoría de la Fortuna, 1590. Óleo sobre tabla, 50 x 93 cm. Musée d’art et d’histoire de Genève, inv. BASZ 006 © Musée d'art et d'histoire, Genève. Dépôt de la Fondation Lucien Baszanger, Genève, 1967,inv. n° BASZ 0006. Photo : Bettina Jacot-Descombes

Cornelis Cornelisz van Haarlem (Haarlem, 1562 – 1638) Alegoría de la Fortuna, 1590. Óleo sobre tabla, 50 x 93 cm. Musée d’art et d’histoire de Genève, inv. BASZ 006 © Musée d’art et d’histoire, Genève. Dépôt de la Fondation Lucien Baszanger, Genève, 1967,inv. n° BASZ 0006. Photo : Bettina Jacot-Descombes

 

Dividida en cinco ámbitos, la exposición propone una selección de obras de la pintura flamenca y holandesa de los siglos XVI y XVII, representativa de aquellas nuevas iconografías, respetando el orden canónico de la jerarquía entre géneros vigente en aquel periodo. Esta jerarquía, teorizada por el italiano Leon Battista Alberti en el siglo XV y plasmada de forma más académica en el XVII, permitió incluir la pintura —que solía ser considerada aún un simple oficio manual— en el círculo de las artes liberales. De este modo, los pintores y los defensores de la pintura ponían de manifiesto el esfuerzo intelectual y el ingenio que requiere la composición de cualquier escena. Las ideas que surgen de la inventio, tan apreciadas en el arte de la retórica, pasaron a ser, junto con el dibujo preparatorio, la base argumentativa del debate. Aunque en la práctica solo tenía un impacto relativo, esta jerarquía influyó tanto en la organización de los talleres como en el mercado del arte.

 

 

Portada:

Círculo de Thomas de Keyser (Ámsterdam, 1596/1597 – 1667). Retrato de mujer, hacia 1630 – 1635 Óleo sobre tabla, 69 x 54,9 cm. Musées d’art et d’histoire, Genève, Inv. CR 0112 © Musée d’art et d’histoire, Genève. Legs Gustave Revilliod, Genève, 1890, inv. n° CR 0112 Photo : Bettina Jacot-Descombes

 

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