El Museo Carmen Thyssen Málaga revisa la segunda etapa del cubismo con Juan Gris y María Blanchard

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La nueva exposición – comisariada por Eugenio Carmona, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Málaga; y Lourdes Moreno, directora Artística del Museo Carmen Thyssen Málaga – reúne más de sesenta obras, entre pinturas, esculturas, dibujos y documentos que ofrecen al espectador una visión global de este movimiento artístico de la mano de, entre otros, el escultor Jacques Lipchitz, Picasso, Dalí o Peinado.

 

El Museo Carmen Thyssen Málaga presenta su nueva exposición temporal Juan Gris. María Blachard y los cubismos (1916-1927), en la que se analiza la segunda etapa que vivió el cubismo, creado por Picasso y Braque entre los años 1906 y 1914, a través de la obra de artistas como Juan Gris, referente indiscutible del giro experimentado por este movimiento artístico a partir de 1914 hasta finales de los años veinte; y María Blanchard, la gran desconocida del grupo de artistas que dieron lugar al nacimiento de esta vanguardia, cuyo papel principal quiere destacar esta muestra.

El visitante tendrá la oportunidad de acercarse y conocer de primera mano esta ‘segunda vida’ del cubismo a través de una exposición con un relato inédito compuesta por más de 60 obras, entre pinturas, esculturas, dibujos y documentos.

Estructurado en tres secciones, comienza con un diálogo entre Gris y Blanchard, a través de numerosos ejemplos sobresalientes de su pintura sintética, geométrica y plana.

La exposición Juan Gris, María Blanchard y los cubismos, muestra “la complejidad de la obra de Juan Gris y, por ello la complejidad del cubismo y de la propia modernidad artística”, señala el comisario de la muestra, a la vez que añade que “en los medios artísticos cubistas se asumía que Gris tenía capacidad para reformular la experiencia cubista. Antes de que estallase la Primera Guerra Mundial el milieu cubista originario se estaba disolviendo”.

“Este ‘segundo cubismo’ es comprendido en el presente como uno de los grandes capítulos de la modernidad artística, aunque hasta fechas relativamente recientes no había sido bien conocido, ni bien comprendido, pues no se llegaba a captar su propuesta por la imposición dominante del paradigma del arte abstracto absoluto”, explicar Carmona, que además indica que “hoy se considera que, en este momento Juan Gris, Jacques Lipchitz y Maria Blanchard desarrollaron sus aportaciones fundamentales al arte moderno”.

“Siempre se ha incidido en las relaciones entre este segundo cubismo y los años de la Primera Guerra Mundial, pero nosotros desbordamos este marco y reunimos un cubismo ‘expandido’ que se adentra en los años veinte y que aparece implicado de lleno en la renovación cultural española anterior a la Guerra Civil”, afirma.

El recorrido de la exposición comienza con un diálogo entre Gris y Blanchard entre los años 1916 y 1918. Etapa en la que el artista madrileño alcanza la cumbre en su pintura sintética, geométrica, plana y pura, convirtiéndose en un indiscutible referente del giro experimentado por el cubismo; y en la que Blanchard, en plena madurez creativa, aporta un estilo personal y original, dinámico y colorista.

Como hubo tantos cubismos como artistas lo interpretaron, la nueva muestra temporal comprende también el trabajo de otros autores que ofrecen al espectador una visión global de este movimiento artístico de la mano del escultor Jacques Lipchitz, los pintores Albert Gleizes y Jean Metzinger y el poeta Vicente Huidobro, escogidos por su relevancia, amistad y sintonía creativa con Gris y Blanchard, así como por el papel fundamental que ejercieron todos sobre la primera generación vanguardista de los años veinte integrada por Dalí, Moreno Villa, Palencia, Peinado y Ángeles Ortiz, a la que la exposición dedica la última sección.

En este sentido, señala la comisaria de la exposición, Juan Gris y Maria Blanchard, junto al escultor Lipchitz, “fueron el motor de una nueva forma de entender el cubismo”. A partir de 1916, estos autores “insuflaron al movimiento una vitalidad vigorosa y un nuevo sentido del color y de la composición del espacio sin el collage. Junto a ello, Juan Gris aportó una reflexión científica e intelectual, buscando una pintura pura; Blanchard una audacia en la composición y el color y Lipchitz llevó estas prácticas a la escultura”.

Se trata de la primera vez que se propone al público una exposición que plantee conjuntamente las aportaciones de Gris y Blanchard a la historia del cubismo. Y, del mismo modo, es la primera vez que se establece un parangón entre las obras de Gris, Blanchard y Lipchitz, al tiempo que se establece por primera vez una síntesis expositiva sobre las relaciones entre cubismo y ‘arte nuevo’.

Las obras reunidas en esta nueva exposición provienen del Kunstmuseum Basel, Centre Pompidou de París, Musée Picasso de París, KunstsammlunNorddhrein-Westfalen, Düsseldorf, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Museo de Bellas Artes de Asturias, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Museo Thyssen- Bornemisza, Museo Patio Herreriano de Valladolid, IVAM de Valencia, Fundación March de Palma de Mallorca, Fundación Gala-Salvador Dalí de Figueras, Fundación Azcona, Colección Abanca, Colección BBVA, Archivo Lafuente, Centro Cultural Generación del 27 de Málaga y numerosas colecciones particulares.

 

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