Cuatro famosas obras pictóricas protagonizadas por mujeres o Lisa Gherardini, Venus, Mona Lisa con bigote y Olympia con su sirvienta

Post By RelatedRelated Post

El presente artículo pretende comentar dos de las obras pictóricas más representativas de la historia del arte renacentista, La Gioconda y la Venus de Urbino, con el propósito de evidenciar la influencia que el arte posterior recibe de las mismas, por lo que se analizarán L.H.O.O.Q. y la Olimpia, respectivamente. Como particularidad, destacar que el análisis se centra únicamente en pinturas donde las mujeres son protagonistas, para así conocer también cómo los artistas y la época conciben al sujeto de sus composiciones.

 

La Gioconda, de Leonardo da Vinci (1503).

La Gioconda, de Leonardo da Vinci (1503).

 

La primera de las obras que se va a investigar se titula La Gioconda y fue realizada por el artista renacentista del Cinquecento, Leonardo da Vinci (1452-1519) en 1503. La mujer que aparece retratada es Lisa Gherardini (1479-1542), esposa del comerciante florentino Francesco del Giocondo (1460-1528), lo que justifica el nombre de la obra, es decir, el femenino del apellido Giocondo. Posiblemente se trate de un retrato conmemorativo de matrimonio, lo que era muy habitual en la época, ya que se pintaba a los recién casados en soportes separados que luego se disponían en pareja. Los novios se casaron en el año 1495. Sin embargo, no se ha encontrado el cuadro que representa al marido. Esta obra leonardiana se conoce popularmente debido a la media sonrisa de la retratada, que denota cierto aburrimiento. Parece que está posando por obligación, lo cual no es desacertado, pues debe tenerse en cuenta que Gherardini se había casado por conveniencia, lo que era frecuente en este momento, y además tenía una diferencia de diecinueve años con su esposo.

 

L.H.O.O.Q., de Marcel Duchamp (1919).

L.H.O.O.Q., de Marcel Duchamp (1919).

 

El artista dadaísta Marcel Duchamp (1887-1968) utiliza una reproducción de La Gioconda y le dibuja un bigote, así como una perilla, en el año 1919. Se trata de un ready-made u objeto encontrado que el autor ha modificado a su gusto, en este caso, desde una perspectiva paródica. En primer lugar pretende romper con el arte antiguo, así que desmitifica uno de los iconos de la Historia de la Pintura tras intervenir en la obra. Pese a que se trata de una copia, el objetivo de Duchamp es fácilmente compresible. Además, también resulta interesante comentar el desglose de las siglas del título. L.H.O.O.Q., si se pronuncia rápidamente en francés, da origen a la frase ‘’Elle a chaud au cul’’, traducida en español como ‘’Ella tiene el culo caliente’’. El artista practicaba el travestismo, por lo que aquí seguramente también está reflejando su pasión. De igual modo, puede tratarse de una burla a la condición homosexual de Leonardo da Vinci y una crítica a la obra en sí, pues un amigo de Duchamp, el poeta Guillaume Apollinaire, fue acusado de robarla.

 

Venus de Urbino, de Tiziano (1538).

Venus de Urbino, de Tiziano (1538)

 

El pintor renacentista del Cinquecento, Tiziano (1489-1576), pinta en el año 1538 la famosa Venus de Urbino por encargo de Guidobaldo II della Rovere. Se desconoce la identidad de la retratada, pudiendo tratarse de una prostituta o una amante del comitente. La mujer fue identificada como una Venus por el historiador del arte Giorgio Vasari, lo cual es cierto porque sostiene un ramo de rosas, aunque es el único elemento de la iconografía que directamente se asocia con la diosa del amor, además del erótico desnudo. En la escena secundaria aparecen dos mujeres; una de ellas rebusca en un arcón, acompañando el tema mitológico de una escena de género cuyo significado es incierto. Enlaza con los cuadros de hostería del pintor barroco Diego Velázquez, donde aparece una escena costumbrista que enmascara la temática religiosa, así que es muy posible que la imagen de fondo sólo represente un tema de género.

 

Olympia, de Édouard Manet (1863).

Olympia, de Édouard Manet (1863).

 

Inspirándose directamente en la famosa obra de Tiziano, el pintor francés Édouard Manet (1832-1883) realiza la controvertida Olympia en el año 1863, con el propósito de presentar la belleza de una modelo desnuda que además se vincula directamente con la prostitución. Esto se debe al título que Manet le otorga a la obra, Olympia; nombre frecuente en las cortesanas de la época. Lo más seguro es que la retratada sea una de las meretrices que ejercían su profesión en París. En la representación resulta muy llamativo el gesto altanero de la prostituta, la cual está siendo agasajada por una sirvienta de raza negra; imagen que se parangona con la de una mujer de clase alta aprovechándose de su esclava. Además, cabe recordar que la esclavitud, aunque abolida en 1848 en Francia, siguió ocurriendo de manera ilegal. El semblante orgulloso y la atrevida postura hacen que sea una imagen muy erótica y el hecho de que se la represente sin uno de los zapatos alude a la pérdida de la virginidad. Mediante la Olympia, Manet se enfrenta al arte académico, retratando no a una Venus, sino a una desconocida, una meretriz; una mujer real, de su tiempo.

Para concluir, se puede establecer que las dos icónicas imágenes del Renacimiento que se han analizado, La Gioconda y la Venus de Urbino, han inspirado de forma directa a un par de obras pertenecientes a la Edad Contemporánea, es decir, L.H.O.O.Q., del siglo XX y Olympia, encuadrada en el XIX. En primer lugar, significa la trascendencia y la popularidad que han alcanzado las dos primeras imágenes, siendo capaces de repercutir en el arte realizado siglos después. Igualmente, habla de la importancia que han alcanzado las pinturas influidas por las primeras. Por otra parte se descubre qué consideración tenían las mujeres protagonistas, pudiendo ser tanto nobles, en el caso de Lisa Gherardini, alter ego de la personalidad del artista, lo que se ve en L.H.O.O.Q., modelos inidentificables o meretrices, como en la Venus y Olympia. En este último caso, destaca la representación de la mujer sirvienta de raza negra, aludiendo a la esclavitud, pues es considerada como inferior frente la fémina blanca y por eso le presta sus servicios. El estudio también revela que, en la historia de la pintura, las obras maestras pueden simbolizar a mujeres conocidas y desconocidas por igual, puesto que el significado final del cuadro lo elige el artista: el retrato de una esposa, la parodia de una obra de arte, la simbolización de una diosa grecorromana o la representación de una cortesana junto a una mujer de raza negra.

 

 

Historiadora del arte y estudiante del Máster en Género y Diversidad. Universidad de Oviedo.

Deja un comentario

Email (no será publicado)