María Montessori. La escuela y su ambiente

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“Tratemos de infundir en una misma alma el espíritu de áspero sacrificio del científico y el del éxtasis inefable del místico, y tendremos perfectamente preparado el espíritu del maestro”.

María Montessori. En Renzo Titone (1981), Metodología didáctica. 8ª ed. (pág. 89). Madrid: Rialp.

 

La médico y educadora anconitana María Montessori Stoppani (Chiaravalle -de Ancona, Italia-, 1870 – Países Bajos, 1952) no hubiera podido explicarse el éxito que, después de un siglo, iban a seguir teniendo su teoría y su obra en la historia de la Pedagogía y en la educación de las sucesivas generaciones. Seguramente debido a la aplicación de todo su sistema de pedagogía científica al crecimiento y educación de los niños, dio un singular interés y alcance a los fundamentos biológicos de la personalidad, de la conducta de la persona, basando la educación en la actividad autónoma, en el buque insignia de la autoactividad.

 

María Montesori (1870-1952), un legado para reflexionar y repensar la educación, su energía, su espíritu

María Montesori (1870-1952), un legado para reflexionar y repensar la educación, su energía, su espíritu

 

Postula la libertad e independencia en cuanto al hecho educativo, y la buena aceptación que tuvo su criterio con niños cuyo andamiaje o desarrollo resultaba deficitario para lo que entonces era considerado normal le llevó a emplearlo con todos los niños entre tres y nueve años. Se cimentaba su pedagogía en la labor y trabajo con la sensibilidad, y en la huella y cuño de los sentidos. Al mismo tiempo, iba fabricando un bagaje con un copioso material didáctico que es, aun hoy en día, largamente aprovechado, y sobresaliendo también el espíritu y la importancia del clima en el aula.

 

Una “nueva educación”. Las “escuelas nuevas”

Como en Estados Unidos, asimismo en Europa se reconoció, a caballo entre los siglos XIX y XX, un amplio avance por la renovación pedagógica. La contribución puntera, cronológicamente y más importante fueron las “escuelas nuevas”, unos organismos escolares de progreso creados y liderados por eficaces reformadores y valientes renovadores. Así, el método o la práctica pedagógica y la teoría de María Montessori sobresalió en el movimiento de la Escuela Nueva, debido a su innovación, particularidad y vasta influencia, dejándolo manifiesto en El método de la Pedagogía científica aplicado a la educación de la infancia en las “Case dei bambini” (Casa de los Niños)(1909), y en su continuación La auto-educación en la escuela elemental (c. 1930).

 

La primera Casa dei Bambini, en el barrio de San Lorenzo, en Roma. María Montessori, la educadora de los niños "libres

La primera Casa dei Bambini, en el barrio de San Lorenzo, en Roma. María Montessori, la educadora de los niños “libres

 

Montessori estudió a los médicos y pedagogos franceses Itard (1774-1838) y Séguin (1812-1880), célebres por su interés en el caso del niño feral Víctor, más conocido como “El Niño Salvaje de Aveyron”, por ser una ocasión excepcional para constatar de una manera experiencial el ideario filosófico y antropológico de entonces acerca de la naturaleza del ser humano, como de la correspondencia entre naturaleza, cultura y educación. La doctora y pedagoga italiana enseguida se da cuenta del predominio de la pedagogía sobre los procesos médicos en el enfoque de las deficiencias en la infancia.

 

Tenía en su alma el espíritu de áspero sacrificio del científico

La obra de Montessori goza de solidez metodológica y de luz expositiva. Son días de un entusiasmo y de un frenesí creativo. Durante un tiempo considerable, aplica el instrumental formativo específico ingeniado por Édouard Séguin para posibilitar el restablecimiento de los chicos con discapacidades intelectuales en su desarrollo, descubriendo importantes resultados en esta tarea. Imparte varios cursos para especialistas en educación especial, y así despunta la Escuela Normal de Ortofrenia.

 

En Querétaro, México, la Escuela Montessori Itard y Séguin también guía "con amor y conocimiento la sabiduría innata de cada niño"

En Querétaro, México, la Escuela Montessori Itard y Séguin también guía “con amor y conocimiento la sabiduría innata de cada niño”

 

El éxtasis inefable del místico. Su imagen del niño

El estilo de María Montessori no alberga un axioma más fértil de transformación didáctica que la idea que tiene del niño. Este es una criatura individual o singular, especial, específicamente diversa del adulto, armada de prodigiosos y extraordinarios caracteres encubiertos y hondos que se despliegan y desdoblan hacia su propio crecimiento y perfección. La doctora y pedagoga italiana da un paso más: la superioridad esencial del niño sobre el adulto es que tiene una auténtica y latente dignidad y pasión que goza de esa fragilidad no exenta de ternura y delicadeza tan alejada de los proyectos, balances, cómputos y cuentas de los mayores. Los niños poseen la lejanía de precisar las conjeturas, suposiciones y deducciones del mundo de los adultos adolescentes.

El secreto y la llave vital y básica de la educación en Montessori es sentir y pensar que la sensibilidad del niño es más que un fajo o un manojo de reflejos concretos e imprescindibles. Significa además autodeterminación, capacidad de atrevimiento y voluntad. Consiste en la plena autonomía para estar libre de ataduras, que facilite a cada persona fabricar sus particulares cualidades y sus específicas potencialidades. En El niño, el secreto de la infancia, la educadora italiana se empeña en la obligación de un saber científico de la esencia y los sentimientos del niño, rehusando no obstante, también, la imagen de que ese entendimiento pueda llegar a ser áspero y maquinal por el hecho de ser científico.

 

María Montessori en India, 1940. Para esta doctora y pedagoga, el niño es como un "embrión espiritual, un ser vivo oculto que ha de ser liberado", a través de la observación de su sensibilidad o períodos sensibles. Ese es el primer objetivo, porque si el niño no es capaz de trabajar armónicamente con su período sensible, “pierde la oportunidad de una conquista natural, y queda perdida para siempre" (El niño, el secreto de la infancia)

María Montessori en India, 1940. Para esta doctora y pedagoga, el niño es como un “embrión espiritual, un ser vivo oculto que ha de ser liberado”, a través de la observación de su sensibilidad o períodos sensibles. Ese es el primer objetivo, porque si el niño no es capaz de trabajar armónicamente con su período sensible, “pierde la oportunidad de una conquista natural, y queda perdida para siempre” (El niño, el secreto de la infancia)

 

Su concepto chocó con algunos de los términos estándares e invariables de la psicometría y antropología, respaldando los estudios aplicados, estrictos, ajustados y empíricos como obliga el método científico, pero sin un distanciamiento tal que ese conocimiento dejase de estar abrochado a una predilección vocacional honda y leal por el mundo de los niños y por todo el potencial que estos pueden llegar a desarrollar. Por eso, como decíamos al principio, el maestro ha de ser investigador y sabio, amplio y hondo conocedor de lo que han de aprender los niños, de su psicología evolutiva, de la Pedagogía; y a la vez, extraordinariamente buscador de la bella perfección que lleva en sí el niño, “si quiere ser descubridor del secreto de la infancia y sabio guía de su desarrollo” (M. Montessori: El niño, el secreto de la infancia).

 

 

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Oviedo con la defensa de la tesis “La educación en la obra del Dr. D. Enrique Diego-Madrazo y Azcona”, su verdadera vocación es la de maestro, profesión en la que ha ejercido como director del C.P. Pedro Velarde -Muriedas (Cantabria)- en los tres últimos años de su actividad docente.

Publicaciones.-
“Enrique Diego-Madrazo, un precursor pedagógico relevante” (2009). Centro de Recursos, Interpretación y Estudios en materia educativa. Polanco (Cantabria).
Coordina y escribe con otros autores “Colegio Ped… seguir leyendo

5 Comment

  1. Un acierto poner en valor el trabajo de ésta pedagoga hoy en día bastante poco recordada en nuestro país.
    Ojalá tengamos nuevos artículos sobre la actualidad en España de la obra de Montessori.
    Un saludo

    • Sé que eres gran conocedor de esta pedagoga, de su influencia y del poco tiempo prestado en las Escuelas de Magisterio a su figura y su obra.

      Y aún así, ahora está, ya no solo reconocida, sino impulsada por todo el orbe, a través de los Colegios Montessori. Falta hacía.

      Gracias, Hilario.

  2. Un acierto poner en valor el trabajo de ésta pedagoga hoy en día bastante poco recordada en nuestro país.
    Ojalá tengamos nuevos artículos sobre la actualidad en España de la obra de Montessori.
    Un saludo

  3. Gracias, y muy considerado, AR.L. De acuerdo, María Montessori encumbró una corriente pedagógica con tal seguridad y convicción que, en algo más de un siglo, su escuela y su pedagogía siguen vigentes.

  4. La verdad que son unas pinceladas bastante acertadas para dar a conocer a Montessori. Respecto a su método se podrían decir millones de cosas y sobre todo destacar los resultados basados en estudios científicos que hoy en día tiene como escuela alternativa. Todo son ventajas. Un saludo y enhorabuena al autor del artículo.

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