Verano, verano, verano

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Las tres grandes citas del arte europeo contemporáneo

 

Para los que no son de hamaca en la playa y chiringuito, se puede aprovechar el verano para viajar y visitar ciudades y países, disfrutando a la vez de los grandes eventos internacionales del arte contemporáneo. Precisamente este verano coinciden en Europa tres grandes eventos internacionales que merece la pena visitar.

 

James Lee Byars, Golden Tower, Fundación Giuliani, Venecia, 2017.

James Lee Byars, Golden Tower, Fundación Giuliani, Venecia, 2017.

 

El primero de ellos es la Bienal de Venecia, que cumple este año su quincuagésimo séptima edición. Se trata del encuentro internacional de arte contemporáneo con más tradición y con más solera del mundo y que, sin duda, compensa el esfuerzo del viaje. Y ello porque la Bienal de Venecia son al menos cuatro cosas: en primer lugar, se trata de una visita a Venecia que, aunque a uno no le guste o no le interese el arte contemporáneo, siempre merece la pena, pues es una de las ciudades más hermosas del mundo. En segundo lugar, la Bienal es una exposición internacional que todavía se presenta como un concurso de pabellones nacionales, con artistas que representan a sus propios países. Aquí suele encontrarse la parte más divertida y más interesante de la Bienal, pues, como muchos pabellones se hallan dispersos por la ciudad, es un verdadero placer recorrerla, caminando o en el vaporetto, visitando los distintos palacios y residencias privadas, en las que temporalmente se alojan algunos de estos pabellones. En tercer lugar, en la Bienal, ha ido adquiriendo cada vez mayor importancia la exposición general, comisariada por un gran curator de prestigio internacional, que suele deparar sorpresas, y que suele presentar también resultados desiguales. Este es precisamente el caso de la irregular propuesta de la comisaria francesa Christine Macel, de la que ya hablaremos en un artículo especial sobre este tema. Por último, la Bienal de Venecia son también los numerosos eventos colaterales, organizados, coincidiendo con las fechas de la Bienal, por las grandes fundaciones privadas, como la Fundación Pinault o la Fundación Prada que presentan soberbias exposiciones que, a veces, resultan casi más interesantes que la propia Bienal.

 

Marta Minujín, El Partenón de los libros, Plaza del Museo Fridericiano, Kassel, 2017.

Marta Minujín, El Partenón de los libros,
Plaza del Museo Fridericiano, Kassel, 2017.

 

La segunda gran muestra internacional contemporánea que se presenta este verano en Europa es la Documenta de Kassel. La Documenta, de la que se cumple ahora su decimocuarta edición, se celebra cada cinco años, y empezó en Kassel, República Federal Alemana, en 1955, como un intento de reivindicar la genealogía del arte de vanguardia, frente al desprestigio sufrido por el arte contemporáneo durante el nazismo. Desde entonces, la Documenta ha sido una de las revisiones más pertinentes del sentido todavía político del arte contemporáneo. Este año, tal vez como desagravio a las terribles afrentas infligidas por la banca alemana, la Canciller Angela Merkel, y el Banco Central Europeo, a la maltrecha economía griega, el equipo curatorial de esta magna exposición ha decidido no solo hacer un gran homenaje a Grecia en general, como patria de la democracia, de la filosofía y de la cultura europeas, y al arte griego contemporáneo, sino también abrir, de modo extraordinario, una sede especial de la Documenta en Atenas, a la vez que en Kassel.

 

Sobre las aguas, obra del artista turco Ayşe Erkmen,  para los Skulptur Projekte Münster, 2017.

Sobre las aguas, obra del artista turco Ayşe Erkmen,
para los Skulptur Projekte Münster, 2017.

 

La tercera de las grandes propuestas artísticas del verano del 17 se encuentra a escasos doscientos kilómetros al noroeste de Kassel, en la bella ciudad de Münster. Se trata de los Proyectos de Escultura de Münster, uno de los encuentros de arte público más interesantes del mundo y que, comisariado por Kasper König, se viene celebrando en la capital westfálica, desde 1977, cada diez años, coincidiendo por tanto con una de cada dos Documentas. A diferencia de otras grandes ferias o bienales, los Proyectos de Escultura de Münster se despliegan fundamentalmente en el espacio público de la ciudad, por lo que, para visitarlos, es muy recomendable hacerse con una bicicleta, que se pueden alquilar por nueve Euros al día. En Münster invitan a participar a los mejores artistas del mundo, con un proyecto propio, y se les ofrece infraestructura y bastante libertad para realizarlo. A parte de la belleza de la propia ciudad, en cuya Friedensaal se firmó la Paz de Westfalia, lo que más vale la pena del viaje es poder visitar en directo algunas de las grandes obras de arte, allí dejadas como obras de arte público, por algunos de los más grandes artistas del s. XX, como Bruce Nauman, Richard Serra, Donald Judd o Lawrence Weiner, así como poder disfrutar de las más recientes propuestas de la escultura contemporánea.

 

 

Foto de portada: ©Antonio Vidal Queral

 

Miguel Cereceda es profesor de Estética y teoría de las artes en la Universidad Autónoma de Madrid, crítico de arte y comisario independiente de exposiciones. Ha publicado El lenguaje y el deseo, El origen de la mujer sujeto y Problemas del arte contemporáne@. Ha sido profesor invitado en la Universidad de Potsdam (Berlín).

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