Aprendiendo de Atenas

doc14

Post By RelatedRelated Post

 

Problemas de legitimación en la documenta de Kassel.

documenta 14

Kassel, del 10 de junio al 17 de septiembre de 2017

 

La primera documenta (así, con minúscula) tuvo lugar en Kassel en 1955, como un intento de reivindicar todo el arte moderno y de vanguardia que había sido prohibido y perseguido en Alemania durante el nazismo. El hecho de escribir su nombre con minúscula, en un idioma en el que todos los substantivos se escriben con mayúsculas, era también una declaración de intenciones. Uno de los proyectos tipográficos de la Bauhaus, seguramente de Herbert Bayer, no solo eliminaba las mayúsculas, sino que además afirmaba abiertamente: “¿Por qué escribir con mayúsculas, cuando no podemos hablar con mayúsculas?”. Desde entonces la documenta de Kassel enarboló esta minúscula, como una especie de manifiesto antiautoritario. También desde entonces el signo de esta muestra —que había de convertirse en el encuentro internacional de arte contemporáneo más importante de Europa, junto con la Bienal de Venecia— se orientó abiertamente hacia una reivindicación explícita de los compromisos políticos del arte.

 

Marta Minujín, El Partenón de los libros, 1983, Buenos Aires-2017, Kassel.

Marta Minujín, El Partenón de los libros, 1983, Buenos Aires-2017, Kassel.

 

Por eso también esta documenta 14 ha asumido el reto y se ha enfrentado abiertamente con los grandes problemas políticos contemporáneos y, en especial, con los que afectan a la nueva Europa. Sin lugar a dudas, la crisis económica de 2008 sometió a la Unión Europea a una dura prueba de fuego, y la crisis de los refugiados de la guerra de Siria no ha hecho más que agravarla. Por eso el equipo curatorial internacional, compuesto por dieciocho comisarios europeos —y dirigido este año por el polaco Adam Szymczyk— ha decidido consagrar esta documenta especialmente a Grecia, a modo de reivindicación de solidaridad con los países más débiles y —tal vez también— a modo de desagravio, por las afrentas infligidas al pueblo griego, por las duras restricciones económicas, exigidas por el Banco Central Europeo y por la canciller Angela Merkel.

Y tal vez por ese motivo, y por primera vez en la historia, la documenta se presentaba en dos ciudades diferentes: Atenas y Kassel. Por eso la documenta lleva este año el título “Aprendiendo de Atenas” y, también —tal vez— por ese motivo, no solo se ha invitado a numerosos artistas griegos a participar en el evento, sino que se ha erigido igualmente, en la plaza del Museo Fridericiano de Kassel, una soberbia réplica a escala natural del Partenón, obra de Marta Minujín, con los libros prohibidos por distintos estados y gobiernos, a lo largo de la historia reciente. Obra que recupera el Partenón que ella misma erigió en 1983, en Buenos Aires, después de la dictadura de Videla.

Las intenciones sin embargo deben ser tan solo supuestas, porque deliberadamente la documenta carece de texto institucional, y las equívocas consignas taoístas, dadas por el director artístico en la rueda de prensa inaugural, del tipo “es necesario olvidar todo lo que creemos saber” o “la gran lección es la de que no hay lecciones”, no han hecho más que fomentar la confusión. Por eso también la documenta 14 ha sido recibida muy críticamente.

Así, el primero en cuestionar el falso carácter reivindicativo de la misma fue nada menos que el principal protagonista de los enfrentamientos contra aquellas políticas austericidas, el exministro griego de Economía, Yannis Varoufakis, quien en una entrevista de 2015 declaró:

«Lo cierto es que no estoy muy entusiasmado con la idea de que una parte de la documenta se desarrolle en Atenas. Es como turismo de crisis. Parece un truco para explotar la tragedia de los griegos, tranquilizando la mala conciencia de algunas personas de la documenta. Es como si los ricos americanos hicieran un safari por un país africano pobre, a modo de cruzada turístico-humanitaria».

Tal vez por eso los comisarios de la documenta no se han atrevido a expresar en ningún momento, abierta y explícitamente, sus intenciones. ¿Podrían ellos haber dicho en la Alemania de Merkel que su muestra era una protesta contra las políticas austericidas de la Alemania de Merkel? Desde luego, si podían, no lo han hecho. O lo han eludido explícitamente, dando una serie de respuestas confucionistas, que a todos han dejado insatisfechos.

 

Kendell Geers, Acropolis Redux (The Director’s Cut), 2004, vista de la instalación ANTIDORON. The EMST Collection, Fridericianum, Kassel, foto: Nils Klinger

Kendell Geers, Acropolis Redux (The Director’s Cut), 2004, vista de la instalación ANTIDORON. The EMST Collection, Fridericianum, Kassel, foto: Nils Klinger

 

Y es cierto que “Aprendiendo de Atenas” suena un poco al libro manifiesto de la arquitectura postmoderna Aprendiendo de Las Vegas, y es entonces cuando uno se pregunta qué es en ese caso lo que tenemos que aprender de Atenas, ¿el pastiche clasicista? “La gran lección es la de que no hay lecciones” —respondía crípticamente a los periodistas el director artístico de la muestra, en la rueda de prensa inaugural.

 

 

Miguel Cereceda es profesor de Estética y teoría de las artes en la Universidad Autónoma de Madrid, crítico de arte y comisario independiente de exposiciones. Ha publicado El lenguaje y el deseo, El origen de la mujer sujeto y Problemas del arte contemporáne@. Ha sido profesor invitado en la Universidad de Potsdam (Berlín).

Deja un comentario

Email (no será publicado)