“XX AÑOS de ARTE COMESTIBLE”

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El próximo sábado 27 de mayo de 2017 en la Galería Weber-Lutgen de Sevilla realizaremos, tras dos décadas, el happening que conmemora los XX Años de la primera Acción de Arte Comestible, realizada en mayo de 1997 en Sevilla, el Centro de Arte Acción Directa. Dicha acción se repitió en 1998 en la Galería Arteteca, en 1999 en el Patio Central de la Diputación de Sevilla y en el 2000 en el CAAC.

Organizada por Jesús Algovi y autor del manifiesto que hace dos décadas recitó para la ocasión subido a una escalera, a modo de púlpito, dando comienzo a la primera acción de ARTE COMESTIBLE. Acción que se repitió y amplió en los tres años posteriores. El espacio se transformó en una efímera galería en la que todas las obras presentes cumplían dos condiciones: estar realizadas en materiales “comestibles” y ser devoradas por el público-realizador asistente.

De esta forma el acto de inauguración de la “exposición” se convirtió de inmediato en un happening, donde espectadores en comunión con los autores se confundían en una sola acción: el “consumo del arte”.

La cotidiana asepsia de los comunes actos en una apertura expositiva se transformó en un desinhibido disfrute, con cierto cariz sarcástico. Esta transgresión del protocolo provocó una dualidad conceptual: un primario sentido lúdico y la reflexión crítica de la propia situación del arte contemporáneo. Se superaron las expectativas más optimistas de público. Sorprendía las numerosas caras desconocidas y curiosas, distanciadas de los eventos artísticos, comentarios, aplausos y ambiente nunca antes contemplado por los autores en el desenfrenado entusiasmo que provocaban sus obras. Total éxito de medios: artículos en toda la prensa nacional y emisión de la misma en los noticiarios de todas las televisiones nacionales.

Era una crítica profunda (a pesar de su superficie lúdica) a la falta de mercado y a la precariedad de la labor del artista plástico dedicado al arte contemporáneo. Resulta paradójico que, tras veinte años, la situación haya empeorado en nuestra tierra y su labor esté francamente maltratada. En la actualidad los artistas respiran curtidos y escépticos en la ardua criba de la supervivencia. Es el impuesto papel de sísifos que les ha tocado desarrollar en la gran comedia de la cultura contemporánea. La acción de engullir las propias obras, se convierte en una metáfora como respuesta a esta situación.

El gran público se siente alejado del arte contemporáneo, restringiéndolo a una “élite culta”.

Los códigos de expresión creativa han evolucionado a un ritmo mucho mayor que la base cultural. Como la física cuántica, todo el mundo conoce el término aunque no lo comprenda. Pero en el arte a menudo se produce un rechazo frontal. Prejuicios que no existen con la física. Pero en esta acción: el público se acerca al arte, literalmente digiere la obra, disfruta, se divierte, reflexiona, desacraliza el objeto. Y es que la acción de comer es absolutamente cotidiana y común a todo ser humano, donde se reúnen los sentidos del gusto, olfato, tacto, visión e incluso oído. Personas ajenas al arte actual salen del happening con una visión positiva y abierta. Desaparece el miedo a la hermética asepsia de la erudita cultura.

Y es que la expresión plástica contemporánea – y esta acción lo hace patente – puede ser divertida y cercana al amplio público. Los artistas participantes en esta acción y que estarán presentes en la Galería Weber-Lutgen de Sevilla son: María AA, Rocío Arregui, Manuela Bascón, Fernando Bono, Mayte Carrasco, Miguel Ángel Concepción, Tomás Cordero, Juan Sebastián González, Paco Lara-Barranco, José María Larrondo, Gloria Lomas, Veredas López, Carmen López Sánchez, Rocío López Zarandieta, Olegario Martín, Fernando Millán, Ming Yi Chou, Fau Nadal, Luisa Porras, Miguel Parra, Alias Lilo, Adriana Torres, Iván Tovar y Jesús Algovi.

 

ArteComestible Finis

 

MANIFIESTO DE ARTE COMESTIBLE (Sevilla, 1997)

El ARTE se consume. Si así es, CONSUMÁMOSLO pues… con sumo gusto. Realizamos hoy un ARTE comestible, consumible, con-su-mismo, con-sí-mismo, por el mismo realizador, crítico y consumidor. ¡ Todos a una !…¡ A consumir !. Esta instalación es no retornable; es digerible y biodegradable. Haga el ágape, pruébelo, critíquelo.

¡ DISFRUTEMOS DEL ARTE !, del arte democrático, democrítico, intelecto-ritual. La decisión es instantánea, es imposible la reserva, la adquisición es su finalidad. Ya no existe la pose: las narices se elevan sólo para oler. No interesa el público exquisito o no. La obra es la exquisita o no. Esta muestra-prueba tiene mucho sentido: sentido de la vista, sentido del gusto.

DEL BUEN GUSTO Y DEL MAL GUSTO. Y lo que es más importante: sentido del humor. Acatemos la actual paradoja columbina: Seamos esta noche “artistas Juan Palomo”: Yo me lo guiso, me lo expongo y me lo como.

(Jesús Algovi y Manuela Bascón, Sevilla 1997.)

 

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