Pinceladas de arte: Edipo y la esfinge

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¿Cuál es el ser que con una sola voz tiene cuatro patas, dos patas y tres patas? Ese fue el enigma que le propuso la Esfinge al tebano Edipo.

Edipo había sido abandonado al nacer por la predicción del Oráculo de Delfos, que había pronosticado la muerte de su padre, el rey de Tebas, a manos de su hijo. Criado por los reyes de Corinto, al crecer se dirigió al oráculo para conocer sus orígenes. Tras descubrir su terrible destino decidió no volver a Corinto para no cumplir la maldición y se encaminó a Tebas, donde tuvo que enfrentarse con el monstruo alado para salvar su vida y poder entrar en la ciudad.

Moreau, un artista prácticamente desconocido, triunfó a la edad de treinta y ocho años el Salón de 1864 con esta interpretación del mito griego, en el que representa el momento del enfrentamiento entre Edipo y el ser mitológico. La obra muestra el conocimiento que el pintor tenía de la versión que Ingres había realizado sobre el mismo tema (Louvre, 1808), así como del trabajo del renacentista Andrea Mantegna, cuya obra había estudiado en el Louvre.

 


Edipo y la esfinge (1864), Gustave Moureau. Óleo sobre lienzo, 206 x 104 cm, Museo Metropolitano de Arte, Nueva York.

 

Especialista en Historia del Arte español y profesora de Historia del Arte y Estudios Hispánicos. Me interesa la investigación histórico-artística, la literatura de viajes y la antropología social y cultural, y disfruto combinando mi trabajo en el ámbito académico con el divulgativo, en el que escribo habitualmente sobre arte, viajes y culturas, como forma de conocer y reflexionar sobre el mundo que nos rodea. Mi tiempo lo dedico a viajar, leer, practicar la fotografía y a escribir en mi blog personal Leyendo el Mundo con los Pies (www.leyendoelmundo.com), donde podéis encontrar much… seguir leyendo

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