Cultivo Interior

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Montserrat Gómez-Osuna: “Dibujos”,
exposición individual en la Galería La Calcografía, Salamanca.
Hasta el 8 de junio

 

 

Cuando Montse era muy, muy joven, su maestro le dio el mejor de los consejos: “primero, cuida tu interior”.

 

Sin título, 2017. Lápiz e hilo sobre papel. 32 x 32 cm.

Sin título, 2017. Lápiz e hilo sobre papel. 32 x 32 cm.

 

Su maestro –y también suegro- era Lucio Muñoz, y aunque Montse alguna vez le hizo de asistente, siempre ocupó su propio lugar en la saga artística familiar iniciada por Lucio y Amalia Avia: de sus cuatro hijos, tres se dedican al cine, a la literatura y al arte. Por su parte, la propia hermana de Montse es grabadora, además de dueña de la galería en la que actualmente expone.

 

Sin título, 2017. Carboncillo, lápiz y collage sobre papel. 20 x 20 cm

Sin título, 2017. Carboncillo, lápiz y collage sobre papel. 20 x 20 cm

 

Le pregunto si le ha resultado difícil defenderse ante los que piensan que por formar parte de una familia así, ya lo tiene “todo hecho”. La verdad es que a Montse eso le da igual: ella cuida su interior y nunca ha dejado que este tipo de cosas la desequilibren. Tampoco es algo que ella haya utilizado. Me cuenta que Lucio solía avisarla de los concursos de pintura que iban saliendo –recordemos que en aquella época no había Internet y los avisos nos los dábamos de boca a oreja- pero cuando él formaba parte del jurado, no le decía nada, y Montse se quedaba sin competir. Y cuando vio que estaba preparada, le dijo que cogiera su carpeta y se fuera a ver galeristas, como todo el mundo, sin nombres ni recomendaciones. Así entró a formar parte de Egam, hasta el cierre de la galería, hace solo un par de años.

 

 Sin título, 2017. Óleo y lápiz sobre papel. 50 x 50 cm.

Sin título, 2017. Óleo y lápiz sobre papel. 50 x 50 cm.

 

Por no ponernos tristes, no hablamos de Enrique Gómez-Acebo. Ya basta del pasado.

Montse ha colgado en “La Calcografía” obra sobre papel de pequeño formato. Conozco la abundancia y variedad de su trabajo y pensaba que se movía con comodidad en todo tipo de tamaños. Me dice que no, que habitualmente el formato pequeño es el que le resulta más difícil, pero que esta vez no ha sido así. Ha habido una fluidez, un dejarse llevar de un dibujo a otro y algo de sorpresa en la incorporación de nuevos elementos: “Nunca te he visto tan figurativa y colorista, incluso gestual” le digo, y aunque nos reímos, es del todo cierto. Verdes, amarillos, nunca habían formado parte de su paleta, y jamás habían aparecido elementos claramente reconocibles: hay árboles, rocas, paisajes que se alzan sobre la superficie del papel o se hunden en una ficticia lejanía. Yo veo una golondrina posada sobre un palo, un sombrero de cucurucho, redes, edificios, construcciones industriales, orejas de conejo, quillas de barco, incluso un arca de Noé varada en la cúspide de un monte.

Montse se sorprende ante algunas de estas visiones. Me cuenta que cuando trabaja, parte muchas veces de una mancha y va añadiendo lo que la mancha “pide”. Así que esta forma de trabajo, aparentemente introspectiva, se nutre de solicitudes externas ¿Externas? El artista está dentro y fuera del papel al mismo tiempo.

Una montaña flota en líquida suspensión mientras una especie de teleférico renuente se desplaza ante ella con sus propias piernas. No hay ni gota de agua en este dibujo de aires orientales, “es todo carboncillo y lápiz” me dice. ¿Son casas que se desplazan? “Solo una figura divertida que cruza el papel”.

 

- Sin título, 2017. Carboncillo, lápiz e hilo sobre papel. 50 x 70 cm.

– Sin título, 2017. Carboncillo, lápiz e hilo sobre papel. 50 x 70 cm.

 

Pero hay arquitectura por aquí y por allá, sujeta a la firme línea recta del hilo con que está dibujada, cosida (un ligero relieve, un cambio de tono o color, el grosor aumentado de la línea, una leve textura: eso da el hilo). Le pregunto por su estancia de hace unos años en San Francisco y hablamos de la forma en que se integran allí naturaleza y urbanismo, de la sensación de amenaza que produce vivir sobre una falla (porque algunos de estos dibujos son inquietantes), sobre el paisaje panorámico del desierto americano… ¿Te trajiste todo eso contigo, Montse? “Son cosas que se quedan dentro, pero en realidad he estado tomando referencias de Patinir, Brueghel, los paisajes de los retratos renacentistas y los de mi pueblo, en Guadalajara”. Qué le vamos a hacer, somos europeos, y europeos mediterráneos capaces de extasiarnos ante el crecimiento de una alcachofa o la flor del puerro. Montse los cultiva en su casa de Madrid, en el huerto que año a año le va robando centímetros al césped como el lápiz a la blanca superficie del papel (“mira, éste papel era un resto del taller de Amalia”), espacio acotado, cuidado cultivo interior.

 

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Texto y fotos del huerto: Ángela Nordenstedt

Imágenes de la obra: cortesía de la galería La Calcografía.

 

 

 

Nacida en Madrid. Licenciada en Bellas Artes, ha ejercido desde finales de los ochenta una intensa labor como artista, especialmente desde el dibujo, pero también en pintura, escultura, arte postal y libros de artista. Hace unos años, retoma una afición de juventud y comienza a publicar poemas y otros textos de creación en su blog “Apuntes al natural”. También colabora en “Los amigos de Cervantes” con “DyD (Derivas y Derrotas)”. Sigue exponiendo. Más información en: http://angelanordenstedt.com/

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