Nunca digas su nombre (Bye Bye Man)

THE BYE BYE MAN

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Todos hemos experimentado intentar no pensar en algo: un recuerdo doloroso, un deseo intenso, una mirada rara de un compañero o amigo. A menudo parece que cuanto más tratamos de apartar esos pensamientos, más intensos se hacen. Al final, tanto si logramos apartarlos como si no, tenemos que seguir adelante. ¿Pero y si hubiera algo (un pensamiento, una imagen, un nombre) que aprovechara si bajas la guardia para grabarse en tu mente? ¿Y si de esa semilla creciera algo oscuro que poco a poco se apoderara de tu realidad, e hiciese que todos tus miedos ocultos florecieran y te llevaran a hacer lo impensable? Este es el corazón de la historia (y del horror) de “Nunca digas su nombre (Bye Bye Man)”.

La gente comete actos inimaginables todos los días. Una y otra vez, nos esforzamos por comprender qué lleva a realizar tales atrocidades. Pero, ¿y si el error está en las preguntas? ¿Y si la causa del mal no es qué… sino quién?

 

Cuando el autor e historiador de ocultismo Robert Damon Schneck decidió documentar lo que sucedió a tres estudiantes universitarios en Sun Prairie (Wisconsin) en 1990, el resultado fue una historia demasiado perturbadora para que algunos la puedan leer. “Lo que en principio me atrajo de la historia fue que venía con una advertencia”, recuerda el productor Trevor Macy. “No sólo se basaba en hechos reales, sino que indicaba explícitamente que cualquiera que tenga pensamientos obsesivos o no se pueda sacar de la cabeza ideas siniestras no debería leerla”. Cressida Bonas, entiende la sensación. “Todos tenemos preocupaciones, y tenemos ideas en la cabeza que no desaparecen. Normalmente al final se van”, dice, “pero imagínate que no lo hacen”.

Esa es la fuente de poder de Bye Bye Man: nuestra tendencia a la obsesión. “No puedes dejar de pensar en él. Le das más y más vueltas, y empiezas a ver cosas que no existen. Y dejas de ver las que que existen”, dice la directora Stacy Title. “Tiene poder sobre ti. Puede conseguir que hagas cosas como dañarte a ti mismo y a los demás”.

 

“El verdadero terror no es sólo el terror generado ante de nosotros, es el horror potencial que subyace dentro de cada uno”

Cuando tres estudiantes universitarios se mudan a una vieja casa fuera del campus, sin querer liberan a Bye Bye Man, un ente sobrenatural que persigue a todo el que descubre su nombre.

“Nunca digas su nombre (Bye Bye Man)” está dirigida por Stacy Title (“La última cena”, “El diablo viste de negro”), cuenta con un guión de Jonathan Penner (“El diablo viste de negro”), y está basada en el relato “The Bridge to Body Island” de Robert Damon Schneck.

La película está producida por Trevor Macy (“Los extraños”, “Oculus: El espejo del mal”), Jeffrey Soros (“La excepción a la regla”), y Simon Horsman. Los productores ejecutivos son Seth William Meier, Patrick Murray y Marc D. Evans (“El invitado”, “El enigma del cuervo”).

La protagonizan Douglas Smith (“Ouija”, “Big Love” de HBO), Lucien Laviscount (“Honeytrap”, “Scream Queens”) y Cressida Bonas (“Doctor Throne”, “Tulip Fever”) en su debut cinematográfico, junto a Michael Trucco (“Battlestar Galactica”, “Cómo conocí a vuestra madre”), y el icono de cine de terror y fantasía Doug Jones (“El laberinto del fauno”), como Bye Bye Man. También actúan las estrellas Carrie Anne Moss (“Matrix”, “Memento”) y Faye Dunaway (“Bonnie y Clyde”, “Chinatown”), junto a Jenna Kanell (“Crónicas vampíricas”), Erica Tremblay y Cleo King.

Imposible crear a Bye Bye Man sin el director de fotografía James Kniest (“Annabelle”, “Hush”), la diseñadora de producción Jennifer Spence (la serie “Paranormal Activity” e “Insidious”), el editor Ken Blackwell (“Ouija”, “Los mercenarios”) y la diseñadora de vestuario Leah Butler (“Paranormal Activity” 3 y 4, y “Annabelle 2”).

 

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Inspirado en hechos reales, “Nunca digas su nombre (Bye Bye Man)” cuenta la historia de Elliot, Sasha y John, tres amigos que viven, la que debería ser la etapa más emocionante de sus vidas. Elliot (Douglas Smith), junto a su preciosa novia Sasha (Cressida Bonas) y su buen amigo John (Lucien Laviscount), se mudan por primera vez juntos fuera del campus. Pero pronto descubren que en la casa yacen los restos de Bye Bye Man, una fuerza sobrenatural que décadas atrás aterrorizó a varias víctimas desprevenidas.

Las inseguridades de Elliot se convierten en paranoias, Sasha comienza a consumirse y John se vuelve agresivo y peligroso. Bye Bye Man se apodera de mentes y almas, y arrastra a amigos y familiares a una telaraña de terror. Discernir lo real de lo irreal es de vida o muerte.

 

 

“Nunca digas su nombre (Bye Bye Man)” no es una película de terror al uso. Como dice Title, es “una historia de crecimiento, de miedos, de redención, de ansiedad y de alucinaciones”.

 

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