El esplendor omeya

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Autor:  Andrés Luis Moreau

Tras el período inicial bajo la figura de Mahoma y el posterior período de crecimiento bajo los llamados califas ortodoxos, el Islam continuó su crecimiento y expansión durante la etapa de la dinastía Omeya que se extendió entre los años 661 y 750, cuando accede al poder la dinastía Abasí. Es el Omeya un período fructífero en lo político y también en lo artístico. El califato Omeya propicia una gran expansión del Islam por este, pero también por todo el norte de África occidental, así como toda la península Ibérica. Puede afirmarse también que es el momento del nacimiento del arte islámico propiamente dicho. Un momento en el que la representación figurativa aún estaba presente, y en el que la arquitectura toma un papel predominante sobre las demás disciplinas. Así, el legado Omeya se caracteriza por numerosas ciudades, palacios y mezquitas, y en el que los principales materiales son la piedra, el mármol, el ladrillo, y comienza a aparecer también el uso de los materiales de acarreo para llevar a cabo sus edificaciones. Las columnas y los arcos son elementos arquitectónicos que a aparecen ya en este momento junto al gusto por las artes suntuarias, y por el ornamento a base de pinturas, esculturas y mosaicos. Como es de esperar, estas características se trasladan también al asentamiento definitivo de la dinastía en la península.

 

De PhillipC - Flickr (http://www.flickr.com/photos/flissphil/84695192/), CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3656191

De PhillipC – Flickr (http://www.flickr.com/photos/flissphil/84695192/), CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3656191

La península estaba bajo poder musulmán desde el año 711, llegando hasta territorio francés donde se produjo la batalla de Poitiers, que marcó el punto de freno a la expansión europea occidental del Islam. Huyendo de la situación que vivía su dinastía en oriente, Abd-al-Rahman I llega a estas tierras para fundar el Emirato independiente con capital en la ciudad de Córdoba en el año 756. Es durante su reinado cuando se comienza a levantar el símbolo más importante y conocido de la dinastía en Al- Andalus, y también en todo el mundo; la mezquita-aljama comienza a erigirse en 784 y todos los sucesores del primer emir llevaron a cabo su aportación hasta 912. Además de este impresionante edificio, la mezquita de Ibn Adabbas en Sevilla, la mezquita de Almonaster en Huelva, y la Alcazaba de Mérida son otras importantes obras arquitectónicas de este período que finaliza con la proclamación del califato.

Abd-al-Rahman III es quien lo proclama en el año 929, y aunque es un período de corta duración, es sumamente importante en las disciplinas artísticas agrupadas en torno a la capital cordobesa. La Fitna se produce en 1009, la fragmentación de Al-Andalus que da lugar al nacimiento de los Reinos de Taifas. El califato se extingue definitivamente con la muerte de Hissam III en el año 1031. La mezquita-aljama sigue siendo el edificio emblemático de este período, con tres ampliaciones muy importantes llevadas a cabo bajo el mando de Abd-al-Rahman III, Al-Hakan II y Almanzor. Junto a ella, la imponente ciudad-palacio de Madinat al-Zahra, centro del poder político del califato Omeya, y núcleo cultural y artístico por excelencia, en el que se dieron cita los principales maestros del momento para construir una de las mayores obras de arte que se hayan visto en la península. Junto a ellas, numerosas obras de arquitectura defensiva, religiosa, y de ingeniería civil, fueron el principal legado que los Omeyas dejaron a su paso. Asímismo, las artes suntuarias tuvieron enorme relevancia durante el período, produciendo obras exquisitas en materiales diversos como mármoles, metales, vidrios, cerámicas, marfiles y tejidos. Los motivos decorativos fueron diversos, como el lazo, la caligrafía, el ataurique e incluso algunas representaciones figurativas. Tuvieron tanta relevancia que incluso han llegado a nuestros días los nombres de dos de los autores principales, el maestro de Zamora y el maestro Halaf, así como tuvieron enorme importancia las obras producidas por el llamado Taller de Cuenca. El Bote de Zamora, la Arqueta de la hija de Abd-al-Rahman III, el Díptico de Silos, el Bote de Almuguira, la Arqueta del monasterio de Leire y la Arqueta de Palencia son ejemplos de la belleza y sofisticación del trabajo realizado en la época.

 

By Wwal - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1387213

Madinat al-Zahra. By Wwal – Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1387213

 

Con la fragmentación del califato, las artes experimentan un proceso de revisión del período califal. Siempre bajo la alargada sombra cordobesa, se vive un momento de diversidad, de mayor pobreza y menor profusión y calidad. Son tiempos en los que las aspiraciones dinásticas y la necesidad de control y dedicación de los recursos hacia otros menesteres influyen en la producción artística, que pasa a ser más pobre y más enfocada hacia la búsqueda de una nueva identidad. La Taifa de Zaragoza. La Taifa de Sevilla, bajo dominio Abadí, es la más relevante del sur peninsular, en un tiempo de inestabilidad política y guerra casi permanente, crisis económica, y pérdida de poder en las fronteras con los emergentes reinos cristianos al norte.

 

 

 Portada: De Alonso de Mendoza – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=22334633

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