La chica desconocida, escrita y dirigida por Jean-Pierre y Luc Dardenne

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El próximo 3 de marzo tendrá lugar el estreno de  La chica desconocida, escrita y dirigida por Jean-Pierre y Luc Dardenne. Una vez más los cineastas belgas nos demuestran su talento con este drama social que participó en la última edición del Festival Internacional de Cine de Cannes. Protagonizada por una magnífica Adéle Haenel.

 

Sinopsis:

Jenny, una joven médico de familia, se siente culpable por no haber abierto la puerta de su consulta a una chica a la que encuentran muerta poco después. Al saber que la policía no tiene forma de identificarla, Jenny tiene un solo empeño: descubrir el nombre de la joven para que no sea enterrada anónimamente y desaparecer como si no hubiera existido nunca.

 

 

¿Cómo surgió La chica desconocida, la historia de una joven médico?

Jean-Pierre Dardenne (JPD): Al principio estaba el personaje de una médico a la que llamamos Jenny. Llevábamos años hablando de este tema. Una médico que se siente culpable de la muerte de una joven inmigrante sin identificar, y que intenta descubrir su nombre para que no la entierren de forma anónima… para que no desaparezca como si nunca hubiera existido.

Luc Dardenne (LD): Jenny se siente culpable, responsable. Se niega a no hacer nada, se niega a decir: “No vi nada, no oí nada…”

 

Jenny se ocupa de sus pacientes, escucha sus cuerpos. ¿Hasta qué punto era importante filmar esto?

LD: Era muy importante. Los personajes sufren muchas reacciones psicosomáticas: mareos, dolores de estómago, ataques epilépticos… El cuerpo siempre es el primero en reaccionar: habla, expresa cosas cuando no podemos decirlo con palabras. Jenny está en sintonía con el sufrimiento de sus pacientes. Intenta aliviar su dolor mientras investiga la identidad de la chica desconocida.

JPD: Queríamos que Jenny fuese alguien que escucha las palabras y los cuerpos de sus pacientes y que, gracias a su capacidad de escucha, se convierte en una comadrona de la verdad y su consulta se convierte en un confesionario.

 

¿Investigaron con médicos de verdad?

LD: Una amiga médico que conocemos hace años hizo de asesora durante el proceso de escritura del guión. También estuvo en el plató para ayudarnos en las escenas médicas. Además, ciertas escenas están inspiradas en historias que nos han contado médicos que conocimos.

 

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Al principio de la película, Jenny le dice a Julien, su becario, que siempre hay que ser “más fuerte que tus emociones”. Pero lo que hace contradice en parte esa afirmación.

LD: Como médico, Jenny no debería confiar en sus sentimientos a la hora de realizar un diagnóstico médico, pero pueden ser útiles cuando interactúa con sus pacientes y les ayuda… y más aún en su investigación para descubrir la identidad de la chica muerta.

 

En cierto sentido, Jenny también es una “chica desconocida”. No sabemos nada de su pasado ni de su vida privada.

JPD: Vemos que hace una elección vital al rechazar una carrera muy rentable. Decide seguir siendo médico generalista en un barrio periférico porque cree que es la única forma de descubrir el nombre de la chica. Así que no nos parecía necesario ahondar más. Deja su piso y se instala en su consulta. Rechaza un puesto muy bien pagado para trabajar como generalista en los suburbios. Es todo lo que necesitamos saber sobre ella. En los primeros borradores del guión había más sobre su vida, pero esa información carecía de importancia para contar la historia que queríamos contar.

LD: Jenny está poseída por la chica desconocida y es lo que la hace tan decidida y tan paciente cuando busca su nombre. No se trata de una posesión sobrenatural sino de una posesión moral. Eso es lo que nos interesaba.

 

En cierto sentido, los pacientes de Jenny son víctimas de las dificultades de nuestro tiempo: inseguridad social, destrucción de la cohesión social…

LD: Estos personajes existen aquí y ahora. Pertenecen a esa parte de la sociedad que ha sido brutalmente excluida. Sin embargo, nunca quisimos hacer de ellos ‘casos sociales’. Son individuos.

 

La chica desconocida se desarrolla en la Provincia de Lieja.

JPD: Desde La promesa, en 1996, rodamos todas nuestras películas allí. Antes incluso de escribir el guión, cuando no teníamos nada salvo una idea abstracta sobre una médico, ya sabíamos que íbamos a rodar cerca de la autopista y del río Mosa. En cierto sentido, la localización de La chica desconocida fue antes del script.

LD: Nos inspiró la autopista. En esa carretera, los coches pasan sin cesar y a gran velocidad, a imagen del mundo que sigue su curso, sin saber lo que ocurre en la pequeña consulta de Jenny.

 

 

Después de trabajar con Cécile de France en El niño de la bicicleta y con Marion Cotillard en Dos días, una noche, ahora han dirigido a Adèle Haenel en La chica desconocida.

LD: Conocimos a Adèle en París cuando ganó un premio por Suzanne. Después de hablar con ella, quisimos que interpretara a nuestra doctora. Ha logrado encarnar el resplandor de la juventud, así como esa ingenuidad, esa inocencia que sabe llegar a los corazones más duros.

JPD: Antes del rodaje ensayamos cuatro semanas con los actores. No hubo lecturas, sino que trabajamos las situaciones y los movimientos en las localizaciones. Adèle estuvo presente todos los días de este proceso fundamental. No dejó de hacer preguntas y de proponer ideas. Es espontánea, impredecible y alegre a la vez. Su creatividad aportó soluciones que no se nos habían ocurrido a nosotros.

 

Además han contado con sus actores “fetiche”: Olivier Gourmet y Jérémie Renier.

LD: Nos encanta trabajar con ellos. En La chica desconocida también trabajamos con Thomas Doret que encarnó a Cyril, el niño de El niño de la bicicleta, con Morgan Marinne que interpretó a Francis en El hijo y con Fabrizio Rongione con quien hemos trabajado varias veces. También nos ha encantado trabajar con Olivier Bonnaud, un joven francés que ha sido una maravillosa revelación.

 

 

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