Mujeres modelos, Mujeres de Moda. 1850 – 1940

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Eugene Richee. Retrato de estudio de Marlene Dietrich, 1933. Álbum

Eugene Richee. Retrato de estudio de Marlene Dietrich, 1933. Álbum

 

Espacio Cultural CajaCanarias – Santa Cruz de la Palma

31.01.2017 – 04.04.2017

 


Fotografías procedentes de dos continentes, Europa y América, componen esta muestra en la que se plasma la belleza y el glamour de actrices como Carole Lombard, la sofisticada Louise Brooks o la siempre erótica Marlene Dietrich.

 

Eugene R. Richee. Retrato de la actriz Carole Lombard para la Paramount, 1932. Álbum

Eugene R. Richee. Retrato de la actriz Carole Lombard para la Paramount, 1932. Álbum

 

“Mujeres modelos, Mujeres de Moda. 1850 – 1940”, comisariada por Mónica Carabias Álvaro, trata de abordar el concepto de moda y modelo como sinónimo de representación de la actualidad y por tanto de su perspectiva social, política, crítica, cultural.

La fotografía de moda y sus modelos han adquirido en los últimos tiempos una palpable notoriedad pública y artística, y han sido muchos los artistas españoles e internacionales que han dedicado su trabajo a retratar la imagen del mundo de la moda y de la moda en su sentido más amplio y desde su perspectiva de artistas.

Los protagonistas de las imágenes que componen esta muestra y sus autores representan distintas alternativas en la utilización de la imagen como testimonio inequívoco de lo que está de moda en una sociedad en la que las mujeres, desde mediados del siglo XX y durante las primeras décadas del siglo, van a convertirse en testigos y sujetos activos por derecho propio. Se trata de fotógrafos que retratan la condición cambiante de las mujeres a través del concepto de “moda” y su reflejo en el mundo iconológico del espectáculo, de la cultura, del arte, de la sociedad en general. Y todo ello desde la perspectiva del nuevo papel que juegan las mujeres modelos.

Once fotógrafos y veintiséis fotografías procedentes de dos continentes, Europa y América, componen esta muestra fotográfica en la que se plasma la belleza y el glamour de actrices como Carole Lombard, la sofisticada Louise Brooks y la siempre erótica Marlene Dietrich.

Lady Clementina Hawarden 1822-1865: Retrato de Clementina Maude, 1861-1862. Victoria and Albert Museum, Londres

Lady Clementina Hawarden 1822-1865: Retrato de Clementina Maude, 1861-1862. Victoria and Albert Museum, Londres

Se trata de un conjunto de artistas consagrados que retratan un mundo donde las protagonistas representan el papel de la modelo, al que la historia del arte le ha dedicado uno de sus mayores protagonismos.

E. Benecke forma parte de una generación de jóvenes fotógrafos que decidieron lanzarse a la aventura africana. Sus trabajos constituyen un vehículo gráfico excelente para el conocimiento y estudio documental de esta cultura. La imagen que aquí se incluye (Lofia. A Cairo Woman) se encuadra dentro de la corriente fotográfica que se ha denominado como “etnográfica” y forma parte de su serie Études Photyographiques.

Una década después encontramos a Lady Clementina Hawarden [1822-1865], fotógrafa perteneciente a la segunda generación de la fotografía amateur inglesa que emergió en 1860. Su obra fotográfica ilustra no sólo la vida doméstica femenina de la alta sociedad victoriana, sino que también es un valioso y precoz testimonio de la fotografía artística.

Dentro del grupo de fotografía amateur inglesa cabe destacar el trabajo de Lewis Carroll [1832-1898]. Con la fotografía pudo desarrollar su capacidad artístico-creadora, siendo uno de los primeros en considerarla un medio de expresión digno, noble y, sobre todo, lleno de posibilidades que conectaban muy íntimamente con su producción literaria. Sus retratos se caracterizan por una admirable sencillez, impecable naturalidad y un riguroso sentido de la composición; en ocasiones en detrimento del rostro, resultando ausentes, distantes.

El desarrollo artístico fotográfico en Julia Margaret Cameron [1815-1879] se inicia a una edad madura. La falta de plasticidad y un nulo dominio de la luz ilustran sus primeros trabajos en fotografía [1864-1866]; lo que le interesa es la creación de imágenes. Sus fotografías recrean una realidad bella, sin molestias, nunca prosaica dado su carácter humanitario. Su obra y su persona son uno de los ejemplos más elocuentes de la popularidad y potencial que manifestó el movimiento prerrafaelita por vía amateur y su extensión al movimiento fotográfico pictorialista.

Asimismo, dentro del pictorialismo, esta vez francés, destacan los trabajos de Paul Bergon [1863-1912], que destacó como un especialista en el desnudo y en el drapé.

El arte y la literatura de finales del siglo XIX y primera década del siglo XX se encuentran fuertemente influenciados por dos corrientes: la orientalizante y el japonismo. Los dos retratos realizados por F. Benedict Herzog [1859- 1912], fotógrafo americano, responden a este mismo gusto por lo exótico: oriental en el caso de Marcella y japonés en el de Ángela.

Frank Eugène [1857 1927], americano de origen alemán, dedicó todos sus esfuerzos artísticos al retrato.

Por su parte Kitagawa Utamaro [1753-1806] es uno de los artistas japoneses más conocidos en Europa. Durante su primera etapa se dedicó a ilustrar piezas teatrales y poemas, para más tarde retratar a los actores al estilo Shunsho. Se le considera como uno de los maestros en la representación de las mujeres hermosas. Son ilustraciones donde se retrata la belleza interior y la exterior: mujeres elegantes, esbeltas, de ropas caídas.

Atelier Elvira [1887-1924] fue fundado en Dresden por la pareja de fotógrafas Anita Augspurg y Sophia Goudstikker. Los personajes más destacados de la vida social y cultural de la ciudad alemana acudían a retratarse allí: actores, empresarios, aristócratas, actrices, científicos e incluso la Casa Real.

Antonio Calvache Retrato de Eugenia Zúffoli, 1922. Archivo Calvache. Propiedad J. M. Sánchez Vigil

Antonio Calvache Retrato de Eugenia Zúffoli, 1922. Archivo Calvache. Propiedad J. M. Sánchez Vigil

Por el estudio familiar del español Antonio Calvache [1896-1984] desfilaron gran parte del mundo del espectáculo y los personajes más populares del momento. La bailarina Genoveva Vix fue fotografiada por Antonio Calvache como una bailarina oriental, el 19 de diciembre de 1919. Se trata de un magnífico retrato en donde podemos observar la riqueza del atuendo de esta bella joven: perlas, brocados, plumas, lo mismo que su pose cuidada y estudiada.

También en un estudio familiar trabajó Mynia Díez-Dührkoop [1873-1929]. Se formó como retratista en el estudio que su padre convirtiéndose ambos en los retratistas alemanes más importantes del momento, lo que les llevó a trabajar en París Londres y Estados Unidos.

Retratista de moda fue también Madame d’ Ora [1881-1963], pseudónimo de Dora Kallmus. Destacan sobre todo sus trabajos para los magazines femeninos europeos y sus retratos de bailarinas de moda como fueron J. Baker, la rusa Anna Pavlova y Rosella Hightower. Tras la Segunda Guerra Mundial, aparta el glamour de su fotografía y opta por una temática muy alejada del esnobismo y los lujos centrándose en un espacio concreto como eran los mataderos. El resultado fueron unas composiciones abstractas de alta intensidad poética.

Poco se sabe acerca de Eugene R. Richee. Nacido en Denver en 1895, trabajó como retratista en los estudios Paramount. Algunos de sus retratos se pueden considerar hoy en día como auténticos iconos del siglo XX, como en el que la artista sostiene su collar de perlas. Asimismo, sus retratos de Marlene Dietrich fueron muy apreciados.

Fotógrafo de las estrellas fue también Otto Dyar, de quien apenas se tiene noticias, a excepción de sus trabajos para la Paramount.

Paul Albert Bohrmann, “Horst” [1906-1999], realizó estudios de arquitectura y arte con Walter Gropius y Le Corbusier. Éstos fueron fundamentales para el desarrollo de su fotografía, que estuvo enfocada hacia la moda y la publicidad desde que ingresara en 1934 en la plantilla de Vogue. Mainbocher Corset [1939] pone de manifiesto las peculiaridades de su fotografía: especial atención a la pose de la modelo y a la composición. La imagen de la muestra, tomada en agosto de 1939 en los estudios de Paris Vogue en los Campos Elíseos, representa a la perfección la percepción de irrealidad que envuelve al mundo de la moda y de la modelo; un mundo repleto de espejismos distantes, de frialdad marmórea. Horst supo como nadie convertir por medio del retrato a las mujeres modelos en mujeres de moda.

 

Horst. Muriel Maxwell, New York, 1940

Horst. Muriel Maxwell, New York, 1940

 

Por último cabe mencionar el trabajo de su gran amigo George Hoyningen-Huené, “HH” [1900-1968], cuyos retratos se caracterizaban por su originalidad, misterio y un sentido muy estricto de la composición y de la distancia. Todo ello muy en sintonía con la pintura surrealista y en su particular sentido del orden.

 

Esta exposición forma parte de del Programa de Exposiciones Itinerantes (PEI) de Promoción del Arte.

 

 

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