THE INCORRUPTED

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Fotograma de La incorrupta, Tamar Guimarães. Película, 2016 LA INCORRUPTA Un filme de Tamar Guimarães Proyección HD, color, sonido, 36´

 

 


Texto por Alejandra Moro Yébenes

 

¿Dónde está la exposición?¿donde están las vitrinas, y los cuadros?¿habrán olvidado traer las piezas? No, mucho mejor que eso, Tamar Guimarães ha logrado corromper el Reina Sofía. La artista brasileña, que acostumbra a trabajar con piezas sonoras, instalaciones, fotografías, textos y documentos, tanto nuevos como encontrados; esta vez ha logrado colarse en el Reina Sofía aprovechando el programa fisuras, con un filme llamado “La incorrupta”.

No se trata de un filme de imágenes robadas ni encontradas como las que suelen formar parte de muchas exposiciones contemporáneas, “La incorrupta” es un corto en toda regla. Corto por su brevedad, ya que de haber durado un poco más perfectamente podría considerarse largometraje. Cuenta con un guión, banda sonora, artistas e incluso extras. El elemento narrativo que vertebra toda la grabación es una metáfora que vincula dos elementos: la mano y la corruptibilidad o incorruptibilidad. Aparentemente están separados.
Se podría considerar que el filme es tan fijo como los planos que lo componen. No hay un principio ni un final aunque parezca que en algún momento lo habrá, sino sólo una especie de contingencia que se muestra cuando en los últimos segundos del corto se pronuncia un “otra vez”. De esta manera nunca sabemos si lo que hemos visto es el ensayo de la obra o una obra en la que se realiza un ensayo.

Pero, si nos centramos en el sentido ¿qué sentido tiene esto en un museo de arte contemporáneo? ¿tendría sentido llenar la sala de proyecciones de un cine de esculturillas o pinturas? El único sentido que puede tener es el que habitúa a vertebrar las propuestas de esta artista, la reflexión del espectador, en este caso centrada en la corrupción. En concreto la de la obra de arte y de su espacio. Por ello tampoco ha de extrañarnos encontrar el formato que ha elegido y en el lugar que el museo le ha cedido: un espacio no está dedicado habitualmente a las muestras. Tanto el contenido como el continente son una invitación a la crítica y la reflexión para el espectador sobre el objeto artístico y su espacio. Sobre esto es precisamente sobre lo que trata el programa fisuras que cuenta con el apoyo de la Danish Arts Foundation, de replantear el espacio-museo.

El filme esconde tantos entresijos como los esconde organizar una exposición, y de eso trata precisamente trata el filme, de cómo ha de montarse y comisariarse la exposición a la que estamos acudiendo. Se viola así en cierto sentido la dualidad entre obra y espectador. El comisariado corre a cargo de João Fernandes, quien aparece al principio del filme manteniendo una conversación en torno a una carta con Judith que simula el papel que en realidad pertenecería a Tamar Guimarães. Discuten sobre cómo ha de ser una exposición que se asienta sobre el concepto de la corrupción a través de un objeto como es un relicario del siglo XVII que contiene la famosa mano incorrupta de Santa Teresa de Jesús, custodiada por las monjas carmelitas de la iglesia de la Merced en Ronda, Málaga. Quizás demasiado metafórico como para hallar alguna respuesta.

 

 

B. Fotograma de La incorrupta, Tamar Guimarães. Película, 2016 LA INCORRUPTA Un filme de Tamar Guimarães Proyección HD, color, sonido, 36

B. Fotograma de La incorrupta, Tamar Guimarães. Película, 2016 LA INCORRUPTA Un filme de Tamar Guimarães Proyección HD, color, sonido, 36

 

Además otra metáfora, quizás un poco mas escondida pero que se puede dar a entender, es la relativa a lo tradicional y lo nuevo, a cómo debe producirse esa transición. Quizás por ello haga constantes referencias mediante repetición de planos a clásicos de Chris Marker, Harun Farocki e Yvonne Rainer, o obras como El arte de robar. Todas ellas presentadas como un intento de transformación pero sin caer en la perversión de su esencia al introducirlos en un nuevo “espacio”, en su film “la incorrupta”. Al fin y al cabo de eso trata el programa fisuras.

 

C. Fotograma de La incorrupta, Tamar Guimarães. Película, 2016 LA INCORRUPTA Un filme de Tamar Guimarães Proyección HD, color, sonido, 36

C. Fotograma de La incorrupta, Tamar Guimarães. Película, 2016 LA INCORRUPTA Un filme de Tamar Guimarães Proyección HD, color, sonido, 36

 

Los espacios de grabación componen la tercera dicotomía a la que se debe hacer referencia. El interior y el exterior, el trabajo y el ocio. Se nos muestran así las tripas del Reina Sofía, sus depósitos, sus jardines, sus oficinas… No solo aquello abierto al público. Quizás aquí podríamos detenernos a hacer otra reflexión ¿Qué forma al museo? ¿lo que expone o también lo que no es expuesto? Todo este tipo de preguntas son las que nos plantearemos con la muestra cinematográfica que Tamar Guimarães nos presta durante 36 minutos en el Reina Sofía hasta el próximo 13 de marzo de 2017. Dado el absoluto carácter metafórico de esta pieza, o exposición en su defecto, únicamente puede considerarse como un intento de aprovechamiento de las fisuras de los viejos museos para introducir por ellas un acto poético que haga replantear su contexto. Paradójica o intencionalmente, en un museo cuya única labor es la de contextualizar la obra, Tamar Guimarães ha logrado descontextualizar al propio museo con su obra.


LA INCORRUPTA (36´)
Un filme de Tamar Guimarães.
28 de Septiembre de 2016- 13 de marzo de 2017
Edificio Sabatini, Planta 1
Programa Fisuras

 

 

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