Objetualizando lo sensible

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Artista: Marcel Broodthaers (28 enero 1924 – 28 enero 1976).
Museo: MNCARS; Calle de Santa Isabel, 52, 28012 Madrid.
Exposición:
Una retrospectiva; 5 de octubre de 2016 – 9 enero de 2017 (Sabatini Building. Planta 1).
Comisarios: Manuel Borja-Villel y Christopher Cherix.

 

Autor: David González Álvarez

Marcel Broodthaers fue poeta, cineasta y artista belga, perteneciente a la corriente de ‘Arte conceptual’ e influenciado por la literatura y el surrealismo.

La exposición tiene lugar gracias a una de las retrospectivas más completas que se han realizado conjuntamente por parte del ‘Museo de Arte Moderno de Nueva York’ y el ‘Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía’ de Madrid (España).

‘Pense- Bête’ (Imagen obtenida de: https://www.google.es).

‘Pense- Bête’ (Imagen obtenida de: https://www.google.es).

Marcel Broodthaers trató de sobrevivir como poeta, hasta que en 1964, incrustó cincuenta copias que no había vendido de su último libro; ‘Pense- Bête’, en yeso, creando así su primer objeto artístico; por desgracia, en la exposición no tenemos esta primera obra, ni siquiera una fotografía de la misma en la que se nos muestre el principio de la carrera como artista de Broodthaers.
En el mismo 1964 escribe en el prólogo de su catálogo, la declaración de intenciones:

‘Yo también me pregunté si no podría vender algo y tener éxito en la vida. Durante        cierto tiempo no fui bueno en nada. Tengo cuarenta años… Finalmente la idea de crear algo insincero cruzó mi mente y me puse a trabajar inmediatamente. Después de tres meses mostré lo que había producido a Philippe Edouard Toussaint, dueño de la Galerie St Laurent. ”Esto es arte” dijo, ”y lo expondré encantado”. ”De acuerdo”, respondí. Si vendo algo, se queda un 30%. Parece que estas son las condiciones habituales; algunas galerías se quedan un 75%. ¿Qué significa todo esto? En realidad son objetivos’.

Así, con total sinceridad nos muestra sus entrañas, las mismas que serán responsables de toda la obra que Broodthaers construyó en sus escasos doce años de vida artística.

Es muy importante no perder de vista el primer elemento artístico; ‘Pense- Bête’, ya que para Broodthaers no existirá en ningún momento distinción entre lenguaje y arte; no hay separación entre pintura y poesía. También se tiene que tener presente la influencia de diversos artistas a los que rinde homenaje y/o utiliza en muchas de sus obras para transmitir significados. Entre otros tenemos a: Schwitters (artista dadaísta) que implanta objetos en la pintura y se rebela contra convenciones literarias, burlándose del artista burgués y de su arte; Duchamp, que rompe las barreras entre arte y vida con sus ‘Ready-mades’, a quien alude para criticar la burocracia que gira entorno al mundo artístico; Mallarmé, antecesor de las Vanguardias y por quien expande el mundo de la poesía al espacio (poema visual): ‘Un golpe de dados jamás abolirá el azar’; o el surrealista Magritte: ‘Esto no es una pipa’, a quien utiliza para escenificar que la relación entre objeto y lenguaje, es arbitraria.

Para poder comprender a Broodthaers, es preciso tener muy presentes todos los parámetros e influencias anteriores, así como el sentido irónico que debe buscarse en cada uno de los objetos artísticos. Además, hay que tener constancia del profundo interés que muestra por el ensayo, así como que no se ciñe a una única explicación de sus elementos artísticos; la obra no tiene un fin cerrado.

Tenemos pues a un artista que incrusta objetos cotidianos en sus obras de arte: los mejillones; identidad belga, que ya utilizaba metafóricamente en su poesía por ser capaces de encerrarse en sí mismos y no dejar que el entorno les influya (en francés ésta palabra tiene un doble sentido: en femenino hace referencia al molusco, y en masculino significa molde); los huevos, son un símbolo de fecundidad (incluso afirma que el sistema solar es fruto de una gran yema a la que llamamos sol), que utiliza para reafirmar la vida y para mostrar lo efímera que es ésta y el arte; banderas de de su tierra natal o incluso patatas fritas. Además, juega con los espacios, introduciendo habitaciones dentro de habitaciones.

Puesto que la obra de Broodthaers no tiene un fin cerrado, la libre interpretación puede dar lugar a diversas conclusiones dependiendo de cómo entendamos cada una de las obras; es importante destacar que cada obra está realizada con independencia de las demás, y para plasmar conceptos distintos unos de otros aún cuando se repitan algunos componentes de los mismos.

 

Broodthaers visto como un romántico frustrado:

Puede interpretarse la obra de Broodthaers como la de un poeta frustrado que no fue valorado por su trabajo. El interés por lo anacrónico; ‘Poema cinematográfico’, pareciese requerir por parte del espectador una regresión a tiempos anteriores en los que se valoraban cánones más clasicistas. Esta interpretación puede ser adecuada si se tiene en cuenta la obra que encontramos próxima a la sección dedicada al ‘Departamento de las águilas (tan sólo tenemos del mismo una sección aledaña al ‘Departamento de publicidad’; que produjo al mismo tiempo, en la que se muestran unas fotografías del mencionado ‘Departamento de las águilas’)’: ‘The publicis of experience’, que defiende la inutilidad del arte y su empleo como mera decoración de espacios. Así pues, cada elemento de expresión artística moderna y vanguardista, puede ser interpretado como una crítica a toda la tradición del ‘arte conceptual’ para su destrucción interna, eso sí, sólo si se interpreta la ‘declaración de intenciones’ como un despecho hacia el mundo artístico de su tiempo.

 

Broodthaers como vanguardista:

Del mismo modo, la obra de Broodthaers puede ser interpretada, no sin razón, como la suma de objetos vanguardistas autocríticos, que defienden unos valores diferentes a los clásicos: la ruptura de los límites del arte; la arbitrariedad que encontramos en la relación objeto/lenguaje (el arte es el objeto de una definición); la crítica al arte kitsch; la desvirtuación del aura artístico y divinizado (reproductibilidad técnica); la denuncia hacia el museo como elemento estático (films); el desprecio por la sociedad burguesa, su guerra y la destrucción por repetición de sus elementos icónicos (‘Departamento de las águilas’); o el juicio despectivo a los espacios elitistas encontrados en el museo (‘Jardín de invierno’).

Todo ello parecen más bien defender la utilidad del arte como elemento de denuncia pública y su imposible separación de la vida, tratando además de romper con la institucionalización del arte; aunque acabase su obra interiorizada dentro del propio museo por mucho que le pese.

 

Conclusión

    'Panel and stool with eggs'.

‘Panel and stool with eggs’.

Aunque unas perspectivas parecen más realistas que otras, lo cierto es que varias interpretaciones pueden obtenerse desde un punto de vista crítico, y esto es justo lo que buscaba el propio Broodthaers, por lo que lo más pertinente sería que cada cual acudiese a la exposición y juzgase por sí mismo.

Por lo demás, la exposición puede ser catalogada como excelente y de un gusto exquisito a la hora de la colocación de sus obras, que, aunque no están todas, sin duda es una ocasión que no puede desperdiciar alguien a quien le apasione el ‘arte moderno’.

 

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Vista de sala de la exposición. Marcel Broodthaers, 2016

 

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