Literatura para nostálgicos: Anne y Serge Golon.

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En muchas ocasiones, leemos novelas que pensamos que es algo nuevo u original y, sin embargo, puede llegar a ser algo muy antiguo. ¿De cuándo data la novela? ¿Y la de aventuras?

La novela se recupera como género durante el renacimiento, bien realista, como la picaresca; o bien de ficción como la de caballerías, pastoril, morisca o bizantina.

Y es ésta última, la novela bizantina, aparentemente desconocida, la que me conduce al nuevo artículo. En el renacimiento se recupera un texto, del siglo III d. C. firmado por el griego Heliodoro de Émesa, en el que se narran los amores de Teágenes y una princesa etíope. Los enamorados se ven obligados a iniciar un viaje repleto de peligros antes de conseguir reunirse. Tanto Heliodoro como Aquiles Tacio se convierten en paradigma para los escritores renacentistas y dejan sentados los tres puntos esenciales que caracterizan estas novelas:

Una intriga complicada, llena de sorpresas y enredos; un itinerario geográfico (peregrinatio); y el sentido trágico de la vida, pues tienen que luchar contra un destino inexorable del que salen vencedores y llegar a un final feliz.

Las novelas bizantinas o libros de aventuras peregrinas triunfan en España durante los siglos XVI y XVII y dos grandes autores de nuestras letras no se resisten a probar suerte con el género: Lope de Vega con El peregrino en su patria y Miguel de Cervantes con Los trabajos de Persiles y Segismunda, su última obra antes de fallecer.

 

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Cervantes cala mucho mejor la esencia de la novela bizantina. Describe los sufrimientos de dos enamorados —Persiles, heredero del reino de Tule, y Segismunda, hija de un rey— a quienes afligen todo tipo de desgracias: persecuciones, naufragios, cautividad y otros peligros sin cuento, hasta que consiguen casarse. A causa de la Contrarreforma, se introducen valores estéticos y morales de la época: frente al amor desordenado griego, se consolida el casto cristiano, es decir, se reencuentran tras haberse mantenido fieles al amor, el cual, incluso, ha sido fortalecido por los contratiempos.

¿Os suena? A mí, mucho. Dicen que un clavo saca a otro clavo. Pues bien, la serie americana de Forastera rescata del olvido la serie gala de Angélica.

Allá por los años setenta y ochenta, el Círculo de Lectores, una gran empresa de venta a domicilio —precursora de la venta on line—, ofreció la serie de Angélica, traducida del francés. Sigue las peripecias de una mujer fuerte, decidida, inteligente, que se casa por necesidad y su marido, Joffrey de Peyrac, la instruye en el amor cortés de la Aquitania medieval. Cae irremediablemente rendida a los pies de su esposo, cuando éste es acusado de brujería por sus enemigos y condenado a la hoguera. A partir de aquí, acompañamos a la incombustible Angélica por el París de Luis XIV, desde la Corte de los Milagros, ubicada en el París subterráneo habitado por ladrones y mendigos, hasta Versalles, donde rechaza al mismísimo rey Sol como amante, fiel a la memoria de su marido. Perseguida por el rey, quien no acepta su rechazo, se embarca hacia Chipre en busca de su amor, pues sospecha que no ha muerto como les ha hecho creer a todos. No os voy a narrar los trece libros que componen la serie, pero viaja por el norte de África, regresa a Francia, parte de La Rochelle en un barco lleno de hugonotes hacia el Nuevo Mundo y suma y sigue hasta que se reúne con su esposo con quien continúa la peregrinación por el mundo hasta que consigan el perdón real y limpiar su nombre para regresar a Francia. La modernidad que aporta, en esta ocasión la novela bizantina, es la lujuria. La mujer ya no es casta como en el renacimiento; de hecho, Angélica mantiene varios romances y da a luz varios hijos, frutos de esos amoríos, aunque prevalece la memoria de su esposo y todo se borra cuando se reencuentra con él.

 

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Simone Changeuse (Anne Golon) nació en Tolón en 1921. Escribe desde muy joven y a los veinticinco años ganó el premio Larigaudie con una novela juvenil La patrulla de los Santos Inocentes. Fue enviada a África como periodista y allí conoció a Serge Golonbikoff, con quien contrajo matrimonio.

Serge Golonbikoff (Serge Golon) nació en Bukhara en 1903. Cuando estalla la revolución rusa, dejó sus estudios en San Petersburgo y se refugió en Nancy, donde los completó. Viajó como prospector de minas por Asia y por África, donde conoció a la mujer con la que compartiría su vida.

Publicaron, bajo el nombre de Anna y Serge Golon, Angélica, marquesa de los Ángeles, 1956, y resultó un éxito. Así arrancó una serie que traspasaría las fronteras galas, se tradujo a varios idiomas y se llevó al cine. Anne era la autora de la narración bizantina y Serge realizaba la investigación histórica para el ambiente y la época en el que se mueven los protagonistas.

 

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En 1972, Anne y Sergei se trasladaron a Canadá para continuar con la investigación histórica y de escenarios, pues los protagonistas, Angélica y Jeffrey, se desplazan al Nuevo Mundo y a Quebec. Ese mismo año, Serge falleció y la dejó con cuatro hijos. Anne escribió cuatro libros más de la serie en solitario.

A pesar del éxito, Anne Golon se encontró en bancarrota porque la editorial Hachette no le pagó los derechos de autor. Tras una batalla legal que duró una década, llegó a un acuerdo por el que quedaba como única propietaria de las novelas.

¿Algún ejemplo más? Por supuesto, ya he citado a Diana Gabaldon y la serie Forastera, que sigue la hégira escocesa desde la batalla de Culloden y la diáspora por el Nuevo Mundo. La novedad o la modernidad que aporta: los viajes en el tiempo, pero la esencia sigue las mismas pautas de Heliodoro de Émesa y Aquiles Tacio.

 

 

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Elena Bargues Capa (Valencia, 1960) es licenciada en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad de Cantabria. Cuando tenía cinco años, la familia se asentó en Santander, donde reside desde entonces.
Creció en el seno de una familia con una gran afición a la lectura y siempre tuvo a mano una magnífica biblioteca bien provista de todos los géneros clásicos y modernos. Es una admiradora de las novelas de aventuras de corte histórico como Bernard Cornwell, Patrick O´Brian, Simon Scarrow o Pérez Reverte con su saga de Alatriste. Actualmente ha descubierto la variante romántic… seguir leyendo

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