Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú

El nido

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1 de diciembre 2016– 26 de marzo, 2017

Galería 1. IVAM,

Centre Julio González

Comisariado: José Miguel G. Cortés

 

La exposición que presenta el IVAM reúne 75 obras de Pepe Espaliú (Córdoba, 1955-1993), uno de los artistas españoles más significativos de los años ochenta y noventa del siglo XX, con una obra muy singular de un sólido contenido político y un compromiso vital con su época y su tiempo.

La obra de Pepe Espaliú, vinculada a las pulsiones de vida y muerte y asociada a un permanente cuestionamiento de la identidad, se nos aparece hoy en día como un claro referente del panorama artístico español y europeo.

La exposición que organiza el IVAM tiene un pequeño prólogo con obras de artistas españoles e internacionales tales como Joan Brossa, Louise Bourgeois, Cristino de Vera, Gina Pane o Robert Mapplethorpe, que fueron de gran importancia para Espaliú. En el resto de las salas, se trata ampliamente los aspectos más significativos de una obra de gran riqueza semántica.

 

Nick Marden, 1980. Robert Mapplethorpe

Nick Marden, 1980. Robert Mapplethorpe

 

La base sobre la que transita esta exposición es el “círculo”, como un elemento profundamente relacionado con el constante renacer, con un continuo dar vueltas que apela a los aspectos más íntimos del ser humano, unido a conceptos como la muerte y la vida, entendidos no como dos aspectos antagónicos sino como conceptos de un todo que conforma la existencia.

En definitiva, esta muestra se centra en analizar, desde un nuevo prisma, la singularidad de uno de los artistas más destacados de la generación española de los ochenta que desarrolló una obra coherente y significativa relacionada muy estrechamente con la reflexión sobre la propia identidad.

 

Luisa II, 1993. Pepe Espaliú

Luisa II, 1993. Pepe Espaliú

 

Pepe Espaliú es, a pesar de su corta vida, uno de los artistas más sugerentes y sutiles, al tiempo que activista, de las últimas décadas del arte español. Una actividad intensa y compleja que se puede observar en el recorrido que va desde su exposición individual en Sevilla en 1987, una muestra de pinturas (práctica que pronto abandonó a favor de la escultura, el collage, el dibujo o las acciones) muy influenciada por la obra de Francis Picabia o Joan Ponç, hasta 1992 cuando manifestó públicamente (hecho excepcional en la España de la época) que había contraído el SIDA y que era homosexual en el famoso artículo en el periódico El País, “Retrato del artista desahuciado”, el 1 de diciembre de 1992.Una actitud claramente plasmada en sus conocidas acciones públicas en las calles de San Sebastián y Madrid.

En esos años Espaliú traza con sus obras un camino zigzagueante, quebradizo, críptico en ciertas ocasiones y desconcertante en otras, pero siempre intenso, vital y teniendo como máximo referente dos aspectos centrales: el cuerpo masculino, con sus pulsiones y deseos, y la identidad personal, siempre frágil, ambigua y, a menudo, incompleta.

Se trata de una práctica artística profundamente comprometida con la subjetividad personal del autor que se debate apasionadamente con las cuestiones más íntimas y personales. Un camino lleno de metáforas extrañas y símbolos poliédricos que dicen y callan, velan y desvelan sueños, quimeras y pasiones que van conformando una existencia siempre mutilada.

Y todo ello lo realizó huyendo de evidencias retóricas, actitudes panfletarias o sin reivindicación alguna de dogmas o de verdades incuestionables; más bien al contrario, la ambigüedad, la duda y el cuestionamiento permanente son señas de identidad de su trabajo. Incluso en los dos últimos años de su vida, cuando el componente activista de su obra en contra de la estigmatización del SIDA le aportó un alto componente ideológico y político (The Carriyng Project), su obra supo mantener una estrecha ligazón poética y vivencial que le acercó al mejor Beuys cuando manifestaba que, “la única manera de progresar y quizás sanar, es tomar conciencia y mostrar tus heridas”.

Además de los fondos de la colección del propio IVAM, las obras que forman parte de esta exposición proceden del Centro Andaluz Contemporáneo de Sevilla, el Centro de Arte Pepe Espaliú, el MNCARS, la Fundación Coca Cola, la Fundación La Caixa, la Fundación Caja del Mediterráneo, la Galería Pepe Cobo y de colecciones particulares.

 

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El catálogo que edita el IVAM con motivo de la muestra, y que incluye la reproducción en color del conjunto de obras que se exhiben, cuenta asimismo con textos del comisario, José Miguel G. Cortés, y de Jesús Alcaide y Juan Vicente Aliaga.

 

BIOGRAFÍA

Pepe Espaliú nació en Córdoba en octubre de 1955. En 1974 se trasladó a Barcelona para estudiar en las Facultades de Filosofía y de Geografía e Historia. También asistió a las clases de la Escuela Massana y entró a formar parte de diversos colectivos artísticos de esa ciudad, desarrollando exposiciones y performances de temática conceptual. Más tarde se trasladó a París, donde bajo la influencia del movimiento Figuration libre volvió a la práctica de la pintura.

En 1983 se integró en el grupo que, desde Sevilla, editó la revista Figura (1983- 1986), y a partir de la exposición colectiva Sevilla: Ohne title (Galería La Máquina Española, 1986), pasó a formar parte de los artistas de esta galería sevillana, dando comienzo una nueva y corta aventura en años pero densa en resultados artísticos.

 

Carrying VII, 1992. Pepe Espaliú

Carrying VII, 1992. Pepe Espaliú

 

En 1986 volvió a Sevilla, donde inició un ciclo de pinturas con fuerte connotación simbólica (mediante imágenes de ojos, espinas, jeringuillas, cruces gamadas,…), y colores oscuros. Dos años después se trasladó a Madrid y este cambio vino a coincidir con su abandono de la pintura, y su dedicación plena al dibujo, la obra sobre papel y la escultura. Aunque su temática estuvo siempre marcada por intensas referencias personales, como los discursos sobre la identidad y los conflictos con su naturaleza homosexual y un sentido sadomasoquista del placer, será a partir de este momento cuando estas percepciones y símbolos se manifiesten de forma más evidente e insistan obsesivamente sobre lo prohibido, lo velado y lo diferente. Así se aprecia en las series Glovemaking, Patrones, Máscaras y Santos, todas realizadas a lo largo de 1988. Las dos últimas iniciarán sus trabajos escultóricos.

En 1990, y mientras residía en Nueva York, tuvo conocimiento de que había contraído el SIDA. Intentando distanciarse de la enfermedad se desplazó a México, pero decidió volver a España e implicarse en la acción social a favor de estos enfermos. Es el momento de sus esculturas denominadas Carrying, las jaulas ensambladas y las diferentes variaciones realizadas con muletas, que cerrarán su ciclo creativo.

En San Sebastián, e impartiendo un taller, ideó la acción Carrying, en la que era portado por dos personas por las calles. Esta acción adoptaba el modelo de escultura social propugnado en su día por Joseph Beuys al tiempo que evocaba la ayuda que los colectivos gays de Nueva York (ACT-UP) prestaban a los enfermos cuando salían del hospital. El 1 de diciembre de 1992 se repitió esta acción en Madrid, en un recorrido que iba desde el Congreso de los Diputados hasta la entrada del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, concitando un gran interés social y mediático. En el verano de 1993 se desplazó a Arnheim (Holanda) donde realizó la performance El Nido durante el festival Sonsbeek. Murió en Córdoba poco después, el 2 de noviembre de 1993.

 

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El nido

 

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