Blas de Otero (1916-1979): “Pido la paz y la palabra”

BlasdeOtero(1)

Post By RelatedRelated Post

 

Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
«silencio»,
«sombra»,
«vacío»
etcétera.
Digo
«del hombre y su justicia»,
«océano pacífico»,
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.

 

 

 Muestra bibliográfica: Blas de Otero,  del 10 de noviembre al 21 de enero 2017 en la Biblioteca Nacional de España.

 

Blas de Otero es uno de los grandes poetas en castellano del siglo XX en los que vida y obra van estrechamente unidas. Su vocación literaria se manifestó muy pronto. De 1927 a 1932 la familia vive en Madrid y aquí escribe sus primeros alegres e ingenuos versos. La muerte en 1929 de su hermano de 16 años por fiebres tifoideas y en 1932 la de su padre afectará a su vida y modificará su carácter alegre y vital por uno introvertido y pesimista. En 1935 termina su carrera de Derecho y su poesía en estos años, en los que todavía era católico practicante, tendrá un marcado acento religioso. Cántico espiritual (1942) fue su primera publicación, aunque ya en 1941 habían aparecido cuatro composiciones suyas en la revista Arbor. Son años de penuria y sacrificio. De su crisis religiosa se repuso con mucha dificultad reincidiendo a menudo en depresiones y angustias. En 1943 trata de cambiar su vida y se marcha a Madrid a estudiar Filosofía y Letras pero de nuevo la situación económica de la familia y la responsabilidad de tener que hacerse cargo de ella le obligan a regresar a Bilbao. Se impone lo práctico frente a lo poético. Se puso entonces a dar clases de Derecho pero todos estos factores unidos a problemas amorosos le provocarán en 1944 una crisis muy fuerte, lo que se traducirá en una quema de todos sus escritos, inéditos hasta entonces, como una manera de romper con su pasado de poeta. La crisis le obliga a ingresar en el psiquiátrico de Usúrbil hasta 1946 cuando reanuda sus clases y vuelve a escribir. Su pérdida de fe le abocará a una poesía existencialista a la que corresponden los títulos Ángel fieramente humano (1950), título tomado de un soneto de Góngora y Redoble de conciencia (1951), con el que obtiene el premio Boscán. En 1958 reedita ambos bajo el título de Ancia, al que añadirá cuarenta y ocho poemas inéditos y por el que recibirá el Premio de la Crítica.

“Poesía desarraigada, áspera, brusca y con gran dominio de la palabra” la denomina Dámaso Alonso en su obra Poetas españoles contemporáneos. Su poesía es extremadamente personal y comprometida, fruto de dolorosas experiencias y al mismo tiempo llena de humanismo. Pone todos los recursos estilísticos, temáticos y formales de la poesía al servicio de las ideas que quiere transmitir. La soledad del hombre y su patria España, junto con el anhelo de la paz universal, el amor, la muerte y la lucha por la libertad serán sus principales temas de interés. La fuerza de sus versos penetran profundamente en la conciencia de cada uno. Sus poemas no eran espontáneos sino por el contrario muy trabajados. Los modificaba continuamente incluso de una edición a otra.

A partir de 1952 comenzó a viajar dando conferencias y leyendo poesía tanto por España como por el extranjero, residiendo algunos periodos tanto en París como en Cuba, Barcelona, Madrid o Bilbao. Surge entonces Pido la paz y la palabra (1955) que será su libro de ruptura y de denuncia. Varios de sus libros posteriores tuvieron que publicarse fuera de España al ser prohibidos por la censura. Así ocurrió con En castellano editado en París en una edición bilingüe con el título Parler claire (1960) y Poesía e Historia (1960-1968), inédito ya que la censura le impidió publicarlo. Que trata de España (1964) se escribe en buena parte en esos países. De estas experiencias surgió también su libro en prosa Historias fingidas y verdaderas (1970). En los últimos años de su vida se instala en Madrid acompañado por su antigua novia Sabina de la Cruz. La amenaza de su enfermedad le impulsará a escribir y publicar varias antologías: Expresión y reunión (1969) que recoge obra desde 1941, Mientras (1970), País (1971), Verso y prosa (1974), Todos mis sonetos y Poesía con nombres (1977). Queda inconclusa la obra Hojas de Madrid con La galerna, iniciada en 1968 pero publicada póstumamente. Después de su muerte se han incorporado inéditos en las distintas reediciones de sus antologías y en recopilaciones temáticas Poemas de amor (1987), Poemas vascos (2002) y Mediobiografía (2011). Obtuvo los Premios Boscán; de la Crítica; Fastenrath, de la Real Academia Española; y el internacional Omegna, en Italia. Su poesía ha sido cantada por diferentes cantautores contribuyendo de esta manera a su difusión por todo el mundo.

 

Deja un comentario

Email (no será publicado)