Robert Doisneau. La belleza de lo cotidiano

Post By RelatedRelated Post

 

Robert Doisneau

Autorretrato con Rolleiflex, © Robert Doisneau / GAMMA-RAPHO

 

“Existe esa cosa misteriosa que se cuela por azar y a la que yo llamo encanto. Esa especie de aroma surge mucho tiempo después. Hay imágenes que envejecen bien y que envejecerán cada vez mejor. Ésas son las buenas fotos”.  Robert Doisneau (Gentilly, 1912-París, 1994)

 

Hablar de Doisneau es hablar de uno de los pilares fundamentales de la fotografía del siglo XX. Le tocó vivir uno de los periodos más fructíferos de la Historia de la Fotografía y logró pertenecer, por derecho propio, a un selecto grupo de artistas que hoy se consideran los grandes mitos de la fotografía universal.

Con su estilo fresco, inmediato y reconocible produjo alrededor de 450.000 negativos. Su trabajo se basaba en encontrar un escenario sugerente y estar atento a todo lo que pasaba a su alrededor para captar los gestos de personas corrientes en situaciones cotidianas.

Su estilo se vio marcado por la insumisión que le caracterizaba: rechazó las normas impuestas, nunca se plegó a las modas y se desmarcó de todo cuanto le pareciera preestablecido. Su legado artístico es el resultado de esa sucesión de instantes de desobediencia. Caótico por naturaleza, Doisneau no seguía orden ni criterio alguno. Resulta por tanto muy complicado clasificar y ordenar sus trabajos, ya que no tenía una intención artística preconcebida.

Empeñado en mostrar la vida no como es, sino como a él le hubiera gustado que fuera, Doisneau fue un extraordinario narrador que dio vida a una ficción directamente extraída de la realidad, devolviendo un reflejo modificado de momentos insignificantes.

Esta exposición, organizada por la Fundación Canal y Atelier Robert Doisneau, es una oportunidad única de aproximarse de una forma diferente a Robert Doisneau como personaje y, en consecuencia, a su obra. Por primera vez en España conviven en un mismo espacio varias de las obras emblemáticas del artista, y otras nunca o muy poco vistas que descubrirán una faceta inesperada y desconocida hasta el momento.

“Nos sorprendía una y otra vez”, dijo Cartier-Bresson sobre su coetáneo unos días después de su muerte. A través de esta exposición, sin duda, volverá a hacerlo.

La novia en chez Gégène, 1946 © Atelier Robert Doisneau, 2016

La novia en chez Gégène, 1946
© Atelier Robert Doisneau, 2016

 

Robert Doisneau nació en un pequeño suburbio parisino llamado Gentilly en Francia, el 14 de abril de 1912, exactamente el mismo día del hundimiento del Titanic. Durante su juventud, estudió grabado y litografía pero no fue hasta 1929 cuando decidió dedicarse a la fotografía. Si hay una fecha determinante en su formación, esa es la de 1931. En ese momento conoce al fotógrafo, dibujante y escultor André Vigneau, quien le abrió las puertas a un mundo en el que pudo descubrir los trabajos de grandes artistas.

A partir de este momento irá dejándose llevar e influir por las circunstancias de sus tiempos, como el servicio militar, la crisis o su matrimonio.

Desde 1934 hasta 1939, trabajó como fotógrafo industrial para Renault de donde fue despedido por su impuntualidad. No le interesaba para nada el mundo de las máquinas, ni las industrias, prefería la gente y sus pequeños gestos.

En 1939, tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el fotógrafo se alistó en el ejército francés, donde colaboró con la Resistencia y pudo documentar varios momentos de la ocupación nazi y de la liberación de la capital francesa.

Se le conocía como una persona benévola, amable, llena de humor y de fantasía, cuya gentileza e indulgencia hacia los demás habría hecho olvidar la profundidad de sus reflexiones y su irreductible espíritu de independencia.

En 1949 firmó un contrato con la revista Vogue y durante ese tiempo entró en contacto con la alta sociedad parisina. Al mismo tiempo seguía frecuentando el París secreto, el de los callejones y los mercados, el de las fiestas en las orillas del Sena y el de la gente de los suburbios.

Internacionalmente conocido por sus retratos de la vida en la calle, sus fotografías han llegado a ser íconos de la vida parisina. De hecho, El beso del Hôtel de Ville (1950), publicada por primera vez en la revista Life, es posiblemente la imagen más reproducida en la Historia de la Fotografía.

Exponente del realismo poético y fiel a su particular estilo, que tan magníficamente ha sobrevivido al paso de los años, desarrolló un claro modus operandi que se basaba en encontrar el escenario perfecto y estar atento a todo lo que ocurría a su alrededor.

En 1988, cuando Doisenau tenía 76 años y estaba casi retirado después de seis décadas de carrera, una revista francesa volvió a publicar El beso para ilustrar el éxito de la foto y preguntarse quiénes eran aquellos jóvenes que se besaban. Centenares de personas reclamaron ser esos anónimos protagonistas para reclamar dinero por derechos de imagen.

 

El beso frente al Hôtel de ville, 1950 © Atelier Robert Doisneau, 2016

El beso frente al Hôtel de ville, 1950
© Atelier Robert Doisneau, 2016

 

Hubo incluso personas que llevaron a Doisneau a los tribunales. Fue entonces cuando se supo realmente quiénes eran los jóvenes de la fotografía: una pareja de actores a los que el fotógrafo había contratado, Françoise Delbart, que tenía 20 años, y Jacques Carteaud, de 23. Ambos pertenecían a la Escuela de Arte Dramático de París. Gracias a que Doisneau conservó el resguardo del pago a los actores pudo ganar en los tribunales a los que le demandaron. La polémica trastocó su salud y murió seis años más tarde a los 81.

La muestra incluye 110 fotografías que evidencian la extraordinaria capacidad de Robert Doisneau de extraer La belleza de lo cotidiano, virtud que da título a esta exposición que aglutina varias de sus obras emblemáticas y otras nunca o muy poco vistas. Esta dualidad ofrece una oportunidad única de aproximarse de una forma diferente a la obra de Robert Doisneau y, en consecuencia, al personaje. Una exhaustiva y personal selección llevada a cabo por sus hijas y comisarias de esta exposición, Annette Doisneau y Francine Deroudille, atendiendo a los principales intereses y temas preferidos de su padre.

 

ROBERT DOISNEAU.
La belleza de lo cotidiano


Del 6 de octubre de 2016  al 8 de enero de 2017

 

 

 

Deja un comentario

Email (no será publicado)