Cuando una cáfila de corruptos condena la dignidad e inocencia

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“Había una vez una nación grande por su extensión y por su pueblo alegre y, sin embargo, injustamente tratado. Mayoritariamente sufría la miseria en las grandes periferias de las ciudades y en el interior profundo. Durante siglos había sido gobernado por la pequeña élite del dinero que nunca se interesó por el destino del pueblo pobre. Al decir de un historiador mulato, el pueblo fue socialmente «capado y recapado, sangrado y resangrado»”.
Leonardo Boff (28-VIII-2016), escritor, ecologista y teólogo franciscano brasilero.

 

No fue un buen pronóstico el que presidiese por primera vez, en 1889, un general, tras el correspondiente golpe militar.De los treinta y siete presidentes habidos desde el 15 de noviembre de 1889 hasta la fecha de hoy, Brasil estuvo presidido por nueve militares, sin contar dos juntas de gobierno en 1930 y en 1969, y tres presidentes sin tomar posesión. Fallecieron dos y el otro por un consabido golpe militar.  Antes de la primera cita, el pasado año, Leonardo Boff estaba esperanzado:

 

"Leonardo Boff, Brasil, 1938"

“Leonardo Boff, Brasil, 1938″

 

No toda crisis, ni todo caos son necesariamente malos. La crisis acrisola, funciona como un crisol que purifica el oro de las gangas y lo libera para un nuevo uso. El caos no es solo caótico; también puede ser generativo. Es caótico porque destruye cierto orden que no atiende las demandas de un pueblo; es generativo porque a partir de un nuevo reajuste de los factores, inaugura un nuevo orden que hace mejor la vida del pueblo (Leonardo Boff, Koinonía, 2-VI-2015).

 

Porque el paso del invierno al inicio de la primavera, aun costoso, cierra un “orden” privado y artificial que siempre ha empeorado la situación de los pueblos. Así, la táctica colonial fabricó una suerte de invierno coagulador de muchas iniciativas, trayendo sus últimas manifestaciones, del mismo modo, esperanza, alegría por vivir, alivio y un único pensamiento: la restauración de la liberación e independencia. Lo que siempre había sido, una tierra y un país independiente; era el 7 de septiembre de 1822, y en 1888 la esclavitud se abolía. Valga decir también que, por causas que ahora no vienen al caso, Brasil es el único país del continente americano que no sufrió una guerra de independencia.

 

"Abolición de la esclavitud en Brasil" Pintura de M. Rugendas

“Abolición de la esclavitud en Brasil”
Pintura de M. Rugendas

 

Un nuevo aire fresco sopló hace catorce años

Recapitulando, entre presidencias democráticas, mediante las urnas, además de los golpes militares, diversas esperanzas se han ido sucediendo para los brasileros. Una de las más recientes ha sido la del presidente Luis Inácio Lula da Silva (2002-2010), del Partido de los Trabajadores, y la de su sucesora Dilma Rousseff, con un gobierno complicado, por una fuerte degeneración ministerial.

Sin embargo, la ira no es lo bastante, ni la angustia ante las ilegalidades y avasallamientos de todo tipo. La mayoría social no puede tomarse a engaño la patética frustración causada en la población y ciudadanía, explícitamente en los más empobrecidos. Esta expectación viene dada por el hecho de que si los brasileros fueron capaces de afrontar quinientos cuarenta y cinco años bajo el colonialismo y trescientos de imperialismo, ahora gozan de la suficiente fe de vivir, como hace tantos años, en una soberanía fundamentalmente libre e independiente.

 

"Esta fue la cara de la ex presidenta, seguramente, cuando se enteró de que el gobierno interino de Temer había rápidamente aniquilado el Ministerio de Cultura"

“Esta fue la cara de la ex presidenta, seguramente, cuando se enteró de que el gobierno interino de Temer había rápidamente aniquilado el Ministerio de Cultura”

 

La corrupción se naturaliza y se desenmascara en Brasil

La de estos últimos años se llama Petrobrás. La corrupción del petróleo, articulada alarmantemente a ‘Petrobrás’, una petrolera de las más importantes del mundo. Los norteamericanos espiaron a Dilma y a Petrobrás, toda vez que poseían uno de los más grandes depósitos de petróleo y gas del mundo. Cuando la policía de Brasil comenzó a investigar, halló un formidable entramado de sobornados y corruptores, en donde estaban envueltos agentes de bolsa y cambio, sobresalientes organizaciones industriales y mercantiles, altos empleados jerárquicos de Petrobrás, políticos del mismo gobierno, y diversos sectores del poder judicial. Todo este conglomerado corrupto favoreció expresamente a políticos -salvo plausibles excepciones- de prácticamente la totalidad de los partidos, que veían costeadas y apoyadas sus disparatadas campañas electorales con opulentas dádivas y gratificaciones, con dinero negro.

Dilma Rousseff, la presidenta de Brasil, ha sido derribada o derrocada por contrasentidos administrativos menores, sin haber habido el necesario equilibrio entre el esporádico desacierto o desatino y esa suprema sentencia. Sin embargo, la realidad esconde que esa confabulación es y ha sido una disculpa y una escapatoria para sus propios intereses personales. Últimamente se desenmascaró el verdadero pretexto del derrocamiento de Dilma por las conversaciones registradas entre líderes del Partido de Movimiento Democrático Brasileño -de centro- junto con otros del Partido de la Social Democracia Brasileña -en principio de centroizquierda, e inmediatamente apartado en la derecha- y un directivo de Petrobrás. Y no ha sido otro, más allá de lo que dieron en llamar ‘irresponsabilidad fiscal’ debido a una desviación presupuestaria, que el imperativo de alejar a la presidenta para atarugar la investigación de la que hablábamos arriba. La mejor manera, al parecer, de burlar los enjuiciamientos y los presidios era esa, atascar y atrancar lo que ellos veían como una “sangría desatada”, según el senador corrupto Romero Jucá, de muchos millones de dólares conminando a la ‘clase’ política.

 

“Con tan solo semana y media en el gobierno, Romero Jucá puede ser el ‘modelo’ de tantos otros senadores y políticos de nuevo Brasil. Ministro en Planificación, hubo de renunciar, quizás por saber planificar solo su hacienda. Un escándalo morrocotudo”


 

 

Epílogo

Se han acabado, solo por el momento, los movimientos sociales y la aspiración y el anhelo de que otro Brasil es posible. Quieren volver -lejos de la demagogia- al hambre y a la miseria. Desean acabar con el acceso a la enseñanza técnica y superior de pobres y negros. Siempre les ha molestado la decencia y el bienestar social recobrados y restablecidos, que ahora se les veda.

Sus intereses canallas y roñosos contra la sociedad han logrado algo inimaginable en un estado de derecho: dar un golpe al Parlamento de Brasil. Han tomado así el poder, siendo conscientes de que nunca lo iban a lograr mediante las urnas. Porque, como arriba decíamos, contra Dilma Rousseff no se ha registrado delito alguno y, en cambio, más de la mitad de los senadores que la han juzgado sí están investigados, incriminados o inculpados por otros crímenes o delitos graves; sin embargo, Dilma es compelida y castigada en el banquillo de los acusados por quienes deberían sentarse en él, entre ellos cinco ex ministros. En definitiva, una acción traicionera y malintencionada a la mecánica y a la actividad de las instituciones de Brasil, que a lo largo de decenios y no sin laboriosidad y denuedo había trocado en modelo de tolerancia y libertad estabilizadas en el conjunto del subcontinente americano. Ahora, ¿qué cabe esperar de quienes han utilizado torticeramente una trampa de las normas que impulsa una pesada incógnita y negrura sobre un país sobrado de brechas sociales cainitas?

 

 "Las palabras, en la bandera de Brasil, rezan 'Orden y Progreso', dos palabras que definen, a su vez, el lema del Positivismo en el siglo XIX. Comte, ideólogo y filósofo de esta corriente dijo: L'amour pour principe et l'ordre pour base; le progrès pour but. No dejaba de ser un extraordinario principio"

“Las palabras, en la bandera de Brasil, rezan ‘Orden y Progreso’, dos palabras que definen, a su vez, el lema del Positivismo en el siglo XIX. Comte, ideólogo y filósofo de esta corriente dijo: L’amour pour principe et l’ordre pour base; le progrès pour but. No dejaba de ser un extraordinario principio”

 

Sí, es un día triste para Brasil. Un día que puede durar lo que dure. Lo que dure el pensamiento de mercado en donde se paga la salud, la educación universal. Todo. Durará hasta que se afiance la conciencia de que la honestidad no se compra, tampoco la unión de los desfavorecidos y empobrecidos. Tampoco, la dignidad. ¿Qué más da? Como canta el extremeño Pablo Guerrero:

 

(…) Ellos seguirán dormidos

en sus cuentas corrientes

de seguridad.

Planearán vender la vida

y la muerte y la paz,

¿le pongo diez metros, en

cómodos plazos, de felicidad? (…)

Pablo Guerrero, ‘A cántaros’, 1972

 

Porque lo demás -la decencia y la dignidad-, que no entienden, no se cuela ni por asomo en su administración, en su tesorería, en su caja, en su cuenta de resultados. El 31 de agosto de 2016 pasará a la historia de Brasil, y a la memoria de todos los que nos quisimos enterar de todo este proceso, como un día triste.

 

 

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Oviedo con la defensa de la tesis “La educación en la obra del Dr. D. Enrique Diego-Madrazo y Azcona”, su verdadera vocación es la de maestro, profesión en la que ha ejercido como director del C.P. Pedro Velarde -Muriedas (Cantabria)- en los tres últimos años de su actividad docente.

Publicaciones.-
“Enrique Diego-Madrazo, un precursor pedagógico relevante” (2009). Centro de Recursos, Interpretación y Estudios en materia educativa. Polanco (Cantabria).
Coordina y escribe con otros autores “Colegio Ped… seguir leyendo

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