Premios del Concurso de autorretratos, organizado por Photoespaña y la Fundación Canal

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 Esther Elena Pimienta. Ciudad: dónde lo íntimo se vuelve público y lo público íntimo

 


Ciudad: dónde lo íntimo se vuelve público y lo público íntimo ha sido la fotografía ganadora, recibiendo una dotación de 2.000 euros, seguida por los accésit Tarde de barbería y Para lo bueno y para lo malo, que han obtenido 500 cada uno


En el entorno de la exposición Vivian Maier, Street Photographer, PHotoEspaña y la Fundación Canal propusieron al público un difícil reto en forma de concurso: aparcar la pasión por los selfies y recuperar el valor y la magia de los autorretratos de la tradición fotográfica clásica. El tiempo para conseguirlo: un mes; la plataforma en la que participar no pudo ser otra que la red social de moda: Instagram; la inspiración quedó a cargo de la irrepetible e intrigante niñera fotógrafa: Vivian Maier. Una potente combinación que ha desembocado en un rotundo éxito de participación, originalidad y calidad en este concurso.

El jurado, compuesto por el fotógrafo Chema Conesa; la responsable del Departamento de Exposiciones de La Casa Encendida, Tania Pardo; y el director de Exposiciones de Fundación Canal, Cristian Ruiz Orfila, no lo ha tenido nada fácil en la elección de las fotografías ganadoras, pero finalmente Ciudad: dónde lo íntimo se vuelve público y lo público íntimo, de Esther Elena Pimienta (@estherelena.pa), ha obtenido el primer premio, recibiendo una dotación de 2.000 euros, seguida por los accésit Tarde de barbería y Para lo bueno y para lo malo, de Carolina Santos (@carolina_santos_floriano) e Ignasi Raventos (@raventosignasi), respectivamente, que han obtenido 500 cada uno.

 

Carolina Santos. Tarde de barbería

Carolina Santos. Tarde de barbería

 

Ignasi Raventos. Para lo bueno y para lo malo

Ignasi Raventos. Para lo bueno y para lo malo

 

Más de 20.000 personas han visitado ya la exposición Vivian Maier, Street Photographer y muchas de ellas han participado en este concurso inspirándose en las fotografías de la muestra. Entre las imágenes participantes hay multitud de variantes de autorretratos: sombras que se extienden como charcos de agua, reflejos en un cristal, en un espejo, rostros distorsionados… En ocasiones, se aprecia cómo aprovechan los elementos de la ciudad para construir autorretratos enigmáticos y fascinantes, como la misma Maier hacía.

Los autorretratos marcaron la trayectoria fotográfica de la niñera. Realizó infinidad de ellos, tantos como posibilidades de descubrir quién era; algo que se proponía con cierta insistencia y obsesión. Su trabajo y su historia siguen fascinando a expertos y al público general. Este concurso solo es una pequeña muestra de la cantidad de seguidores que genera el fenómeno Maier, una figura sobre la que siempre quedarán incógnitas.

 

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