Pedro de Padilla, el poeta jiennense del siglo XVI desconocido y recuperado

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Mi consideración y agradecimiento a Mely Espasande, directora de la Casa de Cultura Fundación Fredo Arias de la Canal de Potes, y a Javier Iglesias González, por las facilidades que he tenido por su parte en cuanto a la documentación para este artículo.

 

No quiero amor con ninguna,

que adibino

que andarán dos al moýno

conmygo: Amor y Fortuna.

 

Del CANCIONERO AUTÓGRAFO DE

P[EDR]O DE PADILLA, CRIADO

DE CELIA

Manuscrito 1579 de la Biblioteca Real de Madrid -año 1578- (2007)

(Edición de

José J. LabradorHerraiz

Ralph A. DiFranco)

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Cervantes en la cárcel. Mundo Poético

 

En el bachillerato de los años 60′ al menos, no se conocía a este poeta andaluz. Desconozco si en las sucesivas reformas académicas posteriores se da parte de él. Perdónenme mi desconocimiento de la existencia y de la obra de este poeta andaluz de Linares pasados tantos años y peinados tantos libros, si es que mi instrucción sobre él sí hubiese sido de obligado cumplimiento. A mí, no me ha llegado una idea suya hasta hace unos pocos años.

Da igual esa tardanza. Leyéndole, me ha dejado un regusto renacentista y ha hecho que su hallazgo haya sido justo, porque Pedro de Padilla (Linares, 1549~1550-Madrid, 1600) poseyó un merecido y considerable cartel y saboreó una notoria reputación en su época, que no era sino el Siglo de Oro, la edad de mayor belleza, brillo y gloria en las artes y en las letras españolas.

 

Diego Velázquez (Sevilla, 1599), retratista, “Las Meninas”. Museo del Prado de Madrid.

Diego Velázquez (Sevilla, 1599), retratista, “Las Meninas”. Museo del Prado de Madrid.

 

Un poeta apreciado, esencialmente interesante en vida, y arrumbado después durante más de cuatrocientos años, hasta que en el siglo pasado se le comienza a reconocer a través de investigaciones serias y rigurosas. Aurelio Valladares Reguero, en La revalorización crítica del poeta Linarense Pedro de Padilla (2011), ofrece, desde la segunda década del siglo XX hasta el año 2010, una relación de medio centenar de trabajos y estudios sobre el poeta.

Por otra parte, y más acá en el tiempo, el castellano-manchego José J. Labrador Herraiz, entregado a la enseñanza durante más de cuarenta años en la State University de Cleveland, junto con Rafael DiFranco, catedrático en la de Denver, se han entregado al estudio de este poeta desatado, amigo del autor del Quijote, quien alabó su obra, lo mismo que hizo Lope, significando los dos últimos versos la ‘minoría de edad’ que acusaba la poesía:

 

Lope Félix de Vega Carpio (Madrid, 1562-1635).

Lope Félix de Vega Carpio (Madrid, 1562-1635).

 

(…) Linares arrogante, juſtamente,

         A la voz de la Fama alçò la frente

         Por Pedro de Padilla,

         Padilla, de aquel Siglo marauilla,

         En que las Muſas, aunque hermoſas damas,

         andauan en los braços de ſus amas

Lavrel de Apolo, silva primera (1630), Lope Félix de Vega Carpio

 

Su poesía no religiosase condensa en tres amplios ejemplares poéticos: el Thesoro de varias poesías (1580), las Églogas pastoriles de Pedro de Padilla y ivntamente con ellas algunos Sonetos del mismo Auctor (1582) y el Romancero de Pedro de Padilla en el cval se contienen algunos sucessos que en la jornada de Flandres los Españoles hizieron. Con otras historias y poesías differentes (1583); no obstante, como decimos, esta colección de poesías y canciones hubo de permanecer en el mutismo durante más de cuatrocientos años, hasta que el asombroso y fascinante trabajo conjunto y colaborativo de Labrador Herraiz y DiFranco se lanzase a recuperar a este poeta renacentista de Jaén.

 

José Julián Labrador Herraiz (Filólogo, Castejón - Cuenca, 1941), colaborador de Di Franco.

José Julián Labrador Herraiz (Filólogo,
Castejón – Cuenca, 1941), colaborador de Di Franco.

 

El porqué de este olvido lo explica Pablo Jauralde en la recensión literaria que escribe sobre el “Cancionero autógrafo de Pedro de Padilla“[1]:

 

Son los jóvenes que traen el romancero nuevo bajo el brazo, los que acabarán por imponer las seguidillas, como Félix (Lope de Vega), Luis (de Góngora) y otros menos conocidos hoy. Se está produciendo un cambio sustancial en los gustos estéticos que va a afectar a todos los géneros; pero eso es otra historia y antes de que ocurra, al final de la década de 1570, un curioso personaje, que acabará siendo carmelita descalzo en Madrid, el jienense -de Linares- Pedro Padilla (+ circa 1600), recoge en un cartapacio lo que la gente canta, y lo glosa o toma como motivo para una nueva canción.

 

Pablo Jauralde, Universidad Autónoma de Madrid.

Pablo Jauralde, Universidad Autónoma de Madrid.

 

De lo que no carece el Manuscritoes de las versiones y notas de las composiciones poéticas cantadas conocidas en el ambiente, un bello conjunto de breves cantares, aún actuales, que Padilla produce y versiona poética y musicalmente. Son, como decimos, micropoesías muy escuetas, como este villancico

 

Si amores me an de matar,

aora tienen lugar.

Texto 23, Cancionero autógrafo de Pedro de Padilla, Labrador y DiFranco

 

Quedito, no me toquéis,

entrañas mías,

que tenéis las manos frías.

Texto 158, Cancionero autógrafo de Pedro de Padilla, Labrador y DiFranco

 

A la edad de treinta y cinco años, Pedro de Padilla toma el hábito de los carmelitas calzados, lo que no le impedirá seguir por los caminos de la poesía, en este caso religiosa. Laica o religiosa, este carmelita comenzó a importar a Labrador y a DiFranco, debido al auge que tenía en su tiempo, aunque, más tarde, sus cantares irían aflojándose con lentitud pero con el apremio de la moda y del olvido, en este caso durmiendo el manuscrito durante todo este tiempo en la Biblioteca Real de Madrid.

Hablábamos al principio de cómo su obra fue apreciada y admirada por Lope de Vega, pero también lo fue por Cervantes, que no solo apuntaba su respeto y amistad por Padilla en aquellos versos en donde alababa alguna obra del poeta andaluz, impresos al comienzo de ellas; varios años más tarde, en el examen de la biblioteca de D. Quijote y acerca del Thesoro de varias poesías, se explica así:

 

         “Como ellas no fueran tantas… fueran mas estimadas: menester es que este libro se escarde y limpie de algunas bajezas que entre sus grandezas tiene: guárdese, porque su autor es mi amigo[2], y por respeto de otras mas heróicas y levantadas obras que ha escrito”

Don Quijote de la Mancha, Parte I, cap. 6., Miguel de Cervantes Saavedra

 

Al principio de su Romancero (1583), se encuentran tres sonetos dedicados al autor. El último es de Cervantes:

 

Ya que del ciego dios habeis cantado

         El bien y el mal, la dulce fuerza y arte

         En la primera y la segunda parte

         Do está de amor el todo señalado,

Ahora con aliento descansado

         Y con nueva virtud que en vos reparte

         El cielo, nos cantais del duro Marte

         Las fieras armas y el valor sobrado.

Nuevos ricos mineros se descubren  

         De vuestro ingenio en la famosa mina

         Que á mas alto deseo satisfacen,

Y con dar menos de lo mas que encubren

         A este menos lo que es mas se inclina

Del bien que Apolo y que Minerva hacen.

 

         Y en el Jardín espiritual (1584), descubrimos unos poemas del mismo Cervantes en este orden:

 

REDONDILLAS DE MIGUEL DE CERVANTES AL HABITO DE FR. PEDRO DE PADILLA

                           Hoy el famoso Padilla

                  Con las muestras de su zelo

Causa contento en el cielo

Y en la tierra maravilla.

         Porque llevado del cebo

De amor, temor y consejo,

Se despoja el hombre viejo

Para vestirse de nuevo.

         Cual prudente sierpe ha sido,

Pues con nuevo corazon

En la piedra de Simon

Se deja el viejo vestido.

         Y esta mudanza que hace

Lleva tan cierto compas,

Que en ella asiste lo mas

         De cuanto á Dios satisface.

                  Con las obras y la fe

Hoy para el cielo se embarca

En mejor jarciada barca

Que la que libró á Noe.

         Y para hacer tal pasage

Ha muchos años que ha hecho

Con sano y cristiano pecho

Cristiano matalotage.

         Y no teme el mal tempero,

Ni anegarse en el profundo;

Porque en el mar de este mundo

Es plático marinero.

         Y ansi mirando el aguja

Divina cual se requiere,

Si el demonio á orza diere,

Él dará al instante á puja.

         Y llevando este concierto

Con las ondas deste mar,

A la fin vendrá á parar

A seguro y dulce puerto:

         Donde sin áncoras ya

Estará la nave en calma

Con la eternidad del alma

Que nunca se acabará.

         En una verdad me fundo,

Y mi ingenio aqui no yerra,

Que en siendo sal de la tierra,

Habeis de ser luz del mundo

         Luz, de gracia rodeada,

Que alumbre nuestro horizonte,

Y sobre el carmelo monte

Fuerte ciudad levantada.

         Para alcanzar el trofeo

Destas santas profecías

Tendreis el carro de Elías

Con el manto de Eliseo.

         Y ardiendo en amor divino,

Donde nuestro bien se fragua,

Apartando el manto al agua

Por el fuego hareis camino.

         Porque el voto de humildad

Promete segura alteza;

Y castidad y pobreza

Bienes de divinidad.

         Y ansi los cielos serenos

Verán, cuando acabarás,

Un cortesano allá mas,

Y en la tierra un sabio menos.

 

MIGUEL DE CERVANTES A FR. PEDRO DE PADILLA

         Cual vemos que renueva

El águila real la vieja y parda

Pluma, y con otra nueva

La detenida y tarda

Pereza arroja, y con subido vuelo

Rompe las nubes, y se llega al cielo;

         Tal, famoso Padilla,

Has sacudido tus humanas plumas,

Porque con maravilla

Intentes y presumas

Llegar con nuevo vuelo al alto asiento

Donde aspiran las alas de tu intento.

         Del sol el rayo ardiente

Alza del duro rostro de la tierra

(Con virtud excelente)

La humildad que en sí encierra,

La cual despues en lluvia convertida

Alegra al suelo, y da á los hombres vida.

         Y desta mesma suerte

El sol divino te regala y toca:

Y en tal humor convierte,

Que con tu pluma apoca

La sequedad de la ignorancia nuestra,

Y á sciencia santa y santa vida adiestra.

         ¡Qué sancto trueco y cambio,

Por las humanas las divinas musas!

¡Qué interes y recambio!

¡Qué nuevos modos usas

De adquirir en el suelo una memoria

Que dé fama á tu nombre, al alma gloria!

         Que pues es tu Parnaso

El monte del Calvario, y son tus fuentes

De Aganipe y Pegaso

Las sagradas corrientes

De las benditas llagas del Cordero,

Eterno nombre de tu nombre espero.

 

         Pedro de Padilla ya es carmelita a los treinta y cinco años y, como podemos percibir, no deja por eso de escribir poemas. Ahora, evidentemente religiosos. En su nueva vida le sigue su fama de escritor. Así, pueden hallarse, en el libro del que estamos hablando, una canción suya asan Franciscoy variascomposicioneselogiando a este santo que,conseguido por Padilla, escribieron algunos de los famosos poetas de Castilla, entre otros Lope de Vega, Pedro Laínez, el toledano Gabriel López Maldonado y de nuevo Miguel de Cervantes. El soneto de este dice así:

 

Muestra su ingenio el que es pintor curioso

         Cuando pinta al desnudo una figura,

         Donde la traza, el arte y compostura

         Ningún velo la cubra artificioso.

Vos, seráfico Padre, y vos hermoso

         Retrato de Jesús, sois la pintura

         Al desnudo pintada, en tal hechura

         Que Dios nos muestra ser pintor famoso.

Las sombras, de ser mártir descubristes;

         Los lejos, en que estais allá en el cielo

         En soberana silla colocado:

Las colores, las llagas que tuvistes

         Tanto las suben que se admira el suelo,

         Y el pintor en la obra se ha pagado.

 

         Finalmente, este artículo da para más, pero deseo que el que esté más interesado en la figura de este renacentista oculto o tapiado vaya a las fuentes.

 
 

Labrador Herraiz, J. J. y DiFranco, R. A. (Eds.)(2007). Cancionero autógrafo de Pedro de Padilla. México: Frente de Afirmación Hispanista, A. C.

Alves, H. J. S., Swislocki, M. y Vilà L. (2011). Estudios. En J. J. Labrador Herraiz y R. A. DiFranco (Eds.), Pedro de Padilla: “La verdadera historia y admirable suceso del Segundo Cerco de Diu” (Traducción del portugués al castellano de ‘O segundo cerco de Diu’ (1574)de Jerónimo Corte-Real). México: Frente de Afirmación Hispanista, A. C.

Valladares Reguero, A. (1995). El poeta linarense Pedro de Padilla. Estudio bio-bibliográfico y crítico. Jaén: Centro Asociado de la UNED.

[1]J. Labrador Herraiz y Ralph A. di Franco (Eds.) (2007). Cancionero autógrafo de Pedro de Padilla. Manuscrito 1579 de la Biblioteca Real de Madrid.México: Frente de Afirmación Hispanista, A. C., 448 pp.

[2] El destaque de las palabras es mío.

 

 

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Oviedo con la defensa de la tesis “La educación en la obra del Dr. D. Enrique Diego-Madrazo y Azcona”, su verdadera vocación es la de maestro, profesión en la que ha ejercido como director del C.P. Pedro Velarde -Muriedas (Cantabria)- en los tres últimos años de su actividad docente.

Publicaciones.-
“Enrique Diego-Madrazo, un precursor pedagógico relevante” (2009). Centro de Recursos, Interpretación y Estudios en materia educativa. Polanco (Cantabria).
Coordina y escribe con otros autores “Colegio Ped… seguir leyendo

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