Los colores del Ártico: arte y cultura inuit

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«Ellos jamás se han llamado a sí mismos esquimales. Siempre se han dicho inuit que significa seres humanos, pueblo o nación. Y porque este término lo crearon sus enemigos naturales que fueron los indios del norte de Canadá, que entraban en sus poblados y saqueaban y mataban a toda la población.»

Francesc Bailón (antropólogo)

 

 

Todavía y hasta el 18 de septiembre podemos disfrutar visitando en el Museo Nacional de Antropología la exposición Los colores del Ártico: arte y cultura inuit organizada por el mismo museo y Judith Varney Burch, con la colaboración de Cauri. Asociación de Amigos del Museo Nacional de Antropología, Embajada de Canadá en España y Fundación Canadá

Los inuit son conocidos popularmente como esquimales. Esta palabra tiene un fuerte carácter peyorativo, ya que su traducción es “comedor de carne cruda”. Inuit significa “personas”. El arte contemporáneo inuit surge en la década de los cincuenta del siglo XX, en un momento de profundos cambios para los inuit en Canadá, que se ven obligados a abandonar su tradicional modo de vida nómada para residir en asentamientos permanentes. La caza, su principal medio de subsistencia, es reemplazada por la asistencia social y algo de trabajo asalariado. Desde ese momento el arte se va a convertir en una de sus principales fuentes de recursos económicos.

 

 30 People.Elizabeth Angrnaqquaq. Foto de Judith Varney Burch

30 People.Elizabeth Angrnaqquaq. Foto de Judith Varney Burch

 

El arte ha supuesto además una forma de resistir los profundos cambios que amenazan la cultura inuit, de reafirmar su identidad cultural y de representar y mantener viva su cultura. Mediante la escultura, el arte gráfico y el textil setransmiten la historia, los conocimientos y valores ancestrales a las futuras generaciones.

La exposición presenta la colección de arte textil de Judith Varney Burch, con obras realizadas por mujeres de la comunidad de Baker Lake (Qamanittuaq en idioma inuktitut). El arte textil consiste en bordados y aplicaciones de figuras de vivos colores recortadas en fieltro y cosidas sobre un fondo de tela de lana gruesa (muletón). Su nombre en idioma inuktitut es neevingatah (“algo para colgar”). Los orígenes los encontramos en la costura tradicional. La indumentaria era de vital importancia para la supervivencia en el Ártico. Su confección y reparación, así como la mayor parte del procesado de pieles, eran tareas femeninas. Las mujeres eran expertas costureras que no solo confeccionaban indumentaria, también cosían las cubiertas de las embarcaciones y las tiendas utilizadas como vivienda en verano. La realización de indumentaria tanto para el consumo interno como para la venta continuó en el siglo XX con la utilización de materiales tradicionales y la incorporación de otros nuevos de origen occidental. Las primeras obras de arte textil fueron realizadas con los retales sobrantes de las labores de costura.

Esta colección de textiles se complementa con las colecciones inuit del MNA, destacando las piezas de escultura, en su mayoría procedentes de la comunidad de Arviat. Los materiales más utilizados son la piedra, especialmente esteatita, y el asta de caribú.

 

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Nuna: la tierra

Nunavut -“Nuestra Tierra” en inuktitut- es un territorio autónomo inuit de Canadá creado en 1999. Baker Lake y Arviat se encuentran en Nunavut, pero hay comunidades inuit en otros territorios canadienses, como la península del Labrador, Quebec o Territorios del Noroeste.

La tierra es una parte integral de la identidad inuit, es el lugar en el que desarrollan la vida e interactúan los seres humanos y los animales. La tundra, el paisaje del Ártico, desprovisto de árboles, en el que la nieve y el hielo lo cubren todo durante gran parte del año, es la protagonista de algunas de las obras de las artistas de Baker Lake. En ellas no encontramos tonalidades blancas o azuladas, como era de esperar, sino toda una explosión de colorido de la vegetación de la tundra -flores, musgos y líquenes- en primavera y verano.

En el pasado los inuit llevaban una vida nómada y se desplazaban en función de los recursos disponibles en cada época del año. En el Ártico central el iglú o casa de nieve era la vivienda de invierno, más al este, los inuit del Labrador utilizaban en invierno una casa de musgo y piedra semisubterránea. En verano residían en tiendas de piel, tupiq, que en el siglo XX comenzaron a realizarse con lona. En la actualidad viven en asentamientos permanentes dentro de casas de madera prefabricadas y aunque siguen haciendo escapadas para cazar y vivir como antes, muchos añoran la vida nómada, la vida en el campamento, en la tundra. Esto es patente en muchas obras que presentan escenas de campamento tradicionales. Pese a la dureza de la vida tradicional, es vista con nostalgia.

Los inuit miden el tiempo por las estaciones. En las obras podemos vislumbrar elementos que nos hablan de la estación en la que nos encontramos, como el tipo de vivienda (iglú o tienda de verano), los medios de transporte que aparecen (trineo en invierno y embarcaciones en verano), animales migratorios, o el uso del color, que hace referencia a los cambios en la vegetación y en la luz.

 

 

Angut y arnaq: masculino y femenino

Tradicionalmente los inuit tenían una marcada división sexual del trabajo, según la cual los hombres eran los encargados de la caza, erigir las viviendas y realizar los utensilios y herramientas, mientras que las mujeres tenían encomendado el cuidado de los hijos y el hogar, así como la producción de la indumentaria. Ambos géneros se complementaban y eran fundamentales para la supervivencia de la familia y el grupo. Cuando pasaron a vivir en asentamientos permanentes su sociedad se vio profundamente afectada, incluidas las relaciones de género. Las mujeres que se dedicaron al arte pudieron seguir perpetuando un papel fundamental en el sustento de su familia. Aunque la talla era tradicionalmente una tarea masculina, en la escultura contemporánea encontramos mujeres escultoras.

 

Foto de Judith Varney Burch

Foto de Judith Varney Burch

 

El arte textil, que tiene sus orígenes en una tarea tradicional de las mujeres, en cambio, es una parcela exclusivamente femenina. A las artes gráficas se dedican por igual hombres y mujeres. A diferencia del arte occidental, las mujeres artistas inuit tienen el mismo nivel de participación y reconocimiento que los hombres. Algunos de los artistas inuit más conocidos son mujeres, como Kenojuak Ashevak, Helen Kalvak o Jessie Oonark.

 

 

Lo que los tapices de Nunavut nos cuentan…
Uumajuq: los animales

La fauna del Ártico es uno de los temas favoritos en el arte inuit. Esto es debido a su estrecha relación con los animales que les rodean y con los que comparten la tierra. En el pasado los animales eran vitales para la supervivencia, proporcionaban no solo alimento, también materia prima para la indumentaria, las viviendas de verano, combustible y utensilios.

Los mamíferos marinos eran su presa principal, especialmente la foca anillada o nettik, pero también eran importantes el caribú (tuktu) y la trucha ártica (iqaluk). En invierno cazaban focas en los respiraderos que hacen estos animales en el hielo,en verano mamíferos marinos en aguas abiertas con el kayak, así como caribú, aves migratorias y peces.

Actualmente los inuit siguen cazando, aunque las técnicas y el equipo han cambiado y normalmente combinan la caza con otro tipo de actividades económicas, como el trabajo asalariado. Para los inuit la caza de animales tan importantes en su cultura tradicional como la foca y el caribú forma parte de su identidad, por eso son los más representados en su arte, junto con las aves.

 

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Unikaatuat: historias inuit

La inuit es una cultura oral. Antes el conocimiento se transmitía a través de historias y leyendas que eran relatadas o cantadas. El invierno era el momento preferido para reunirse y contar historias. Ahora los mitos y leyendas son una de las principales fuentes de inspiración del arte inuit. Los artistas traducen esas historias a un lenguaje visual y de esa forma las registran y transmiten a las futuras generaciones. Las historias son heredadas y pasan de generación en generación dentro de la misma familia. Muchos artistas actuales representan en sus obras los relatos que les contaban sus abuelos.

Entre los mitos más conocidos está el de Sedna o Nuliayuk -la madre de los mamíferos marinos y diosa del mar-, el origen del sol y la luna, el de la niebla, y muchas historias en las que humanos, animales y espíritus interactúan. Una de las historias más populares en el arte es la del héroe viajero Kiviuq.

 

 

Ukpirniq: el mundo espiritual

La realidad para los inuit tenía un componente físico y otro espiritual, ambos eran imprescindibles y dependían el uno del otro. El chamán, angakkoq, era el intermediario entre los seres humanos y el mundo espiritual, y entre los humanos y los animales. En los primeros tiempos los hombres podían comunicarse con los animales, pero perdieron esa capacidad, desde entonces fueron necesarias las habilidades mediadoras del chamán.

El chamán se podía transformar en un animal y los espíritus de los animales se podían transformar en humanos. El chamán también podía volar, estaba dotado con el don de la clarividencia, se comunicaba con los espíritus. Para ayudar a los seres humanos los chamanes propiciaban la caza, la abundancia de recursos, predecían y controlaban el clima, ofrecían protección frente a los espíritus malignosy curaban las enfermedades. Cualquier adulto, hombre o mujer, podía ser chamán, de hecho la mayoría de los inuit tenían habilidades para comunicarse con el mundo espiritual, pero en el caso del chamán éstas estaban más desarrolladas. Normalmente había alguna señal o indicio de que esa persona tenía que convertirse en chamán. Para ello tenían que ser instruidos por otro chamán y buscar mediante ayuno y aislamiento a sus espíritus ayudantes, tornaq, que en muchas ocasiones eran espíritus animales.

Los primeros misioneros se instalaron en el Labrador en el siglo XVIII, pero en la mayoría de regiones inuit de Canadá se establecieron a principios del siglo XX. La actividad misionera provocó la conversión al cristianismo de los inuit. La religión tradicional era vista como superstición o prácticas diabólicas por los misioneros, que sustituyeron a los chamanes como líderes espirituales. En la actualidad los inuit son cristianos, hay ancianos que piensan que el mundo espiritual sigue existiendo, pero se ha vuelto inactivo por la acción del cristianismo.

 

 

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