«Jason Bourne», el regreso del agente

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Hace casi veinte años, un brillante y joven soldado se presentó voluntario en un programa experimental de entrenamiento para operaciones especiales después de que le comunicaran la muerte de su padre a manos de unos terroristas. Le prometieron que podría honrar a su familia y a su país aumentando su ya considerable inteligencia, agilidad y habilidades hasta límites insospechados.

Pero todo era mentira.

Sometido a un entrenamiento brutal del que no recordaba nada por personas a las que no podía identificar, se convirtió en un asesino de élite bautizado como Jason Bourne, cuya transformación en arma humana costó cien millones de dólares y que, según sus diseñadores, no funcionaba bien.

Para saber cuál era su verdadero objetivo, Jason Bourne localizó a esos diseñadores, que intentaron borrarle del mapa y mataron a la única mujer a la que realmente había amado. Después de vengarse, descubrir su verdadera identidad y creer que había llegado el fin de sus creadores, consiguió una tranquilidad momentánea y decidió desaparecer para siempre. Al menos, eso esperaba.

Pero se ha activado un nuevo programa desarrollado por una estructura global mucho más complicada y engañosa que cualquiera de las existentes en la época de los superpoderes en la que fue creado Bourne. No tarda en localizarle una red infinitamente astuta y mucho más peligrosa que cualquier gobierno, creada para manipular el terror, la tecnología y la insurgencia con el fin cumplir sus objetivos.

Los perseguidores están convencidos de que Bourne se entregará para ser “reacondicionado” si le dan lo que desea. Sin embargo, el arma más elitista jamás diseñada sabe algo que sus rastreadores no parecen entender: incluso un soldado desmoralizado intentará defender a los inocentes de aquellos que abusan de su poder.

Matt Damon regresa a su papel más icónico en  Jason Bourne. Paul Greengrass, el realizador de El mito de Bourne y El ultimátum de Bourne, vuelve a colaborar con Matt Damon en este nuevo capítulo de la franquicia Bourne, de Universal Pictures, donde el agente más letal de la CIA se ve obligado a salir de entre las sombras.

En el mundo de la acción, de las secuencias de persecución y de complicados cambios, historias innovadoras y una estructura inesperada, las películas Bourne colocaron el listón del género. Hace casi diez años que el público reclama una nueva entrega, protagonizada por Matt Damon y dirigida por Paul Greengrass, donde la inteligencia, el espionaje y la acción se repartan a partes iguales.

Mucho ha transcurrido en el mundo desde que el espía Jason Bourne desapareciera a finales de 2007 en El ultimátum de Bourne, y son precisamente estos cambios los que han permitido su regreso. Hacía tiempo que el realizador y los productores buscaban la conjunción perfecta de acontecimientos sociopolíticos para ofrecerle al icónico Jason Bourne el decorado ideal que apoyara su historia. Todo empezó a fraguarse en 2014.

 

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El productor Frank Marshall, que forma parte del equipo desde la primera película, dice: “Por fin se nos ocurrió una idea que encajaba con el regreso de Bourne. Hablábamos de posibles historias con Paul y Matt, y de pronto, una nos pareció idónea. Reconozco que no nos preocupaba realmente realizar otra película, una tercera secuela, sino que hubiese un cambio relevante en el mundo que nos inspirase para contar una nueva historia”.

“Todos estábamos de acuerdo en que el mundo había cambiado mucho y que podíamos crear un capítulo que encajase con lo que pasa hoy en día”, sigue diciendo el productor. “Esta franquicia significa mucho para mí porque estuve al principio, cuando germinó la idea a partir de la primera novela de Robert Ludlum, que transcurría en la era de la Guerra Fría y la trasladamos al mundo del siglo XXI. Me entusiasma que con esta quinta entrega sigamos empeñados en que sea relevante y que los espectadores esperen con impaciencia ver adónde ira Bourne esta vez”.

El productor Gregory Goodman añade que el guión de Paul Greengrass y de su colaborador habitual, Christopher Rouse, no solo es oportuno, también puede servir de propulsor: “Creo que fue una muy buena idea esperar porque ha permitido que la película toque temas mucho más graves y ahondar en ellos. Gran parte de la paranoia y preocupaciones que aparecieron en las anteriores películas casi parecen ingenuas si las comparamos a lo que nos enfrentamos en un mundo pos-Snowden y WikiLeaks, además de la sensación de que sí, efectivamente, hay un gobierno secreto del que nada sabemos. Lo que más me convence en esta película es que incluso los malos tienen argumentos válidos. Como ciudadano, y sin referirme a la película, soy consciente de que tenemos una difícil elección a la hora de escoger entre nuestra necesidad de seguridad y nuestro deseo de intimidad. La película gira en torno a este dilema, pero dentro de un contexto lleno de acción y subidones de adrenalina”.

Hablando de la enorme popularidad del personaje al que da vida, Matt Damon dice: “También sentimos un gran afecto hacia él, y por eso mismo estábamos recelosos de poner la carreta delante de los bueyes y hacer otra película Bourne antes de estar realmente preparados con una buena historia. Solo debíamos esperar que el mundo cambiara un poco. Paul y yo hablábamos a menudo y siempre le decía que si él estaba dispuesto, contara conmigo. Barajábamos proyectos, hicimos otra película juntos entretanto, cada equis meses teníamos una conversación ‘Bourne’, pero hasta hace 18 meses seguíamos estancados”.

La primera pregunta a la que debían enfrentarse era dónde había estado Bourne durante todo este tiempo. Según El ultimátum de Bourne, el exagente había desaparecido a finales de 2004. “Bien, pero ¿qué había hecho durante doce años? ¿Cómo era su vida ahora?”, se preguntaba Matt Damon. “Había que contestar a esas dos cuestiones. Una vez que lo conseguimos, todo empezó a encajar”.

No solo había desaparecido Jason Bourne, el mundo actual es muy diferente del que dejó. Christopher Rouse, el coguionista de Paul Greengrass y su colaborador habitual, ganador del Oscar por el montaje de El ultimátum de Bourne, dice: “Ante todo, Jason Bourne es un patriota. Se presentó como voluntario para defender a la nación, y las instituciones en las que había depositado su confianza le traicionaron. Estos sentimientos siguen vigentes en el mundo de hoy. Basta con tomar el ejemplo de la crisis financiera y de lo que pasó con la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) para entender que algunos se sienten decepcionados con el gobierno”.

El realizador y los productores reconocen que esta última entrega se debe en gran parte al constante deseo que expresaban los seguidores de la franquicia, así como a la increíble popularidad del actor protagonista y del personaje que creó. “Las películas Bourne son casi como una familia, todos regresamos”, dice Paul Greengrass. “Y me encanta. Creo que la mayoría pensó que no ocurriría, pero sí, hemos hecho otra. Es un poco como un grupo de rock juntándose de nuevo para una gira, tocan unos temas nuevos y muchos clásicos”.

Sin embargo, si el personaje no tuviese una trama fascinante donde moverse, Bourne seguiría desaparecido en la gran pantalla y en cualquier otro lugar. “El concepto actual de la guerra cibernética y de los recientes avances tecnológicos están en mente de todos”, comenta el actor. “Cada vez somos más conscientes de la vida digital, de las libertades civiles, de cómo se nos puede controlar, y Bourne regresa a ese nuevo mundo”.

El thriller trata temas políticos actuales, pero también refleja la desconfianza que siente el mundo al tener que entregar las riendas de ese mundo a otros. “En el tiempo que ha transcurrido desde la última entrega, vemos el mundo y el lugar que ocupamos en él de otro modo”, explica Gregory Goodman. “Mucha gente está preocupada por algunas de las elecciones realizadas por la sociedad a escala global”.

¿Qué le ha pasado a Bourne durante los últimos diez años, por qué no ha hallado la paz que tanto anhela?

A pesar de ser la continuación de la historia de Bourne y de su búsqueda de la verdad, esta entrega es perfectamente autónoma.

La película llega a los cines en España este viernes 29 de Julio.

 

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