“Hoy empieza todo”, Ça commence aujourd’hui

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La duración de un relato es como la de un sueño, no decidimos ni el momento en que nos dormimos ni en el que nos despertamos; y sin embargo avanzamos, continuamos. Quisiéramos hacer un gesto, tocar al personaje, mimarlo, cogerle la mano, por ejemplo. Pero nos quedamos ahí, sin hacer nada. Habrá pasado toda la vida y no habremos hecho nada

(“Hoy empieza todo”).

 

Ça commence aujourd’hui (1999)
Director.- Bertrand Tavernier
Guión.-Dominique Sampiero, Tiffany Tavernier, Bertrand Tavernier
Música.- Louis Sclavis
Fotografía.- Alain Cloquart
Premio Internacional de la Crítica FIPRESCI, Mención de Honor, en el Festival de Berlín, 1999
Nominada a Mejor Actor, Philippe Torreton, en los Premios César, 1999
Nominada a mejor actor, Philippe Torreton, en los Premios del Cine Europeo, 1999

 

En su batalla personal, el director de la escuela se verá reafirmado por su mujer Valeria, escultora, y Samia, asistente social suficientemente ajena a los formularios

En su batalla personal, el director de la escuela se verá reafirmado por su mujer Valeria, escultora, y Samia, asistente social suficientemente ajena a los formularios

 

Bertrand Tavernier, el director de Ça commence aujourd’hui (‘Hoy empieza todo’), emprende esta enternecedora y sensible filmación en 1998, en los escenarios de un parvulario -escuela infantil- en Anzin y del cinturón de Valenciennes,un barrio suburbial de una comunidad minera, ambos en la Auvernia, el norte francés. El guion, hermoso, bello y maravilloso, lo escribe junto a la escritora Tiffany, su hija, y al maestro, escritor y poeta Dominique Sampiero. La película es la crónica de la vida y la lucha diarias del director de Infantil Daniel Lefebvre que Sampiero -precisamente Jean-Claude Lefebvre es su verdadero nombre- conoce bien, al haber sido él director en Infantil, y durante veintitrés cursos un entusiasta maestro, profesión que dejará a sus cuarenta y cinco años para entregarse por entero al oficio de la escritura.

 

“Vivo y trabajo en una zona azotada por la crisis de la minería, la única fuente de actividad económica. Esta crisis afecta a mi vida profesional, hasta tal punto que ve o obligado a intervenir en la vida extraescolar de mis alumnos, ya que Asuntos Sociales no hacen nada al respecto. El equipo docente y yo luchamos por desarrollar nuestra labor, pero nos vemos obligados a afrontar los problemas que están fuera de la escuela”.

Daniel Lefebvre, el director de la escuela

 

Bernard Tavernier (Lyon, France, 1941), director de cine, guionista, productor y actor

 

Daniel, blindado solamente con sus ideas educativas y fe pedagógica, va a tener que hacer frente a las estructuras, y a los marcos y al ambiente deprimido, deprimente y caído en desgracia, de una comarca en el pasado desahogada, y ahora con un 30% de paro debido a la crisis. Aún así, para los niños y para sus maestros siguen siendo días de escuela y de camino a la escuela. De una escuela motor de cambio y de un aprendizaje en progreso. La misma admiración y fascinación con que nos atrae el Concierto para piano en sol mayor, adagio assai, de Maurice Ravel, presente en la cinta: algo verdaderamente extraordinario, precioso, concreto y magnífico, como esta obra educativa y renombrada del cine. Formidable y grandiosa.

‘Hoy empieza todo’ porque cada día comienza la niñez de los más sencillos y cuya etapa rueda y gira vertiginosamente. De ahí que el director, perceptivo y constante, y su equipo de maestros no tengan tiempo de mirar para otro lado cuando los vientos rolan de tal manera que hacen peligrar la seguridad y la formación de sus alumnos, que se volatilizan en clase careciendo de la alimentación necesaria y descosidos.

 

Helene Grimaud, Vladimir Jurowski – 2009 – Ravel concerto in G Major – Adagio Assai. No es esta la versión, propiamente, en la película

 

“Lucho por lo que es justo, por un ambiente mejor para mis alumnos. Pero mi voz y mis esfuerzos no bastan. Se necesita el apoyo de los ‘grandes’, de los políticos, etc.

De ese grupo de incompetentes que lo que hacen es incrementar la gravedad de los asuntos. Llevo tiempo intentando que reconozcan mis esfuerzos, pero, en vez de eso, cuestionan mi labor como docente y envían a un inspector para que evalúe mi metodología. Después de todas las cosas que le he hecho a la Administración, no me extrañó que el inspector cuestionara mi forma de dar clases.

Daniel Lefebvre

 

“Después de observar su implicación en clase [del director] y sus recursos didácticos, puedo alabar tan solo uno de ellos y es que hace que los niños utilicen la imaginación con el simple ejercicio de expresar con todo su cuerpo menos con la palabra algún animal, persona o cosa, ejercicio al que los niños responden muy bien. Luego cantaron una canción gesticulando a la vez la historia cantada, para terminar realizando fichas individuales en las que tenían que escribir y colorear. Por supuesto que este último ejercicio ha tenido mi crítica porque Daniel iba de mesa en mesa viendo a cada niño y preguntando cómo iban realizando la tarea, y le he comentado que tiene que dejar que los niños tengan autonomía y, si va mesa por mesa viendo el progreso de cada uno, no deja que aflore en los niños dicha autonomía pedagógica, que es el nuevo avance de la Educación”.

El inspector

 

Unos niños de cinco años, de cualquier Escuela Infantil abrazan a su maestra. Difícil es no quedar contagiado del entusiasmo diario de sus maestras

Unos niños de cinco años, de cualquier Escuela Infantil abrazan a su maestra. Difícil es no quedar contagiado del entusiasmo diario de sus maestras

 

 

¿Una escuela madura tiene responsabilidades en la sociedad? ¿Hasta qué punto le incumbe lo que pasa? ¿Solo lo que le atribuye la ley y las normas? La película trata de responder y, lejos de los dilemas que en nuestro país aún coletean sobre si el cometido es enseñar o educar, confirma que la responsabilidad escolar es la de un acuerdo, una obligación, un deber, una conciliación, con la colectividad, con la sociedad, porque la educación sobrepasa las meras normas administrativas; o, incluso, el aprendizaje necesario a cada edad, puesto que no puede haber divorcio entre la escuela y la comunidad en la que está emplazada.

 

“Veo un problema de fondo en toda esta cuestión, y es que los niños traen de casa y del que no se suele hablar tanto: ¿dónde queda el viejo orden familiar? Está desapareciendo y, con él, el entorno que los niños necesitan. No saben lo que es un oficio, porque los padres no traban, no saben lo que es la disciplina porque los padres la han perdido, no saben lo que es conversar porque los padres se dedican a mirar la televisión. Y, contra todo esto, contrala degradación personal, familiar y social, mis compañeras y yo no podemos luchar, no solo porque esta degradación requeriría, en todo caso, una multiplicación de los recursos humanos y materiales a disposición, sino también porque la misma idea de lo que es la escuela ha entrado en quiebra”.

Mrs. Delacourt, una de las maestras más veteranas de la escuela ‘Leo Lagrange’

 

Zaz, à Montmartre : Les passants. “… L’enfant n’est fait que de fêtes, le fait est que l’effet se reflète á sa capacité de prendre el fait tel qu’il est sans se référer à un systéme de pensée dans sa tête…”

 

¿Y cómo contribuye la escuela a ese matrimonio y patrimonio de una comunidad determinada? Según la película, apoyando a transformar posiciones y aspectos esenciales y fundamentales; recuperando y enriqueciendo la vida diaria; interesándose y ocupándose por la ventura y la paz de sus alumnos -primando la dignidad y el respeto debido hacia ellos y haciendo de la escuela un lugar que tenga sentido-, y a ser posible, del de sus familias; y albergando y dando cobijo a los niños con distinta formación, cultura y singularidad.

Porque cuanto antes apreciemos la combinación y la fusión y acojamos las diferencias y el encuentro, desde la supresión de cualquier suerte de exclusión física, emocional o de aprendizaje hasta el fomento y la protección de las actuaciones individuales de respeto hacia el medio ambiente, mejor podremos echar un cable y podrá educarse cada familia a aprender a ser audaces y firmes de carácter tomando sus decisiones educativas consecuentemente y, a la vez, reclamando y dirigiéndose a los organismos pertinentes para que se responsabilicen de los compromisos comunitarios que les conciernen.

 

 

 

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Oviedo con la defensa de la tesis “La educación en la obra del Dr. D. Enrique Diego-Madrazo y Azcona”, su verdadera vocación es la de maestro, profesión en la que ha ejercido como director del C.P. Pedro Velarde -Muriedas (Cantabria)- en los tres últimos años de su actividad docente.

Publicaciones.-
“Enrique Diego-Madrazo, un precursor pedagógico relevante” (2009). Centro de Recursos, Interpretación y Estudios en materia educativa. Polanco (Cantabria).
Coordina y escribe con otros autores “Colegio Ped… seguir leyendo

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