Rumbo arriba. De una novela nórdica.

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Hace un mes aproximadamente hice algo que no suelo hacer. Agobiada con todo el trajín del trabajo y los avatares planetarios acudí a una tienda de libros dispuesta a comprar el primer libro que estuviera en novedades (y que no fuera de un periodista famoso o descaradamente casposo, claro). Fue así como llegué a Viajo Sola de Samuel Bjørk, una novela policíaca nórdica… pero que muy nórdica. Sería mentir no decir que leí la sinopsis de la editorial para saber qué compraba y, la verdad, me puso los pelos de punta. Ahora con cierta perspectiva no es para tanto, pero en ese momento y ansiosa de algo nuevo supongo que era lo que necesitaba. No hagáis esto, no suele salir bien, en este caso… bueno ahora veremos cómo salió.

 

¿Por qué? Vale, ahora dilo.

La novela nos sitúa en una mañana de un invierno que acaba con un hombre que sale a pasear a su perra. En el camino la perra se sale del sendero y se encuentra con la escena: una niña de seis años con una mochila de colegio a la espalda colgada de un árbol, en el pecho de la niña un cartel «Viajo sola». De este modo comienza la investigación de Holger Munch y Mia Krüguer donde… sabéis, es que todo lo que podría explicaros es tan tópico de las novelas policíacas que si estuviera en vuestro lugar no la leería. Lo que me llevó a comprarla fue esta primera frase que he indicado más arriba, en realidad la imagen de la niña balaceándose colgada, quería saber por qué.

Esa es una de las cosas buenas de la novela que nos trae aquí hoy, siempre consigue engancharte y que quieras saber por qué suceden las cosas: por qué una comba, por qué el cartel, por qué vestida de muñeca, por qué, por qué, por qué. En muchas ocasiones, incluso, aunque tú ya sabes el porqué y el qué quieres que te lo cuenten, quieres que lo descubran los personajes. Tú, lector das igual.

Por este tipo de cosas es por lo que no dejo de maravillarme con la literatura de hoy en día, el argumento no está mal, es típico de la novela policíaca, ya hemos dicho, pero no termina de estructurarse de manera adecuada. Sin embargo, quiero más de esto. La disposición de los capítulos atiende a los diferentes actores que de uno u otro modo algo tienen que ver con la investigación, por supuesto nunca al asesino, pero sí el del muchacho que encuentra un cuerpo, el de la iglesia que intenta estafar a la madre del jefe del policía… En estas ocasiones maldigo lo de la novela polifónica de Cervantes que me enseñaron en la universidad. Indudablemente, la diversidad de puntos de vista, el multiperspectivismo que dirían, da a las obras literarias una riqueza enorme, sin embargo, mal llevada o no pulida puede conllevar que el lector se salte capítulos de la novela (o incluso abandone). Así, cuando en Viajo Sola comienzan, por ejemplo, los relatos de la iglesia tienes la tentación de saltarlos, y he de decir que tampoco se pierde nada especialmente importante si lo haces. Y es que este recurso puede llevar a que confluyan en una novela diferentes tramas argumentativas y el propio autor llegue a confundir la que realmente es importante para la novela.

No obstante, la estructura es llevadera, no te pierdes especialmente en las diferentes secuencias y los personajes dan vida suficiente a la trama para que desees saber de ellos, por eso no me saltaba los capítulos relacionados con la iglesia estafadora.

 

Hasta los pequeños son importantes

Y nunca mejor dicho, ya que el motivo de la trama es el secuestro de pequeñas de seis años, pero a lo que realmente me refiero es que los pequeños personajes, con una intervención aparentemente puntual, son realmente importantes. El ciudadano de a pie, que tiene una tienda, o una granja, se convierte en puntos vitales de la trama y en muchos casos en soluciones a los conflictos tensionales de la novela. Estad atentos si os adentráis.

Además, incluso los detalles nimios de los protagonistas son relevantes. Obviamente, y se debe al género, el pasado, el presente y el futuro confluyen no sólo en la sentimentalidad de los investigadores, sino también en la manipulación que operan los antagonistas. Un laberinto de hechos y sentimientos guían a todos hacia el final de la novela. Nosotros podemos averiguar datos de ese laberinto, sin embargo, hay que reconocer que en este caso, siempre pensaremos de más, en cierto modo no se cumplen las expectativas. Quizá este sea uno de los puntos que, en mi opinión, ha bajado el tono de la novela, lo tremendamente realista y simplista del asunto con una pirotecnia que invitaba a otras cosas, completamente factibles, tanto en las nociones de los personajes, como en el detalle de las circunstancias.

De todos modos, tenemos que entender que, aunque se aprovecha de los tópicos de la novela policiaca se alejo un poco de la noción que tenemos de este género. Nuestra influencia es americana: el detective con un pasado oscuro, que a veces infringe la ley en nombre de la justicia, etc. Estas ideas no se encuentran aquí, es un modo diferente de entender el género, pero eso no quita que algunos críticos la hayan calificado como, casi, un manual sobre cómo escribir una novela policial.

 

La primavera aún no llega

Otro de los motivos por lo que decidí que este libro y no otro de la librería fue sin duda la ambientación en el norte de Europa. Durante toda la novela los paisajes de Suecia y Noruega se retratan a un nivel exquisito. Con esto no me refiero a una descripción rollo Tolkien, me refiero a un ambiente, ciudades, costumbres, paisajes, modo de vida, quedan perfectamente reflejados en la novela. Se trata de un nuevo Realismo, y muy bien llevado he de decir.

No soy una experta en los estilos de vida del norte, pero no es la primera obra que veo/leo ambientada allí, su concepción vital es distinta a la nuestra. ¿En qué difiere? No sabría decirlo, pero los motivos son claros: la soledad de las personas allí es real, se trata de un aislamiento físico y éste se puede percibir en las diferentes actitudes de los personajes. Del mismo modo, el clima pesa en el argumento, las menciones al invierno y la primavera son constantes puesto que determina en gran medida la actividad de las personas. Diría incluso que la descripción del frío es de las mejores que he encontrado, si tengo que recordar la novela los colores que vienen a mi mente son el blanco y el gris, allí importan los matices.

Todo este no sé qué que qué sé yo hace que la atmósfera de la novela sea en cierta medida “exótica” pero no extraña, realista pero impensable aquí y ante todo racionalmente coherente. Por mucho que consideremos que aquí no podría, o no es probable, que ocurran las acciones que se suceden en la novela, sí que las consideramos reales. Se parece mucho a cuando hablamos de la “temática americana”, un club de moteros justicieros aquí no lo pensamos, en California por supuesto que sí. Una detective con una empatía psicológica increíble (me encanta este personaje, descubridlo) y unos asesinatos tan bien planeados, aquí no, pero en el norte… sí, ¿no?

 

Entonces, ¿el resultado?

Entonces, con qué me quedo y qué os digo de Viajo Sola de Samuel Bjørk, no sólo escritor, sino también autor de obras de teatro, cantante y traductor de Shakespeare. No es una novela que os vaya cambiar la vida, pero es que no todas las novelas están para eso. Si lo que os apetece es desconectar dejaros llevar y que os den más cuando lo pedís leed la novela, son 400 páginas de agudización de nuestro ingenio y confirmación de nuestras sospechas, de plantearnos cuándo debemos acabar nuestra vida, cuándo alguien merece un tiro. Al final es un libro que entretiene, te engancha y se va. Un libro que nos hace ver que al final viajamos solos.

 

 

Laura Santiago, Licenciada en Filología Clásica y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Complutense de Madrid. “Leer, escribir, vivir” entre otras cosas, enamorada de la literatura y del mundo oriental, pero también interesada por las nuevas formas de narrativa, como los videojuegos. Todos vivimos en las historias.

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