Entre el mito y el espanto. El mediterráneo como conflicto

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La exposición, que se puede ver en el IVAM hasta el 3 de julio de 2016, tiene como objetivo ayudar a entender, a través de la obra de artistas de diferentes nacionalidades y de diferentes lenguajes artísticos, el cambio profundo en la visión del Mediterráneo que se ha producido en menos de dos siglos. Si desde mediados del XIX esta área geográfica era percibida como un lugar mítico, que evocaba sueños y deseos, en la segunda mitad del siglo XX se ha ido convirtiendo en un espacio donde prima el temor, la incomprensión, la muerte y el espanto.

 

Cella and Portico of the Parthenon, Athens,   1937. Herbert List

Cella and Portico of the Parthenon, Athens,
1937.
Herbert List

 

 

El mito

La primera parte de la exposición se centra en la mitificación europea de la vida en el Mediterráneo, que tiene lugar a mediados del siglo XIX, con los viajes que artistas, intelectuales y la élite adinerada emprendieron en busca del “paraíso perdido”. El Mediterráneo se percibía como una fuente de bondades de dos clases: físicas, porque los efectos beneficiosos del sol sanaban el cuerpo, y psíquicas, porque la contemplación de las obras de arte del legado grecolatino mejoraban el espíritu.

Así fue como el Sur de Europa, desde mediados del XIX, se convirtió en un enorme sanatorio para los viajeros que acudían a curarse de sus enfermedades pulmonares, como el fotógrafo prusiano Wilhelm von Gloeden, que encontró en Taormina un paraíso en el cual intentó revivir la Antigüedad clásica en sus imágenes. La exposición también muestra obra del fotógrafo alemán Herbert List, que viajó al Sur de Europa fascinado por las ruinas de Olimpia y Delfos y realizó fotografías de héroes de la Antigüedad con evidente nostalgia.

 

Adolescent couronné de laurier, c.a. 1890-1905 Wilhelm von Gloeden

Adolescent couronné de laurier, c.a. 1890-1905 Wilhelm von Gloeden

 

 

Paralelamente a esta fascinación por el sur de Europa, la exposición aborda el interés que despertaba el exótico mundo árabe entre los viajeros de finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, que percibían el Norte de África como una zona salvaje y primitiva. Esta visión es la que retrata el fotógrafo húngaro Nicolás Muller en sus imágenes de grupos (La charla, 1943) o de muchedumbres (Espectadores, Tánger, 1942) de su serie de los años cuarenta sobre Marruecos.

La fascinación por el mediterráneo también está presente en la obra de diversos artistas valencianos, como José Benlliure (Escena de Tánger, 1897), Antonio Muñoz Degraín (El Líbano desde el mar, 1909), Ignacio Pinazo (Anochecer en la escollera III, 1898-1900) o Joaquín Sorolla (Ráfaga de viento, 1904).

 

Anochecer en la escollera, 1898-1900. Ignacio Pinazo

Anochecer en la escollera, 1898-1900. Ignacio Pinazo

 

La muestra exhibe asimismo obras de artistas como Joaquim Sunyer, Joaquín Mir o Nicolas de Staël, que inciden en una visión melancólica e idealizada de los paisajes en las orillas del Mediterráneo. La obra de Pablo Picasso titulada Les lutteurs, 1921 resume la idiosincrasia de esa vida mediterránea tan envidiada y deseada.

Frente a esa visión amable y escasamente crítica, la obra del artista Rogelio López Cuenca cuestiona la representación ideológica de los conflictos sociales y políticos de esta área geográfica.

 

El espanto

La segunda parte de la exposición exhibe obras de un conjunto de artistas contemporáneos de países como Argelia, Palestina, Francia, Líbano, Suiza, Marruecos, España o Albania que tienen en común su interés por sus comunidades de origen, al tiempo que reflexionan sobre problemáticas sociales y políticas. Todas las obras huyen de la propaganda o los juicios morales para partir del material de la vida cotidiana, es decir, de los modos de vida, los comportamientos personales, las memorias de los lugares, las migraciones, la guerra o la violencia constante.

Uno de los más significativos ejemplos es el trabajo que la artista suiza Ursula Biemann presenta en la exposición. Son tres vídeos en los que analiza el Magreb como un espacio de migración en tránsito, en los que intenta visualizar las estrategias de supervivencia de la población de estos países con el fin de alcanzar Europa.

La cuestión de las fronteras, esos espacios en los que se produce, por un lado, el máximo control institucional y, paralelamente, multitud de acciones fuera de ese mismo control, es abordado en las obras del español Xavier Arenós, o la marroquí Bouchra Khalili.

La exposición incluye las fotografías de la franco-marroquí Yto Barrada (París, 1977), que componen su serie El estrecho: Un viaje lleno de agujeros 1997-2004, en torno a la espera de los candidatos a la migración. Se trata de imágenes que inciden en subrayar la calma que precede a la diáspora y, a menudo, al naufragio. También la argelina Zineb Sedira muestra en sus obras cuestiones relacionadas con los deseos de movilidad y de salir del país de muchos de sus ciudadanos en fotografías como el díptico Transitional Landscape, 2006 o The Lovers I, 2008.

La muestra se completa con las obras del albanés Adrian Paci que reflejan las experiencias de los inmigrantes albaneses que marchan en busca de una vida mejor, como muestra su conocido vídeo Centro di Permanenza Temporanea, 2007. El título alude a los campos de detención italianos para inmigrantes ilegales.

El palestino Taysir Batniji es otro de los artistas presentes en la muestra, con trabajos en los que vincula sus vivencias en una Palestina ocupada, en una constante atmósfera de violencia, y las consecuencias que de ello se derivan: el desplazamiento, el exilio y el desarraigo de la propia cultura. Los mismos temas preocupan al francés Mathieu Pernot, como se comprueba en su serie de fotografías Les migrants, 2009, en la que vemos una serie de bultos que resultan ser cuerpos de migrantes afganos envueltos con telas.

Dos artistas del Líbano, un país asolado por devastadoras guerras civiles, exhiben trabajos relacionados con la necesaria documentación de la historia y los olvidados e invisibles de cada época. El primero de ellos, el colectivo The Atlas Group, se apropia de fuentes como noticias de prensa, fotografías, películas o archivos para analizar el paisaje político de Beirut (usando la propia ciudad como material, escenario, personaje y argumento) y entender los mecanismos históricos que dan pie a las diferentes construcciones sociales, así como el papel del arte contemporáneo para desafiarlas y subvertirlas. Igualmente, el artista Akram Zaatari conversa con los verdaderos testigos de los acontecimientos para ofrecer testimonios personales, sin mostrar nunca imágenes directas de la guerra. Así, en su vídeo Letter to Samir, 2008, el artista nos muestra la comunicación que se establecía entre los prisioneros políticos palestinos encerrados en Israel y sus familias.

 

Transitional Landscape , 2006. Zineb Sedir

Transitional Landscape
 2006. Zineb Sedir

 

La muestra también reúne el trabajo de dos artistas españoles que trabajan sobre la marginación y la criminalización de aquellos sectores que pueden significar una amenaza para el statu quo conseguido. Uno de ellos es Sergio Belinchón, que en su vídeo Avalancha, 2008, nos muestra de un modo irónico lo que podría ser el asalto a una valla en el corazón de Europa por los “propios” europeos, blancos y rubios. La otra artista española es Montserrat Soto, con su serie Invernaderos, 2002-03, fotografías que muestran unos lugares fantasmales hechos de plástico en los que millares de trabajadores provenientes básicamente del Norte de África trabajan en las peores condiciones laborales.

A través de todos estos trabajos de artistas tan diversos, Entre el mito y el espanto. El mediterráneo como conflicto apuesta por dar una visión matizada, amplia y comprensiva de una problemática que lleva arrastrándose durante años y que no tiene fácil solución.

 

ENTRE EL MITO Y EL ESPANTO. EL MEDITERRÁNEO COMO CONFLICTO

18 de febrero– 3 de julio, 2016

Galería 1. IVAM, Centre Julio González

Comisario: José Miguel G. Cortés

 

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