Donde el sol nace

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Autor:  Andrés Luis Moreau

La raza humana aprendió el trabajo del cobre desde momentos remotos, primero usándolo en su forma natural mediante labor de martilleado y bateo en frío desde los tiempos neolíticos. Con el devenir de los siglos y el conocimiento de la cerámica y de sus aplicaciones, nuestros ancestros acabaron por conocer las propiedades y posibilidades que ofrecía el cobre al ser fundido, y el uso y dominio de las nuevas técnicas dio lugar a lo que hoy conocemos como calcolítico, período que se extiende desde el sexto milenio antes de nuestra era hasta la llegada de la edad del bronce.

Desde tres mil quinientos años antes de nuestro tiempo, el sur peninsular fue el hogar de una poderosa cultura, dominadora de las técnicas metalúrgicas que dieron nombre a esta etapa de la prehistoria. Estamos hablando de la cultura de Los Millares, situada en la zona de Almería, que se extendió entre la época ya citada y los novecientos años siguientes, llegando hasta el dos mil doscientos antes de Cristo. Aunque conocemos distintos asentamientos por todo el sudeste peninsular, el poblado de Los Millares es el mayor de todos ellos, dando nombre a toda la cultura. Se trata de poblados amurallados, de relativamente pocos habitantes que vivían en casas circulares, con una necrópolis fuera del asentamiento propiamente dicho, en la que son frecuentes los enterramientos de tipo tholos.

 

De Jose Mª Yuste (Tuor123) - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5505199

Maqueta de una de las tumbas características del poblado prehistórico de Los Millares (Santa Fe de Mondujar, Almería, España) De Jose Mª Yuste (Tuor123) – Trabajo propio, CC BY-SA

 

Desde dos mil cuatrocientos años antes de nuestra era, la cultura de Los Millares fue evolucionando hasta el siguiente estadio, conocido por los historiadores como la cultura de El Argar, extendida en la misma zona desde ese momento hasta el año mil quinientos antes de Jesús, llegando ya hasta amplias zonas de Granada y Jaén. Dentro de las murallas, las casas cambian sus plantas circulares por plantas cuadradas, y las necrópolis tornan en cistas y tinajas -pithos- los antiguos enterramientos en tholos. Formando parte del heterogéneo momento conocido como la cultura del vaso campaniforme, extendida por la mayor parte de Europa, esta cultura del levante de nuestra tierra dominó con soltura la elaboración de armas, herramientas, y joyas incluidas en los ajuares funerarios que nos hablan de una incipiente sociedad estructurada y jerarquizada.

 

cuencos de Los Millares

Foto: Luis García                                                                                                                    Foto:José-Manuel Benito Álvarez

 

En la ladera occidental de la península encontramos asentamientos que bordean el Guadalquivir, destacando algunos vestigios en las actuales localidades de Carmona y La Algaba en la provincia de Sevilla. La provincia de Córdoba tiene importantes hallazgos de época calcolítica. Un ídolo de tipo tolva hallado en La Mesa, en Fuente Tovar, es un buen ejemplo ilustrativo. Pero sin duda, lo más relevante es el yacimiento del Cerro de la Merced, en Cabra, donde destaca la aparición de un enterramiento colectivo abierto por primera vez en nuestros días, cuyo descubrimiento tendrá mucho que aportar al conocimiento del calcolítico andaluz.

El recorrido por la Edad del Cobre desde el lugar donde el sol nace hasta donde se oculta finaliza con la alusión al poblado de Valencina de la Concepción, que acabaría por ver nacer la cultura más mitológica de todo el suroeste europeo: Tartessos.

 

 

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