Chaitanya Tamhane: “La idea de ‘Tribunal’ es explorar el invisible entramado de una colectividad.”

TRIBUNAL

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Candidata al Oscar a la Mejor Película de Habla No inglesa (India) y Mejor Película en la Mostra Internacional de Cine de Venecia (Horizontes), entre más de una veintena de premios internacionales, TRIBUNAL, escrita y dirigida por Chaitanya Tamhane, es un sereno y devastador retrato de la absurdez humana, de la injusticia social y del sistema judicial indio, de los prejuicios de casta y de la corrupción política en la India contemporánea. Narayan Kamble, un anciano activista local y cantante popular, conocido como el “poeta del pueblo”, es arrestado por una acusación surrealista: la letra de una de sus canciones ha incitado al suicidio a un trabajador de aguas residuales. Su juicio resulta una pantomima ridícula y desgarradora de la incompetencia institucional, con demoras procesales interminables, compra de testigos de la acusación, y escandalosos favoritismos de una ley colonial y obsoleta que va en contra del sentido común y la indulgencia. TRIBUNAL se distingue por su brillante elenco de actores profesionales y no profesionales; su combinación entre drama y comedia; y su mirada realista a los personajes y a la sociedad india en su conjunto, compleja y rica en contradicciones.

Conversamos con el director Chaitanya Tamhane:

 

-  ¿Qué te inspiró a la hora de narrar la historia de un juicio en Bombay, y cómo te las ingeniaste para llevar a cabo una representación del sistema judicial de la India?

El poder judicial es una autorizada pero rígida institución que imparte sentencias de vida o muerte. Es uno de esos organismos donde, a pesar de las distancias, personas de diferente clase y cultura se entremezclan e interactúan.

Tenía curiosidad por explorar a los individuos con autoridad que participan en un juicio: el juez, el fiscal y el abogado defensor, ellos mismos están sometidos a las leyes, a unprotocolo y a una jerarquía. Enseguida me di cuenta de que estas personas provienen de las mismas familias y que pertenecen al mismo contexto sociocultural que todos nosotros. La única diferencia es que a ellos les ha tocado estar en una posición de poder. Así que, de este modo, la película también se convirtió en un estudio de la sociedad, del colectivo.

Empecé entrevistando a un gran número de abogados, activistas y académicos. Sus conocimientos sobre el poder judicial se convirtieron en el germen del guion. También me inspiré en los juicios a activistas culturales de todo el país, que fueron perseguidos por sus ideologías y no por sus acciones. Además de pasar muchas horas en los tribunales, consulté una gran cantidad de artículos periodísticos, de libros de derecho y de trabajos de investigación para escribir las secuencias judiciales del guion.

Chaitanya Tamhane

Chaitanya Tamhane

Cuando filmamos estas escenas, quisimos mantener una cierta objetividad y distancia. Al contrario que las películas de ficción del género, que habitualmente se inspiran en experiencias subjetivas, nosotros nos basamos en imágenes documentales de juicios reales. Como no conseguimos permiso para poder rodar en una auténtica sala de juicios, tuvimos que construir un decorado que recreaba la atmósfera de un tribunal. Y como está prohibido hacer cualquier tipo de fotografía en dichas salas, los diseñadores de producción tuvieron que trabajar de memoria, basándose en apuntes que habían tomado en secreto mientras asistían a los juicios.

En vez de buscar inspiración en otras películas o en la literatura, encontré mucho más enriquecedora la experiencia de asistir a juicios en los tribunales inferiores de Bombay.

Algunas de las historias que se tratan en esas salas son, de hecho, más insólitas que las que vemos o leemos en la ficción. Lo que hizo que esas historias fueran diferentes a todo lo que había visto en la pantalla, era el singular entorno cultural de Bombay donde tuvieron lugar. En ese sentido, TRIBUNAL es casi una subversión respecto a los juicios o a las escenas judiciales que se ven en otras películas. Aquí los documentos se extravían, los testigos son unos vagos y todo el mundo quiere marcharse de la sala lo antes posible.

 

-  La ciudad de Bombay tiene, en sí misma, una importante presencia en la película. ¿Qué significado tiene Bombay para ti y para la historia que querías contar?

Bombay es la ciudad de los trabajadores de las fábricas textiles, de los sindicalistas – comunistas y socialistas-, de los emigrantes, de los académicos, periodistas y profesores. Nací en una familia que ustedes definirían como de “habitantes oriundos” de la ciudad. En ese sentido, TRIBUNAL es una mirada al núcleo de Bombay, sobre todo a la cultura Marathi. Esto, evidentemente, influyó mucho en nuestras decisiones sobre el vestuario, el reparto, el diseño de sonido y en la manera como se filmó la película.

Cada personaje pertenece a una diferente, y culturalmente peculiar, realidad de la ciudad. Estas “ciudades” dentro de la ciudad coexisten en una densa y abarrotada metrópolis, y, sin embargo, nunca se interrelacionan entre ellas. La película intenta mostrar esos estamentos sociales cada vez que vemos a los personajes fuera de la sala del tribunal. De hecho, cuando decidimos mostrar la vida personal de la fiscal tratamos de recrear un Bombay que formaba parte de mis recuerdos de la infancia, de la década de 1990. Y esta es una ciudad que ya no existe. El ritmo de transformación, el llamado “desarrollo” es tan rápido aquí que ciertas personas y su Bombay acabarán desapareciendo. Algunos de los viejos chawls (los tradicionales edificios que albergan a la clase obrera) que filmamos para la película fueron derruidos tan sólo dos meses más tarde para construir nuevos edificios de gran altura. Así que para mí, TRIBUNAL es también un intento de capturar la memoria de algunas de esas personas, en su lucha por sobrevivir.

 

-  Más allá de Bombay, tu película presenta algunas de las realidades que caracterizan a la India moderna, en particular, la persistencia del sistema de castas…

La casta es una invisible e innombrable fuerza que opera durante la película. El sistema de castas de la India es demasiado complicado de explicar en este momento, pero vamos a decir que a lo largo de la película va apareciendo un constante juego de apellidos. Apellidos que definen la estratificación social de los personajes.

La imposibilidad de comunicación y la falta de comprensión que observé mientas asistía a los juicios, se convirtieron en parte integral de las escenas del juicio. Aunque, en teoría, la Constitución es suprema, el lenguaje oficial durante los procedimientos es tan exclusivo que está fuera del alcance de la mayoría de la gente.

La comida también se convirtió para mí en una importante metáfora para analizar las divisiones de casta y de clase. El ámbito donde vive y lo que come la gente son herramientas fundamentales para entender su lugar en la sociedad.

 

-  ¿Puedes comentarnos algo sobre la música folk de protesta en la India?

La música de protesta en la India nació como una reacción al colonialismo británico, y más tarde se convirtió en algo propio de los partidos comunistas. En los últimos cien años, Bombay ha sido espacio habitual para las políticas de protesta. Desde la década de 1930, los artistas han interpretado canciones de protesta y han llevado a escena obras teatrales de agitación política.

El cantautor de la película pertenece a la comunidad “Dalit”, un grupo marginal que ha sido denominado tradicionalmente como los “intocables”. La suya es una historia de miles de años de opresión y marginación. Su personaje está basado en los cantantes del movimiento de protesta Dalit Panthers de los años setenta, un revolucionario y radical movimiento anti-casta.

Hoy en día, todos estos grupos y el movimiento tienen poco protagonismo. Todas las formas de resistencia (legal y cultural) están siendo neutralizadas y están en estado de continua vigilancia.

 

-  ¿Cómo encontraste a tus actores, y cómo fue trabajar con ellos?

Tenía muy claro desde el principio que no quería en la película ningún rostro que el público hubiese visto anteriormente en la pantalla. Y los actores no profesionales le dan, además, un cierto sentido de realismo y veracidad a los personajes, algo esencial para esta historia. Teníamos que llevar a pantalla la vida de una ciudad como Mumbai, y pensamos que quién mejor para hacerlo que los propios habitantes. Así que, excepto los abogados y el policía, el resto del elenco está compuesto en su mayoría por actores no profesionales de la ciudad.

En el casting participaron alrededor de 1.800 personas de diferentes lugares, que nunca antes se habían puesto delante de una cámara. De profesores a trabajadores ferroviarios, de conductores a camareros, nos reunimos con cualquier persona que estuviese interesada en salir en una película. Tras seis meses de intensas audiciones, la lista de escogidos se redujo a unas 150 personas que se ajustaban a lo que indicaba el guion. Entre ellos encontramos a nuestro elenco final, y los rostros interesantes que no encajaban en ninguno de los papeles hablados, acabaron siendo figurantes. Para conseguir que los actores no profesionales se sintiesen cómodos unos con otros y con sus partes de guion, ensayamos durante tiempo. Solíamos rodar una escena por día, con una media de 30 tomas por escena. Algunos días incluso llegamos hasta las 60 tomas.

Interpretando al cantautor acusado tuvimos a Vira Sathidar, un activista de derechos democráticos que nunca se había enfrentado antes a una cámara de cine. Pradeep Joshi, un profesor de música en una escuela para alumnos discapacitados, interpreta al juez. Usha Bane, que es la viuda de un trabajador del alcantarillado y que ha estado sometida a varios procesos judiciales por la muerte de su marido, interpreta, cómo no, a la mujer del trabajador accidentado.

 

 

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