Las piedras del cielo

megalitico

Post By RelatedRelated Post

 

Autor:  Andrés Luis Moreau

Dicen los expertos en rastrear el paso de la humanidad por este planeta que llamamos hogar, que desde el final del Neolítico hasta la Edad del Bronce –nombre más romántico que Calcolítico, aunque se refieran ambos al mismo período- se desarrolló prácticamente en toda Europa una forma de expresión cultural que ha llegado hasta nuestros días a través de enormes bloques de piedra, y que se ha dado en llamar Arquitectura Megalítica. Para situarnos, podría decirse que andamos entre los cuatro mil y los dos mil años antes de nuestra era, siglo arriba o siglo abajo, si se tiene en cuenta la enorme dificultad en eso de fijar fechas exactas para un tiempo en el que aún ni siquiera se tenía noción de lo que era una fecha. Como no podía ser de otra forma, nuestra tierra se encuentra ampliamente plagada de estructuras relativas a este período, con cientos de muestras repartidas por toda nuestra geografía, de este a oeste y de norte a sur. No es de extrañar, naturalmente. El resto fósil de homínido más antiguo del continente no es otro que el conocido Hombre de Orce, aparecido en la pedanía Venta Micena, en dicho municipio granadino. Y ya vimos que el vestigio rupestre más antiguo conocido es el de las focas representadas en la Cueva de Nerja, en la provincia de Málaga.

Volviendo a fijar la vista en esta Arquitectura Megalítica, todas las provincias andaluzas cuentan con múltiples yacimientos que certifican multitud de asentamientos humanos, así como la voluntad de esos humanos de levantar esos silenciosos monumentos que gritan su mensaje nunca oído a través del paso de los milenios. Aunque el monumento megalítico más famoso del mundo se encuentre en las frías y a menudo inhóspitas tierras británicas –el conocido crómlech de Stonehenge-, Andalucía cuenta con numerosas y espectaculares muestras de esta cultura megalítica en puntos tan distantes para la época como Valencina de la Concepción –Sevilla-, Antequera –Málaga- o Trigueros –Huelva. Conocidos son los casos de los Dólmenes de La Pastora y Matarrubilla, la Cueva de la Menga, o el Arquitectura Megalítica, ubicados en esos lugares respectivamente.

 

12662415_964139343623629_4094094644642725976_n 2

 

Para entender un poco mejor esta cultura megalítica, es preciso empezar por la parte más simple; a partir de un agujero en la tierra. Hablamos de la cista; este tipo de enterramiento prehistórico no es más que un agujero cuyas paredes están cubiertas por una piedra plana cada una, a modo de “pared”. El siguiente paso en complejidad lo encontramos en el menhir; se trata de un solo bloque de piedra erguido, apuntando al cielo, con una parte enterrada para fijarlo al suelo y evitar su caída. Siguiendo el grado de complejidad encontramos el dolmen, básicamente formado por dos menhires sobre los que se coloca una roca en horizontal formando un dintel. Estos dólmenes estaban cubiertos de tierra, formando un túmulo o montículo, bajo el cual a menudo pueden encontrarse enterramientos en forma de cista. Esta tipología evolucionó hacia dos modalidades diferentes. Por un lado hacia una cámara redonda a la que se accedía a través de una galería de piedra, encontrándonos ante un tholos; por otro hacia un círculo de piedra formado por una sucesión de menhires y dólmenes descubiertos, hallándonos entonces ante un crómlech, y llegando así al ejemplo más famoso, como citábamos antes, Stonehenge. La provincia de Córdoba tiene también sus propios y notables ejemplos, ya sea el Dolmen de Casas de Don Pedro –en tierras de Bélmez-, el de El Rongil –Villanueva de Córdoba-, el de la Dehesa de La Lastra –en Luque-, o los megalitos de Fuente Obejuna. En la Comarca de los Pedroches, principalmente en el término de Pozoblanco, se hallan hasta veintiún megalitos, destacando el Tholos de Bermejuela. Merecen una oportuna visita; el alma sensible no quedará fría ante su contemplación.

Conforme el período toca a su fin, las tierras andaluzas asisten al nacimiento de dos importantes culturas que se asentarán en los dos extremos del sur peninsular, tomando como foco la provincia de Almería en el levante, y la desembocadura del río grande, padre Guadalquivir, en poniente. Pero como diría el inolvidable Michael Ende en su no menos inolvidable Historia Interminable… ésa es ya otra historia, y merece ser contada en otra ocasión.

 

Dólmenes de La Pastora

 

 

Deja un comentario

Email (no será publicado)