La Gran Apuesta

ohn Magaro plays Charlie Geller and Finn Wittrock plays Jamie Shipley in The Big Short from Paramount Pictures and Regency Enterprises

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En 2005, el excéntrico gestor financiero de San José y entusiasta del heavy-metal MICHAEL BURRY (Christian Bale) estudia miles de préstamos individuales agrupados en bonos hipotecarios de calificación elevada y realiza un alarmante descubrimiento: los productos financieros están cargados de préstamos hipotecarios morosos que quedarán con toda certeza impagados en los próximos años. Aunque los banqueros de Wall Street y las agencias gubernamentales de regulación ignoran esta bomba de relojería a punto de estallar, Burry inventa un instrumento financiero denominado “seguro de impago de deuda” a fin de “vender al descubierto” en el mercado inmobiliario en auge, para consternación de los dueños e inversores de su fondo de gestión alternativa.

Cuando el joven y avispado banquero de Wall Street JARED VENNETT (Ryan Gosling) se entera de la estrategia de Burry, utiliza una torre de bloques de Jenga que se viene abajo para convencer al irascible gestor de fondos de gestión alternativa MARK BAUM (Steve Carell) de que él también debería invertir millones en seguros de impago de deuda. Baum y su discutidor equipo de analistas jóvenes y sarcásticos (Jeremy Strong, Hamish Linklater y Rafe Spall) se muestran inicialmente escépticos y realizan su propia investigación. Al estudiar el mercado inmobiliario de Florida, entrevistan a agentes hipotecarios con mucha labia que consiguen continuamente créditos para compradores que claramente no están cualificados y una bailarina de striptease que ha comprado varias propiedades sin haber pagado entrada alguna por ninguna de ellas.

Mientras tanto, los gestores financieros de veintitantos años JAMIE SHIPLEY (Finn Wittrock) y CHARLIE GELLER (John Magaro) también se topan la burbuja inmobiliaria. Con la esperanza de ingresar en la primera división financiera, descubren con pesar que su fondo de 30 millones de dólares se queda corto casi por 1500 millones de dólares de lo exigido para poder sentarse en la mesa de los mayores. Así que reclutan al banquero convertido en agorero ecologista BEN RICKERT (Brad Pitt), que utiliza sus contactos para ayudarlos a realizar su propia apuesta contra Wall Street.

Para cuando el mercado acaba desmoronándose al fin en 2008, estos inversores inconformistas habrán ganado miles de millones de dólares, pero su experiencia los habrá cambiado para siempre. Pero, mientras las instituciones financieras cuya temeraria conducta provocó el problema son rescatadas por los contribuyentes estadounidenses, millones de norteamericanos pierden sus hogares, sus trabajos y sus ahorros para la jubilación en una catástrofe económica cuyos efectos aún se siguen sintiendo en la actualidad.

 

 

El guionista y director Adam McKay es más conocido como el cerebro responsable de comedias de gran éxito de taquilla de Will Ferrell como “Hermanos por pelotas” y El reportero: la leyenda de Ron Burgundy”, así como del espectáculo de Broadway nominado al premio Tony “You’re Welcome America”. Sin embargo, hace cinco años, cuando leyó La gran apuesta, quedó fascinado con una farsa de otro tipo. Intrigado por la mezcla de comedia, drama y absoluta tragedia de la genial visión entre bastidores que ofrecía Michael Lewis en vísperas del hundimiento de la economía mundial, McKay ansiaba tomarse un respiro de las comedias absurdas para trasladar La gran apuesta a la gran pantalla.

“Empecé a leer el libro sobre las diez y media de la noche y pensé: ‘Me leeré 40 páginas y ya está’”, recuerda McKay. “No podía dejarlo. Acabé leyéndomelo entero y me lo terminé a las seis de la mañana. Al día siguiente, le hablé a mi mujer de los personajes y de cómo el libro entrelazaba las distintas tramas y cómo es una especie de historia sobre ‘hacerse rico’ que trata en última instancia sobre la caída del sistema bancario, la corrupción y la autocomplacencia, y cómo es a la vez divertida y desgarradora. Y ella me dijo: ‘Deberías hacerla’. A lo que respondí: ‘Soy el tipo que hizo “Hermanos por pelotas”’. Ni siquiera se me ocurrió considerarlo, porque di por hecho que alguien como Scott Rudin o Plan B ya se habría hecho con los derechos del libro”.

Y efectivamente, Plan B Entertainment, la productora de Brad Pitt, ya se había asociado con Paramount Pictures para trasladar La gran apuesta a la gran pantalla. El productor Jeremy Kleiner encontró sorprendentes similitudes entre la forma de ver el béisbol y Wall Street del autor Michael Lewis en su libro Money Ball. “Tanto Money Ball como La gran apuesta abordan temas familiares que la gente cree entender y formulan preguntas importantes”, explica Kleiner. “La gran apuesta tiene además un elemento muy característico, en el sentido de que los protagonistas no ‘van de buenos por la vida’. Todo eso nos pareció muy interesante, así que Paramount, nuestro socio, decidió hacerse con los derechos. Y así se puso en marcha el proyecto”.

El guion resultante incorpora el característico ingenio de McKay a una historia sobre un momento decisivo en la historia reciente de Estados Unidos. “La gente me conoce por películas como ‘Pasado de vueltas’ y ‘El reportero: la leyenda de Ron Burgundy’, o los vídeos de Funny or Die, pero siempre me he implicado en distintas causas”, explica McKay, que dominó la sátira política como guionista jefe de “Saturday Night Live” antes de iniciar su carrera cinematográfica. “Siento que es tu obligación como ciudadano prestar atención a lo que sucede en política y en la sociedad. Puedes ser un payaso al que rocían con botellas de soda, pero también tienes que votar y saber de qué estás hablando”.

 

Christian Bale plays Michael Burry in The Big Short from Paramount Pictures and Regency Enterprises Photo credit: Jaap Buitendijk © 2015 Paramount Pictures. All Rights Reserved.

Christian Bale/ Michael Burry
Photo credit: Jaap Buitendijk
© 2015 Paramount Pictures. All Rights Reserved.

 

El libro que tenía a McKay y Plan B tan entusiasmados por adaptar al cine, que trataba sobre los acontecimientos que llevaron a la crisis bancaria, es obra del autor Michael Lewis, un auténtico maestro de la no ficción. Después de trabajar él mismo en un gran banco de Wall Street en la década de 1980, Lewis escribió el superventas El póquer del mentiroso, una divertida y reveladora mirada al lucrativo y engañoso mundo de la negociación de bonos. El autor no tenía pensado escribir nada más sobre el tema, hasta la crisis financiera de 2008. “Empecé a leer sobre cómo los grandes bancos como aquel para el que trabajé habían perdido cientos de miles de millones de dólares operando en el mercado de bonos hipotecarios de alto riesgo”, recuerda Lewis. “Los bancos se habían convertido en los inversores tontos del mercado y estaban perdiendo enormes cantidades, así que me pregunté: ‘¿Cómo ha podido llegarse a eso?’”.

En busca de respuestas, Lewis se reunió con antiguos banqueros de inversión que habían perdido su trabajo después de la debacle financiera. “Salíamos a tomarnos una cerveza y me decían extraoficialmente: ‘La única razón por la que te explico por qué he perdido diez mil millones de dólares en una sola operación es porque tú eres la razón de que esté en este negocio. Leí El póquer del mentiroso y eso hizo que me ilusionara convertirme en corredor de Wall Street’. Después de unas cuantas conversaciones similares, pensé: ‘¡Dios mío, si esta crisis la he provocado yo!’. Era en cierto modo responsable de esos idiotas que habían perdido todo ese dinero, que se habían interesado por esa profesión gracias a un libro que escribí yo. Así que entonces intenté discernir cómo esas instituciones que constituían el núcleo central del capitalismo se habían vuelto estúpidas y habían hecho cosas tan suicidas. Los bancos como Goldman Sachs están llenos de los tipos más listos, inteligentes e instruidos de Harvard, Yale y Princeton”.

Pero no fueron estos antiguos amos del universo de universidades de élite los que acabaron protagonizando el libro de Lewis. En su lugar, dirigió su atención a los inadaptados que se enfrentaron a las creencias imperantes de bancos, agencias gubernamentales de regulación y expertos de los medios y apostaron todo lo que tenían a una quiebra sin precedentes del mercado inmobiliario estadounidense. “Descubrí a esos tipos excéntricos de la periferia del sistema que se habían dado cuenta de lo corrupto que se había vuelto realmente todo”, explica. “Esos fueron los tipos que convirtieron La gran apuesta en un libro y no solo en un artículo. Los tipos que apostaron contra los bancos e hicieron verdaderas fortunas, esos eran los personajes que me interesaban”.

“La inspiración que hizo que quisiera formar parte de esta película provino de la forma que tiene de tratar a los espectadores como si fueran gente inteligente”, explica. “Buena parte de la terminología de Wall Street está diseñada para aprovecharse de los consumidores. La forma que tiene Adam de contar la historia ayuda a comprender lo que sucedió realmente”.

 

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La tercera línea argumental de La Gran Apuesta trata sobre dos gestores financieros sin experiencia conocidos en la película como Jamie Shipley y Charlie Geller, interpretados por Finn Wittrock y John Magaro. “Charlie es un ratón de biblioteca neurótico, mientras que Jamie es más bien un atleta y a la vez increíblemente inteligente”, explica Wittrock, más conocido por su papel estelar en la popular serie de antología de terror “American Horror Story”. “Cuando Jamie y Charlie descubren la burbuja inmobiliaria y echan cuentas, se quedan los dos un poco como: ‘¿Estamos locos o esto va en serio?’”.

Como preparación para el papel de Charlie Geller, Magaro pasó un tiempo observando a corredores de Wall Street. “Mi hermano trabaja en el mundo de las finanzas así que visité su fondo de gestión alternativa y realicé allí un cursillo intensivo”, aporta Magaro. “Veo a Charlie y Jamie como un par de jóvenes que hacen un poco las veces de gente corriente en la película. No saben realmente en lo que se están metiendo, así que tienen que ir descubriendo las cosas sobre la marcha. Me imagino que buena parte de los espectadores también irá aprendiendo a medida que ve el filme”.

Trabajando desde un garaje de Colorado en el que han erigido el Fondo Brownfield de 30 millones de dólares a partir de 110 000 dólares de su propio bolsillo, los jóvenes inversores reclutan al exbanquero Ben Rickert (Brad Pitt) para que les ayude a conseguir un contrato marco ISDA, que les permita eludir a los corredores de bolsa y tratar directamente con los grandes bancos. “Ben es un neurótico catastrofista que únicamente consume alimentos ecológicos y está convencido de que el fin del mundo está a la vuelta de la esquina”, observa Wittrock. “Pero sigue teniendo contactos en el sector bancario que Charlie y Jamie necesitan para operar al descubierto en el mercado inmobiliario”.

Para los jóvenes actores, tener ocasión de filmar escenas con Pitt, ganador del premio Oscar® de la Academia de Hollywood como productor y nominado en dos ocasiones como actor, fue uno de los puntos fuertes del rodaje. “Fue genial trabajar con Brad”, afirma Wittrock. “Es una persona de trato fácil y, le eches lo que le eches, es capaz de seguir adelante. Además, tiene una gran capacidad para improvisar líneas desternillantes y divertidísimas, incluso en una escena telefónica”.

Antes de filmar, Pitt se metió de lleno en el sistema de creencias antisistema de Ben Rickert. “El tipo real cree que el cambio climático y las economías corruptas están destruyendo los recursos naturales”, explica McKay. “Está convencido de que el mundo se va a acabar en los próximos 50 o 100 años. Brad utilizó todo eso. Tiene algunas escenas improvisadas estupendas, en las que dice cosas como ‘No utilices las semillas de Monsanto; tienes que usar semillas puras’. O lo ves en el aeropuerto, con una mascarilla puesta. Brad quería profundizar en ese modo de pensar porque Ben no es un simple obseso chiflado del fin del mundo. Es un tipo genial y todo lo que hace está respaldado por datos, aunque la suma de todo ello pueda parecer bastante disparatada. Ese era uno de los aspectos más divertidos para Brad a la hora de interpretar este personaje”.

Con su visión irreverente y novedosa de una de las historias sobre las que más se ha escrito este siglo, La Gran Apuesta transforma un oscuro capítulo de la historia americana en una fascinante fábula aleccionadora impregnada de humor negro y personajes extravagantes.

 

RYAN GOSLING (Jared Vennett)

 

 

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