Duty- Free Art:

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Artista: Hito Steyerl
Comisariado: João Fernandes
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Madrid, del 11 de noviembre de 2015 al 21 de marzo de 2016

 

La de Hito Steyerl ha sido la primera exposición del Reina Sofía, dedicada exclusivamente a video en toda la historia del museo, y está logrando reacciones entusiastas por parte del público.

La artista, considerada como una de las pioneras, por su temática y su forma de tratar el vídeo, presenta una selección de trece vídeo-instalaciones en las que trata una serie de temas diversos, todos ellos relacionado con conflictos del mundo actual. Es el caso de la guerra y el tráfico de armas, la pornografía y la censura, la realidad virtual, las instituciones artísticas y su relación con el espectador, así como el tema de la protesta social. Todos ellos se articulan en torno a un conflicto central, que relaciona unas obras con otras, a modo de hilo de Ariadna: la sobrerrepresentación del mundo contemporáneo, que se ha producido con la proliferación de las redes de comunicación de masas, así como con la sobreinformación que traen consigo, y los efectos de ofuscación y desorientación que producen.

 

Fotograma de How not to be seen: A fucking Didactic Educational MOV file, 2014

Fotograma de How not to be seen: A fucking Didactic Educational MOV file, 2014

 

¿Cuál es, entonces, la mejor forma de desplegar esta protesta, de llamar la atención sobre estos problemas, de exponerlos ante un espectador? La artista comienza su andadura artística con el formato documental, y algunas de sus primeras obras, November y Lovely Andrea, presentes en esta exposición, son ejemplo de estos primeros trabajos.

Sin embargo Steyerl detecta que el género del documental presenta varios problemas: la mirada del espectador se dirige, el discurso del documental trabaja para orientar los sentimientos, transmitir un mensaje que no siempre obedece a los principios de transparencia y objetividad, propios del formato documental. Por esta razón la artista trata de advertirnos, quiere que estemos listos para defendernos de esta situación, y quizá el mejor ejemplo de esto sea la obra Strike, con la que se abre la exposición, en la que rompe la pantalla, acabando con la imagen que esta le presenta y a la vez fragmentándola y generando una imagen caleidoscópica nueva.

 

Fotograma de November, 2004

Fotograma de November, 2004

 

Este conflicto explica la forma de Steyerl de hacer documental. En un vídeo titulado Lovely Andrea vemos su concepto de la incertidumbre documental, cuando la propia artista se pregunta cuál es el verdadero tema del vídeo que está creando, cuál es su finalidad y su objetivo. Así, en muchos de sus trabajos, Steyerl se deja llevar por el devenir del vídeo, creando sin dirigirse hacia un resultado concreto.

Tras estos primero trabajos que rompen tímidamente el formato documental, vamos descubriendo otros en los que la experimentación se convierte en el objetivo fundamental, y en lo sque una estética inspirada en internet y en las redes sociales introduce unos temas de rabiosa actualidad. Una distribución caprichosa de los vídeos, sin responder a un orden cronológico, sorprende al espectador y exige constantemente su atención.

Además, la instalación se convierte en la herramienta fundamental para enfrentarse a las distintas obras de Steyerl. Frente a las salas oscuras y de banco corrido que, a modo de sala de cine albergan sus documentales, nos encontramos con instalaciones que provocan la extrañeza del espectador a primera vista y que lo sumergen en la atmósfera adecuada para la recepción del nuevo vídeo. Resulta interesante ver como la artista coloca cómodos asientos, que invitan a la relajación y la despreocupación, frente a unas pantallas que proyectan problemas y conflictos, luchas y accidentes. Se trata de algo muy evidente en instalaciones como la titulada Liquidicity INC, en la que el espectador se acomoda en un cojín, en el centro de una ola gigantesca, que parece a la vez acogerlo y amenazarlo, mientras observa un torrente de conflictos actuales y un mensaje acerca de lo problemático que resulta dejarlos fluir, y dejarse arrastrar por la corriente. Lo mismo sucede en la instalación realizada exclusivamente para esta exposición, The Tower, donde el espectador se arrellana en un cómodo sillón giratorio con reposapiés frente a las pantallas que, siguiendo una estética de videojuego, muestran la provechosa aplicación de la realidad virtual en estrategia militar.

 

Instalación para The Tower, 2015

Instalación para The Tower, 2015

 

De esta forma, pasando de unas obras e instalaciones a otras diametralmente diferentes, saltando en el tiempo y en la trayectoria de Steyerl, el espectador va reconstruyendo paso a paso el discurso de la artista y su crítica de un mundo sobrerrepresentado, en el que falta una discusión indispensable sobre la problemática que éste acarrea. Sin embargo, este discurso no parece siempre tan accesible al público como sería lo ideal, y tal vez este sea el problema que más se le pueda reprochar a Steyerl. Sus vídeos, muy diferentes entre sí, transmiten sus mensajes también de forma muy diferente, y el contenido no se nos muestra de forma tan evidente en sus vídeos de conferencias, como en sus vídeos más próximos al formato documental,o en sus obras más recientes, y experimentales, como Liquidicity INC o In free Fall. Ante obras como estas últimas, el mensaje resulta mucho más huidizo, con un lenguaje hermético y una mayor tendencia a lo conceptual. Nos da la sensación de que ante aquellas obras en las que Steyerl no se siente comunicativa, el espectador no puede hacer gran cosa aparte de recurrir a la información adicional.

 

Instalación Red Alert, 2007

Instalación Red Alert, 2007

 

No es este un problema insignificante, ya que en ocasiones el lenguaje de lo conceptual presenta muchas dificultades en la relación con el público. Si este lenguaje resulta demasiado hermético, y la obra no ofrece una experiencia estética significativa para el espectador, éste puede percibir la obra como un simple juego de ingenio, y sentirse decepcionado. Tal vez el principal peligro que corre la exposición Duty-free art, sea el de perder parte del contenido de las obras bajo el lenguaje con el que se trata de expresarlo.

 

María Utrilla Julve

 

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