Après Courrèges

2

Post By RelatedRelated Post

 

«Nada en el mundo de la moda sería igual después de Courrèges.»

 

Sin saberlo, he tenido relación con la estética Courrèges desde niña. Su ropa era fácilmente plagiable, y rápidamente se “interpretó” internacionalmente, aunque a la España franquista su influencia llegaría ya casi en los 70. Él vistió a la joven burguesía francesa femenina de los 60, con cortes limpios, en blanco nuclear, adornados con alguna línea o algún círculo en color. Un Mies van der Rohe de la moda, con ciertas licencias, solo en el color.

Entrar en la polémica Mary Quant – Courrèges es absurdo a estas alturas. Parece que la minifalda estaba destinada a surgir, que la Historia femenina la pedía a gritos, y que ambos la produjeron y comercializaron con gracia.

 

 Foto Getty: Giancarlo BOTTI- 1960

 

En los años 70, después de que el hombre pisara la luna en 1969, la moda espacial se imponía y Courrèges supo aprovechar el tirón. No diría que sus modelos favoreciesen a todas las mujeres, pero aligeraba y refrescaba a chicas de figura aniñada. Sin perifollos superfluos, ni broches, larguísimos collares de perlas o tacones de vértigo, las chicas de André Courrèges lucían zapatos planos o botitas cortas de colorines, cortes de pelo estilo garçon y minifaldas. Chicas como Paulette Goddard, Françoise Hardy, Jacqueline Kennedy, la duquesa de Windsor y nuestra Massiel, en la Eurovisión de 1968, han enamorado con sus vestidos al mundo entero.

 

Courreges

 

El modisto pertenecía a la clase media baja, hijo de mayordomo, su padre le llevaba las ropas que se desechaban en la casa donde trabajaba, y él las estudiaba y “tuneaba”.

Piloto de guerra y aficionado a la ingeniería, decidió estudiar en la École de la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne. Empezó haciendo diseño textil y entró a la casa Balenciaga, donde ascendió en poco tiempo a primer asistente.

En Balenciaga conoció a su mujer, Coqueline Barrière y para el 1961 ya estaban montando su propia empresa. Para ambos fue imprescindible la formación recibida del gran Balenciaga; pero nunca se habrían emancipado, ni creado su estilo tan especial allí.

Foto: Logo AC de André y Coqueline

Logo AC de André y Coqueline

Con muy pocos medios y un capital inicial que aportó el propio Cristóbal Balenciaga, los Courrèges se establecen en una showroom, en la avenue Kléber, de París. Durante esos años, la historia daba un vuelco, con la llegada del hombre a la luna, las revueltas políticas de estudiantes y obreros que se fraguaban en París, y la mujer se emancipaba. Todo ello con la música de fondo de los Beatles, que en sí misma constituyó también un hito revolucionario.

Si se revisan hoy en día aquellos antiguos modelos iniciales de la firma, siguen teniendo un aire futurista, siguen siendo todavía muy nuevos. Sus vestidos y complementos eran innovadores en diseño e innovadores en los materiales. De colores sólidos, monocromáticos, realizado en vinilo o pvc, los zapatos de tacón ancho y plano, y las botas cortas, principalmente en blanco. Los accesorios también eran muy originales. Diseñaron tanto gafas, como gorros casco. En los vestidos impusieron los cortes A-line, sin ajustarse al cuerpo. Un estilo muy copiado y reproducido en los últimos 2000.

 

Su ropa estaba hecha para respirar libertad, estaba cortada para llevar sin sujetador, con un corte estratégico debajo del busto, sin fajas, solo con unos leotardos de color. Tanto Balmain, como Coco Chanel les criticaron por desplazar a su femme fatale, por pizpiretas minifalderas, con metalizados galácticos. Solo Yves Saint Laurent les defendió, asegurando que nada en el mundo de la moda sería igual después de Courrèges.

 

Courreges. 2

Sus desfiles eran más bien verdaderos performances. En pleno flower power, sus chicas llevaban vaqueros blancos, sombreros ribeteados en rojo, tocados entre marciano y monacal, gafas de no ver nada, y sus maravillosos vestidos agujero. Efectivamente, ya nada iba a ser igual en moda.

 

 

Muchos pensaron que no superarían las colecciones del 64, y que siempre se quedarían anclados en sus éxitos. Además surgiría un nuevo obstáculo: todo el mundo podía copiar estos diseños, pues eran comerciales y sencillos. Al fin y al cabo, todo consistía en un corte imperio remasterizado, y un bajo, ligeramente al bies. En todo el mundo se reproducían los modelos AC y la firma entra en declive. En el 65 L’Oréal compra parte de la empresa y en el 67 sacan la marca Prototype, línea de alta costura a medida. Pero la marca no acaba de remontar y se lanza Hyperbole en el 71, línea más económica.

Hyperbole tenía de novedoso las cremalleras y el logo a la vista, como motivo decorativo. Algo que en mi opinión lo vulgarizaba, pero había que popularizar la casa y se tendió más a la moda del momento que a conservar el espíritu de la antigua firma.

 

 

Faldas maxi, como concesión al momento y tal vez como reivindicación feminista, colores pálidos, pasteles y el marrón setentero. Todo ello acompañado de jerséis de cuello vuelto, en canalé, y pichis de vinilo.

A mediados de los 70, se empezó a producir ropa masculina AC, pero sin demasiado éxito. También se lanzó un cierto merchandising con ese toque “moderno”, con el que la pareja nunca se sintió identificada: objetos de decoración, accesorios, relojes… Todo ello demasiado kitsch.

En el 83, L’Oréal vende a una empresa japonesa, Itokin, su parte de las acciones de la firma, y en la Europa de los 90, apenas se recuerda a los Courrèges más que por sus perfumes, Empreinte y EAU de Courrèges. Entre tanto, algunos modistos, como Castelbajac, siguen colaborando con André, mientras que Coqueline se dedica a patentar prototipos de coches ecológicos. En los 2000 se podía adquirir ropa de AC, por catálogos como La Redoute. Mientras algunos de sus seguidores cercanos, como Marc Jacobs o Karl Lagerfeld, triunfan en el mercado de la alta costura.

Recientemente conocieron a una especie de mecenas rescatadores de viejas glorias —que en realidad eran ejecutivos publicitarios— y ambos, André y Coqueline (André ya enfermo de parkinson) les entregan la marca. Jacques Bungert y Frédéric Torloting reabrieron en 2014 la fábrica de pan, cuna de André, con toda la colaboración de Coqueline, que en la actualidad debe tener 90 años.

El pasado 2015 se lanzó la colección cápsula de maquillaje, de Estée Lauder, en diseño ultragaláctico y bellísimo, al más puro estilo Courrèges.

courr4

Maquillajes Estée Lauder, colección 2015.

 

En la actualidad, dirigidos en lo creativo por Sébastien Meyer y Arnauld Vaillante, están tratando de devolver a AC al lugar que se merece.

En la moda hubo un antes y un después de AC. Como bien señalaba Warhol, todo el mundo debería ir vestido con esa ropa, con esos toques de plata que tanto favorecen.

 

 

 

año 2002

Rosa Criado Talavera es licenciada en Filosofía por la Universidad de Salamanca, y especializada en Filosofía de la Ciencia por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha realizado estudios en Los Ángeles, Florencia y Berlín. Ha trabajado como Responsable de Sensibilización en la ONG ACSUR/Las Segovias y como Responsable de Desarrollo de la Sección Nacional de Amnistía Internacional. Es traductora de El análisis de la Belleza de William Hogarth (Visor, Madrid, 1997). Ha comisariado diversas exposiciones de fotografía sobre El Salvador, Nicaragua o Haití, en el Círculo de Bellas Artes y … seguir leyendo

One Comment

  1. Me encanta!! La verdad es que mirando todas las fotos está claro que fue un visionario de las estructuras.
    Muy buen artículo, enhorabuena!

Deja un comentario

Email (no será publicado)