Tracii Guns, el impulsor del heavy metal más duro e intenso

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Post By RelatedRelated Post

Foto: Cristina Gregory ©2011-2016 Crix4e

 

Tracy Richard Ulrich, Tracii Guns, (Los Ángeles, California, 20 de enero de 1966), es uno de los guitarristas más significados del heavy metal más duro e intenso. Encabezó, junto a Michael Jagosz como vocalista, Ole Beich–bajista- y Rob Gardner -batería-, el grupo estadounidense L.A. Guns (1983), quien en los 80’s consiguió la mayor parte de su fama. Sin embargo, la banda iniciaría un periplo muy controvertido en cuanto a su composición, con sus correspondientes uniones, desuniones y reuniones que han hecho que llegue a haber en su recorrido dos grupos musicales con el mismo nombre. Son cosas que suceden con grupos y cantantes míticos que van buscando su personalidad y su legitimidad, aunque por el camino vayan dejando jirones de su talla y de su capacidad de imaginación. Solo la tenacidad y libertad de Tracii ha sabido capear los numerosos cambios que ha soportado L.A. Guns, aunque su capacidad de comunicador y creador tampoco le ha salvado de la contradicción de que su nombre viaje escrito en Guns N’ Roses sin pertenecer a ellos. Estas líneas quieren dejar clara la figura asombrosa de este icono.

Cuando el vocalista Michael Jagosz, fallecido hace dos años, es encarcelado por un corto período, es sustituido por el cantante Bruce Bailey (Indiana, 1962), más identificado como Axl Rose. Y aquí -podríamos decir- empiezan poco a poco las peleas, los egos y los espurios intereses, aunque para ellos sí tuviesen cabida e importancia. Para sus entusiastas seguidores, nunca lo tuvieron. A estos les importaba únicamente su música; porque qué puede decirse de que en tan solo dos años, de 1983 a 1985, Rose y Tracii se avinieran y se separasen dos veces. Simplemente la edad -entre los dos, una media de veinte años- con el añadido de un divismo sin solución e incontrolado.

 

 

(…) Siempre estuviste en mi mente

Días de verano infantiles al sol

Lentamente los deseos se convierten en tristeza

El tiempo no cura un arma rota

Ojalá nunca te dejase ir

Escúchame ahora porque quiero que sepas (…)

The Ballad Of Jayne (1989), L.A. Guns

 

Jayne Mansfield, una popular actriz desde que era niña, muere a los 34 años en un accidente de coche, a los 34 años. Por eso, ha dejado infinitamente triste al grupo L.A Guns, y el tiempo nunca curará un ‘arma’, es decir, los corazones de los que componían el grupo musical y la recordaban desde su infancia.

 

“La balada de Jayne (1983), uno de los mayores éxitos alcanzados por L.A. Guns”

“La balada de Jayne (1983), uno de los mayores éxitos alcanzados por L.A. Guns”

 

Batallas y choques, y el largo y corto recorrido de Tracii Guns

La separación entre los miembros del Guns N’ Roses es un hecho, después de tantas batallas y choques para hacer respirar al grupo al menos artificialmente. La banda ya no existe. Y sin embargo, para el imaginario colectivo, sí. Solo los muy entendidos han conocido a L.A. Guns, a Tracii Guns, a Hollywood Rose y a su líder Axl Rose; y la burla del destino es que las almas respectivas no serían conocidas lo suficiente, si no fuera por esa marca de ‘Guns N’ Roses’.

 

Ella tiene una sonrisa

Que me hace recordar recuerdos infantiles

Donde todo

Era tan fresco como el brillante cielo azul

Y de vez en cuando, al mirar su rostro,

Me lleva a ese lugar especial

Y que, si lo mirase mucho tiempo,

Probablemente me quebrase y lloraría (…)

Sweet child O’Mine (1989), Guns N’Roses

 

Axl se va del grupo y forma Hollywood Rose, pero Tracii, el difunto Ole Beich y Rob Gardner logran reunir a Hollywood Rose y a L.A. Guns con el vocalista Axl Rose y el compositor, solista y guitarrista Izzy Stradlin. Había nacido el renombrado grupo musical Guns N’ Roses (1985). Sin embargo, Tracii abandona pronto la banda. Las diferencias con Axl son demasiadas y agobiantes. El temperamento irascible y literalmente peleón y maltratador de este no dejaba lugar ya no a una convivencia posible, sino a coexistencia alguna. A este respecto, Slash, el compositor y bajista que va a sustituir a Tracii en el grupo, dirá del conductor de la banda -Axl-, después de once años exitosos y también tortuosos con él, algo que ya había sufrido Tracii:

 

Axl es solo otra versión del Ayatollah” (Slash, ex guitarrista de Guns N’ Roses).

 

“Axl Rose, el hielo y el fuego, en 2015”

“Axl Rose, el hielo y el fuego, en 2015”

 

Tracii Guns reanuda los cambios necesarios en L.A. Guns. Siempre los cambios, los plazos cortos, costando mucho generar un perfil y personalidad propios. Por eso, precisamente, más tarde llegarán nuevamente -y ahora sin la influencia de AxlRose- las idas y las venidas, y las expulsiones de parte de sus miembros- hasta la actualidad.

 

No Mercy (1988)
(…) pero tú pensaste que eras la única
solo una víctima del amor, y corriste
solitario corazón y una mujer de negro;
rompí tu corazón y no volveré (…)”

 

Solo decir que, desde el inicio del grupo hasta hoy, los músicos que han pasado por L.A. Guns han sido treinta y seis, un promedio de una docena cada diez años, con la curiosidad añadida de que de 2002 a 2005 la banda estuvo de gira, llegando a publicar el álbum Tales from the Strip (2005), disco de esta formación en cuyos temas no está incluido el alma y el impulsor de ella, Tracii Guns.

Otra contradicción absurda y de poca atención al respetable es que de 2002 a 2012 hubo dos formaciones L.A. Guns. Hasta que, en 2012, Tracii Guns considera renunciar a su propia banda, prosiguiendo solo el grupo con esa marca el líder con el que empezó T. Guns, Phil Lewis.

 

“Phil Lewis, con quien comenzó Tracii la andadura. Más tarde lideró una alter L.A. Guns paralela y, al final, se quedó con su marca”

“Phil Lewis, con quien comenzó Tracii la andadura. Más tarde lideró una alter L.A. Guns paralela y, al final, se quedó con su marca”

 

Necesito el viento de la carretera soplando en mi pelo

Cinco mil millas he vagado por ahora, ya estoy llegando

Es mi destino, el camino que elijo.

No necesito a nadie para hablar

Sobre el amor y el blues (…)

Electric Gypsy (1988), L.A. Guns

 

Su música

Nadie puede enfadarse del aspecto e indumentaria que lleva el ejército de los músicos del rock. Ni en qué lengua canten. Solo cuenta la interpretación. Sus recitales son música y suenan bien, pero también son un drama, una representación musical, un espectáculo. Los instrumentos y el hombre tocan con tal armonía que, a veces, es difícil descifrar quién arrastra o guía a quien.

Esos factores son los que hacen que, pudiendo escuchar su música en privado, tenga más sentido compartirla en grupo, con la tribu. Porque, en principio, toda la música en general es popular. La realización de los artistas viene después, pero siempre interpretando la musicalidad, armonías y cadencias que no son sino la revelación y el testimonio de un alma o de un sentimiento más que nada inocentes; por otra parte, el clímax de ese espectáculo, de esa interpretación a través del ritmo, nos hace sentir lo que está en el trasfondo de todo esa puesta en escena, algo ritual, el culto, toda una liturgia necesaria para entrever los mensajes y para vernos inmersos en un grupo determinado y encontrarnos así más cómodos. Porque es lo que significa ese ceremonial con el que compensamos y nos subyugamos de esa manera a estas divinidades, héroes y superhombres de la música, unos seres humanos que cantan, unas estrellas que están como los astros, por encima. Unos divos que nos hacen soñar que también podríamos serlo cada cual y cada quien de nosotros, faltándonos solo y sencillamente casi un poquito de potra en nuestro particular destino.

 

Piedad Ángel, lágrimas como la lluvia

Herido, tan bueno, no puede sentir ningún dolor

Hasta ahora, las cosas han sido sin ser yo el mismo

Me das una razón más

Pintar de negro me vuelve loco

One More Reason (1988), L.A. Guns

 

Todo eso lo tuvo y tiene Tracii Guns. Su fama, su culmen, su culminación y renombre siempre fueron, con toda seguridad, un encuentro aproximadamente excelente y maravilloso entre la cadencia que marcan los baterías y el apego directo y natural de las almas y cuerpos de los que dirigen el espectáculo y de los observantes que también participan de él. Es algo totalmente físico: los arpegios, las oscilaciones, los compases y las ondulaciones dejadas en nuestro oído mediante una vibración tenue e ingeniosa que, por su parte, va a alterar, estimular y activar una célula concreta de la corteza cerebral. Esa es la música, para algunos tan denostada en los centros de educación.

 

 

 

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Oviedo con la defensa de la tesis “La educación en la obra del Dr. D. Enrique Diego-Madrazo y Azcona”, su verdadera vocación es la de maestro, profesión en la que ha ejercido como director del C.P. Pedro Velarde -Muriedas (Cantabria)- en los tres últimos años de su actividad docente.

Publicaciones.-
“Enrique Diego-Madrazo, un precursor pedagógico relevante” (2009). Centro de Recursos, Interpretación y Estudios en materia educativa. Polanco (Cantabria).
Coordina y escribe con otros autores “Colegio Ped… seguir leyendo

Deja un comentario

Email (no será publicado)