De uno que quería publicar los sus remilgados libros y no encontró oposición entre insignes editores de su tiempo. (III y última parte).

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(continúa del artículo anterior…)

 

Editor: En fin, quisiera hacerle una pregunta final, una prueba de fuego, para saber si podemos contar con sus servicios.

Escritor: ¡Qué mal suena eso, por Dios!

Editor: Tranquilo. No prostituimos a nuestros autores jajajaja. De momento jajajaja

Escritor: Me alegra saberlo, porque me da a mí que este mundo de los escritores está lleno de putos.

Editor: ¿Qué dice? Nada de eso, buen hombre. Todos los que entran por esa puerta, como ha hecho usted, dignifican la profesión… Ahora bien, sí está lleno es de negros.

Escritor: ¡No sea racista, hombre!

Editor: ¡A lo que íbamos!… La pregunta es… ¿cuál es su propósito último al venir hasta aquí? ¿Usted por qué quiere publicar?

Escritor: Porque quiero ser escritor

Editor: Pero ¿por qué quiere ser escritor?

Escritor: Pues… … … porque quiero publicar…

Editor: Pero buen hombre… ¿No lo sabe?

Escritor:  A ver… Bueno. Dicho así… sí. En realidad sí, pero me da un poco de vergüenza.

Editor: Mal le va a ir si es usted tímido a estas alturas. Al escritor de nuestro tiempo no le basta con ser un buen literato. Debe ser un showman, un performance, un hombre polifacético como usted debería entenderlo: lo mismo tiene que estar escribiendo sus versos a altas horas de la madrugada que bailando en Mira quién baila, terminando su novela en cafeterías de pedigrí que debatiendo en Radio Patio sobre la corrupción urbanística de Peñaranda de Bracamonte

Escritor: Ya, ya. Pero no me refería tanto a eso, como a mi respuesta. El otro día le comentaba a un amigo que yo escribía porque hay que escribircosas bonitas y que hay que sentirlas y que la gente las sienta y que sea feliz con lo que uno escribe…

Editor: ¿Y qué le dijo su amigo?

Escritor: Que qué hacía trabajando para Disney Channel.

Editor: jajajaj ¿Y usted qué les contestó?

Escritor: Pues que yo no me dedico al cómic.

Editor: ¡Madre mía! ¡Ya empieza con sus chistes!

Escritor: ¡No era un chiste, hombre! No me está tomando usted en serio. También me dedico a escribir chistes, pero ahora no iba por ahí.

Editor: ¿Chistes también? ¿Y de qué materia?

Escritor: De Lepe.

Editor: ¡Vaya por Dios! Nosotros solo publicamos antologías de libros de Jaimito.

Escritor: Pues hay teorías por ahí que dicen que Jaimito pudo haber nacido en Lepe. Ya sabe, todo el mundo quiere apropiarse del nacimiento de los clásicos.

Editor: Venga, venga, creo que ya me está haciendo usted perder el tiempo. Le he aguantado los latinajos y las payasadas durante bastante tiempo. Vamos a ponernos serios de una vez. Basta ya de bromas. Si usted es tan altruista, tan consciente de su condición de poeta y escribe por amor al arte desde su torre de marfil per secula seculorum supongo que comprenderá las condiciones de nuestro servicio, a las que nos vemos obligados por culpa de la crisis… usted me entiende. Le damos la oportunidad de publicar sus sueños, de hacerse famoso…

Escritor: ¡¡¿Famoso?!!

Editor: De estar presente en las mejores librerías y en todas las asociaciones de vecinos, además de las grandes ferias del libro de aquí a Soria. Y tan solo comprándonos 150 ejemplares del título que le publiquemos, además de comprometerse a publicar una novela histórica anualmente y la decimotercera parte de Harry Potter. Algo así como el Quijote de Avellaneda. Nos gusta la polémica. Le traeré enton…

Entran atropelladamente en el despacho.

Señora: Antonio, que están aquí los inspectores. Tenemos que salir pitando.

Escritor: ¿Y esta quién es?

Editor: ¡Joder!… El plan que teníamos preparado… Por las escaleras de emergencia. Vamos, corre, Lola.

Escritor: ¡Ah! La Lola… Por fin apareció la musa.

 

 

Javier Helgueta Manso es Filólogo Hispánico y Teórico de la Literatura, por las universidades de Alcalá de Henares, Complutense de Madrid y Salamanca. Su labor académica y creativa intenta no restringirse al espacio literario —si es que acaso éste no es lo suficientemente ilimitado— al considerar la necesidad de un Nuevo Humanismo basado en la aplicación de las palabras e imágenes, respuestas y preguntas, que ofrece la literatura a los problemas surgidos en la intimidad del hombre o en los intersticios paradójicos de las sociedades. No hay solución de continuidad entre la poesía… seguir leyendo

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